El grupo de opinión socialista Reactiva ha roto este domingo la paz interna que Ferraz trataba de preservar tras la crisis migratoria de Ceuta del pasado 30 de julio. En una carta dirigida a la militancia, a la que ha tenido acceso Europa Press, denuncian que la dirección federal del PSOE no ha dado las explicaciones oportunas sobre lo sucedido y, lo que es más grave a su juicio, que distintas federaciones territoriales están silenciando las críticas internas con presiones directas o veladas.
La misiva, que circula ya por los principales grupos de Telegram de la militancia socialista, supone la primera sacudida orgánica seria que recibe Ferraz desde que estalló la mayor crisis política en décadas para la ciudad autónoma.
La carta de Reactiva: presiones, silencios impuestos y una dirección que no explica
El texto, que Europa Press ha difundido en su integridad, no se anda con rodeos. Reactiva sostiene que la respuesta que han recibido los militantes que han expresado dudas o críticas sobre la avalancha migratoria en redes sociales no ha sido el debate ni la escucha, sino la presión, directa o velada, desde ejecutivas regionales y locales para que borren publicaciones, rectifiquen su opinión o simplemente callen.
«Cuando un compañero recibe una llamada, un aviso informal o una advertencia orgánica por opinar con respeto sobre un asunto que preocupa —y mucho— a la ciudadanía, lo que se está protegiendo no es el partido sino la comonidad de quienes no quieren que se hable del asunto», recoge literalmente el documento. La errata en la palabra «comodidad» —escrita como «comonidad»— no resta contundencia al mensaje, pero sí refleja la urgencia con la que se redactó.
Reactiva considera que existe un «silencio impuesto» y que un partido democrático no puede pedir a su militancia que calle en redes lo que la dirección «no se atreve a explicar en los órganos internos». La carta, firmada como «grupo de opinión socialista», concluye con un respaldo explícito a los afiliados que hayan sido señalados, presionados, amenazados con medidas orgánicas o «invitados a no meterse en líos» por opinar sobre Ceuta.
Ferraz calla mientras las federaciones aprietan
Hasta el momento, la dirección federal no ha emitido respuesta oficial alguna a las acusaciones de Reactiva. Fuentes de Ferraz consultadas por Moncloa.com eluden hacer comentarios y remiten a canales internos. El silencio, sin embargo, contrasta con el ruido que ha generado la crisis migratoria en los territorios, especialmente en Andalucía, la Comunidad Valenciana y la propia Ceuta, donde el malestar entre la militancia es palpable.
La carta también reprocha a la cúpula que las explicaciones del Ejecutivo sobre lo fallado en la coordinación con Marruecos lleguen tarde, busquen culpar a otros y no rindan cuentas. «No es de recibo que un día se hable de una relación bilateral excelente y modélica y al siguiente, cuando estalla una crisis como la de Ceuta, esa misma relación se convierta de repente en la explicación de todo lo que ha fallado», denuncian.
Y rematan: ser progresista no consiste en mirar hacia otro lado ante el descontrol de fronteras, sino en defender una gestión ordenada, previsible y bien dotada de recursos. «En lugar de dejar que el caos y la improvisación acaben legitimando los discursos de quienes solo ofrecen cierre y exclusión», advierten.
Silenciar la crítica no protege al partido: lo vacía por dentro, militante a militante.
El Eje del Poder Socialista
La irrupción de Reactiva en el debate público sobre Ceuta coloca a Ferraz ante un dilema estratégico de doble filo. Por un lado, la dirección federal busca contener el ruido interno que la crisis migratoria ha generado, especialmente en un momento en el que el Gobierno de Pedro Sánchez trata de proyectar control y firmeza en la política fronteriza. Por otro, el coste de esa contención puede ser un desgaste orgánico que recuerde a viejas fracturas que el partido ha sufrido cada vez que ha priorizado la disciplina sobre la deliberación.
El precedente no es menor. Durante la primera legislatura de coalición, entre 2020 y 2023, el grupo de opinión Izquierda Socialista protagonizó varios encontronazos con la ejecutiva por la política de alianzas y la gestión de la pandemia. Aquellas tensiones se resolvieron con un delicado equilibrio de gestos hacia las bases críticas sin debilitar la autoridad orgánica. Reactiva, aunque de menor peso orgánico, introduce ahora un factor nuevo: la presión no viene solo de un debate ideológico, sino de una crisis humanitaria y fronteriza que remueve conciencias entre la militancia socialista.
En el tablero territorial, Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, ha defendido en más de una ocasión el derecho de los barones socialistas a expresar posiciones críticas sin ser tachados de desleales. No obstante, Page no ha entrado públicamente en el fondo de la crisis de Ceuta, y otras voces como la del asturiano Adrián Barbón o la navarra María Chivite mantienen un perfil bajo. Lo que observamos es una dirección federal que prefiere centralizar el argumentario y contener los disensos en privado antes que exponerlos en abierto.
La contradicción que la carta de Reactiva pone sobre la mesa es difícil de esquivar: un partido que se reclama democrático y participativo no puede, a la vez, pedir a sus afiliados que no hablen en público de lo que la dirección no aborda en los órganos internos. La lectura estratégica es otra: Ferraz calcula que el daño orgánico de una polémica interna prolongada supera al desgaste reputacional de silenciar las críticas unos días.
El próximo hito que medirá la temperatura real a la que hierve este asunto será la primera Junta de Portavoces del Grupo Parlamentario Socialista tras el parón estival, prevista para la última semana de agosto. Si para entonces no han llegado las explicaciones que Reactiva reclama, la brecha interna puede ensancharse justo cuando Sánchez se prepara para un otoño plagado de negociaciones parlamentarias con socios como ERC y EH Bildu, para quienes la gestión migratoria es línea roja.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La dirección federal prefiere apagar el incendio antes de que se propague, pero el coste es un debate interno que la militancia siente aplazado y silenciado.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE) y el grupo Reactiva como altavoz de los críticos.
- Próximo hito: Primera Junta de Portavoces del GPS tras el verano, a finales de agosto, donde podrían emerger las primeras voces parlamentarias críticas si antes no llegan explicaciones públicas desde el Ejecutivo.
