Lucid y Bolt desplegarán 25.000 robotaxis en Europa y ponen en jaque a Uber

Bolt asumirá la propiedad y la operación de la flota, mientras Lucid reparte su tecnología entre Uber y Nuro en Estados Unidos. Ninguna de las dos compañías ha fijado fecha para la entrada en servicio de los vehículos.

Bolt y Lucid desplegarán al menos 25.000 robotaxis en Europa y el movimiento golpea de lleno el negocio de Uber en su propio terreno. La plataforma estonia se alía con el fabricante californiano para operar una flota de vehículos autónomos a escala continental, aunque ninguna de las dos compañías ha precisado cuándo llegarán a la calle. Bolt ya opera en España y ahí aparece la primera consecuencia: quien competía por precio aspira ahora a competir por tecnología.

Claves de la operación

  • 25.000 unidades y ninguna fecha de servicio. Bolt se compromete a desplegar al menos 25.000 robotaxis construidos sobre la plataforma de tamaño medio de Lucid en Europa, pero no ha desvelado cuándo empezarán a funcionar.
  • Bolt será dueña y operadora de la flota. No se limita a intermediar entre oferta y demanda: comprará los vehículos, los explotará y asumirá el riesgo industrial de una operación que su gran rival plantea con otro esquema.
  • Lucid vende a los dos bandos. El fabricante ya tiene un acuerdo con Uber y Nuro para 35.000 robotaxis en Estados Unidos, de modo que suministrará tecnología a los rivales que se pelean por el mismo pasajero europeo.

El calendario del robotaxi europeo sigue en blanco

El pacto contempla que ambas compañías desarrollen el vehículo de forma conjunta. El robotaxi usará previsiblemente la arquitectura Hyperion de NVIDIA y está diseñado para automatización de nivel 4, esto es, para circular sin conductor dentro de límites geográficos definidos. Bolt aspira a 100.000 vehículos autónomos en su plataforma en 2035, y los 25.000 anunciados son solo la primera porción de ese objetivo. El detalle que falta es el que más pesa: la fecha.

Lucid enseñó a comienzos de 2026 un prototipo de robotaxi de dos plazas apoyado en esa misma plataforma media, la que debe permitirle fabricar coches más baratos que su gama actual. El fabricante californiano, cuya gama actual compite con los eléctricos de lujo alemanes, llega a la alianza con las cuentas justas. Acaba de retrasar el Cosmos, el primer modelo construido sobre esa arquitectura, hasta comienzos de 2027, y comunicó el aplazamiento apenas dos meses después de recortar cerca del 18% de su plantilla. La información sobre el acuerdo la adelantó Engadget.

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Uber no desaparece del mapa: Lucid también le vende coches

robotaxi España

Uber desplegará 35.000 robotaxis de Lucid en Estados Unidos, una cifra que incluye vehículos de la plataforma media y un modelo derivado del todocamino Gravity. La firma Nuro ya prueba ese Gravity autónomo con un conductor de seguridad al volante en Houston y en la bahía de San Francisco. Es el mismo fabricante, dos socios distintos y un único cuello de botella: la capacidad de producir y homologar vehículos sin conductor.

La diferencia entre Bolt y Uber no es la tecnología, sino el capital. La compañía estonia quiere ser propietaria de la flota y operarla; la estadounidense ha construido su estrategia sobre acuerdos con terceros. Para Bolt, que ya opera en España a través de su aplicación de movilidad, el robotaxi es la vía para saltar de la guerra de precios a la guerra de costes unitarios, donde el conductor sigue siendo la partida más cara del balance. Las dos plataformas compiten desde hace años en los mismos mercados europeos, España incluida, con márgenes ajustados y una presión regulatoria creciente sobre el modelo de vehículo con conductor.

El robotaxi no elimina la competencia entre plataformas: la traslada del precio del viaje al coste del vehículo y al acceso a los permisos municipales.

El obstáculo no está en el coche, está en la acera. La movilidad autónoma se autoriza hoy ciudad a ciudad y país a país, con marcos dispares y responsabilidad civil aún por definir en buena parte de la Unión Europea. En España, cualquier despliegue exigiría encajar el vehículo sin conductor en la normativa de arrendamiento de vehículos con conductor y en las competencias de tráfico repartidas entre administraciones. Hoy la mayoría de los operadores europeos apuesta por pilotos con conductor de seguridad al volante, y ese piloto es, precisamente, lo que el robotaxi promete eliminar.

España mira desde la acera: del pulso del taxi a la flota sin conductor

Conviene recordar cómo aterrizó la disrupción anterior. El pulso entre el taxi y la VTC se dirimió en tribunales y ayuntamientos, con ratios de licencias intervenidos, moratorias autonómicas y sentencias contradictorias sobre quién manda en la materia. Aquel conflicto dejó una lección útil para el robotaxi: en España la movilidad se regula a golpe de ordenanza municipal, no de decreto nacional. Si el conductor desaparece, media discusión regulatoria —la licencia como protección del empleo asalariado— se queda sin su objeto clásico.

El riesgo financiero tampoco es menor. Lucid acumula pérdidas y ha recortado el 18% de su plantilla; comprometerse a decenas de miles de unidades hasta 2035 exige una capacidad industrial que hoy nadie ha demostrado. Si el Cosmos se retrasa más allá de comienzos de 2027 o el coste por vehículo no baja, el calendario europeo se estirará. Ese es el hito que vamos a seguir: no el anuncio, sino la primera ciudad europea que autorice viajes comerciales sin conductor de seguridad. De momento, y pese al titular, seguimos ante una promesa con fecha por escribir.