Los Patriotas por Europa, el grupo de Vox, salva en la Eurocámara la resolución del PPE sobre Ceuta

La resolución reclama a Marruecos que respete la soberanía española de forma 'incondicional' y que asuma sus responsabilidades en el control fronterizo y los retornos. El texto sale adelante con 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones.

Patriotas por Europa, el grupo de Vox, resulta decisivo para que la Eurocámara apruebe la resolución del Partido Popular Europeo sobre Ceuta.

El Pleno del Parlamento Europeo, reunido este jueves en Estrasburgo, ha sacado adelante la iniciativa de los populares europeos con 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones. El respaldo ha llegado desde Patriotas por Europa, el grupo al que pertenece la delegación española, desde los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), que lidera Giorgia Meloni, y desde el grupo ESN, en el que se integra Alternativa para Alemania (AfD). A ellos se ha sumado una escisión de los liberales.

El texto reclama a Marruecos que respete la soberanía española y la integridad territorial de Ceuta de manera ‘incondicional’ y le insta a asumir sus responsabilidades en materia de control fronterizo y de retorno, después de la entrada masiva de migrantes registrada los pasados 30 y 31 de julio. La resolución puntualiza que la relación de asociación con el reino alauí ‘debe basarse en el respeto incondicional de la integridad territorial de los Estados miembros de la Unión, como principio fundamental del Derecho internacional y condición innegociable.

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Qué exige la resolución y por qué la respalda Vox

La dirección de Vox ha leído el resultado como un triunfo con consecuencias directas en Madrid. El comunicado difundido tras la votación habla de un ‘duro golpe político’ para Pedro Sánchez y para Marruecos.

Sostiene la formación que la votación consolida en la Eurocámara una mayoría capaz de actuar ante lo ocurrido en Ceuta. Una mayoría que, a juicio del partido, contrasta con la posición mantenida por los socialistas europeos y por la diplomacia marroquí.

La resolución traslada al lenguaje europeo la tesis que Vox defiende en Madrid: la soberanía de Ceuta no admite negociación con Rabat ni contrapartidas migratorias.

El texto aprobado incorpora además una exigencia que Vox venía reclamando desde Madrid: la aplicación inmediata del Pacto Europeo de Migración y Asilo (el paquete normativo que armoniza las políticas de acogida y de retorno en la Unión Europea), la garantía de la seguridad en la frontera y la aceleración de las devoluciones de adultos y menores. La secretaria general del Partido Popular Europeo, Dolors Montserrat, ha resumido el alcance del acuerdo en la red social X: ‘El Parlamento Europeo ha dicho claro que Ceuta no se vende, se defiende’.

Fuentes del partido consultadas por este medio subrayan que el texto deja al Gobierno español sin margen para desactivar el asunto en Bruselas, porque fija por escrito la exigencia de control fronterizo y de readmisión de los irregulares. La delegación de Vox en la Eurocámara enmarca el voto en su estrategia de llevar al terreno comunitario los expedientes que el Ejecutivo de coalición, a su juicio, ha gestionado con opacidad.

Qué margen real tiene la resolución y cómo han reaccionado los rivales

El grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo ha acusado a los populares de promocionar ‘políticas de odio’ por sumar su voto a los grupos situados a su derecha. ‘Hoy el PPE y la extrema derecha mostraron su verdadero rostro’, han señalado en un mensaje en la red social X, antes de añadir que ellos votaron ‘por la solidaridad y la protección de los menores’ mientras los conservadores votaban ‘por el odio’. Su propia resolución sobre Ceuta no ha prosperado en el Pleno.

Los socialistas ya habían advertido el pasado martes de que los populares tendrían que modificar en profundidad su propuesta si querían obtener su respaldo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, avaló el miércoles la versión del Gobierno español y describió la entrada masiva de miles de personas en la ciudad autónoma como ‘la explotación de personas vulnerables por parte de traficantes y redes de contrabando sin escrúpulos y por parte de nuestros adversarios’, durante su discurso sobre el Estado de la Unión Europea en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

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El texto aprobado, sin embargo, no recoge la petición expresa que había formulado el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ante el Comité de Libertades Civiles de la Eurocámara: que la Unión Europea se replantee su relación de amistad con Marruecos si Rabat no respeta las fronteras. La Cámara sí dio luz verde el miércoles a una investigación independiente sobre la entrada masiva de migrantes, incluida en las propuestas sobre guerras híbridas e integridad territorial y defendida por una eurodiputada lituana del PPE, una iniciativa distinta a la votada este jueves.

La lectura estratégica: una mayoría europea que Vox rentabiliza frente al PP

El voto de este jueves tiene una lectura que trasciende el expediente de Ceuta. Vox ha demostrado que puede formar parte de mayorías que deciden en la Eurocámara sin diluir su discurso, y lo ha hecho precisamente en el terreno que constituye su principal bandera política: fronteras, retorno y soberanía. La operación refuerza, además, el eje que la formación comparte con el resto de Patriotas por Europa.

El precedente más cercano en clave nacional es la ruptura de los gobiernos de coalición con el PP en varias comunidades autónomas, decidida por la dirección de Vox tras considerar que los populares habían pactado con el Gobierno el reparto de menores migrantes no acompañados. Aquel movimiento situó al partido en una oposición dura a Alberto Núñez Feijóo y anticipó la estrategia que ahora replica en Bruselas: exigir hechos y forzar al adversario a retratarse en cada votación.

La paradoja es que este jueves Vox y el PP han coincidido en el sentido del voto. Los populares españoles impulsaron el texto y la delegación de la formación que preside Santiago Abascal lo respaldó, lo que demuestra que la distancia entre ambos se mide en la intensidad de las exigencias y no siempre en el resultado de la votación. El riesgo, para el partido, es el de siempre: que Bruselas apruebe declaraciones sin consecuencias prácticas y el Gobierno las desactive con el paso de los meses. El siguiente hito es la respuesta de la Comisión Europea, y ahí se medirá si la mayoría construida en Estrasburgo tiene efectos reales.