El desplome del marisco en Galicia: las lonjas pierden la mitad de capturas y la almeja babosa cae un 90%

Los datos de la plataforma Pesca de Galicia, dependiente de la Xunta, sitúan la caída acumulada en el 52% en una década. La almeja fina y el berberecho también pierden más del 80% de sus capturas.

Las lonjas gallegas vendieron 3.742 toneladas de bivalvos en 2025, la mitad que en 2015, con la almeja babosa hundida un 89,2%.

De 11.259 toneladas en 2008 a 3.742 en 2025: el desplome del marisco gallego

El dato no es un mal año suelto. Es la fotografía de una década de caída en el sector marisquero gallego. Los registros de Pesca de Galicia, la plataforma estadística de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), arrancan en 1997. El máximo se anotó en 2008, con 11.259 toneladas. Hubo ejercicios flojos, como 2014, algo por debajo de las 6.000. Nada comparable a lo de 2024 y 2025.

El desplome golpea sobre todo a las especies de mayor valor. La almeja babosa pasó de 1.079 toneladas en 2015 a 116 en 2025: un 89,2% menos. La fina cayó de 548 a 70, un 87,2%. El berberecho se hundió de 2.649 a 507, un 80,9%. Solo la almeja japonesa resiste, con un descenso del 21,26%. Tres de las cuatro especies principales están en mínimos históricos.

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El origen inmediato está en el agua. Las lluvias del otoño de 2022 y del invierno de 2023 rebajaron la salinidad de los bancos marisqueros y provocaron una mortalidad masiva de bivalvos. Los temporales del arranque de este año repitieron el golpe. Liliana Solís, bióloga de la asistencia técnica de la Confraría de Noia, lleva veinte años en la zona y no había visto una producción tan baja.

Los ciclos biológicos juegan en contra. Las almejas y el berberecho se reproducen en primavera y verano, y este año los técnicos han encontrado densidades altas de juveniles. No crecen al ritmo habitual, por falta de fitoplancton, su alimento, y no superan el invierno. Lo revisado en agosto y principios de septiembre no se recogerá, si llega, hasta 2027 en el caso del berberecho y hasta 2028 en el de las almejas.

Galicia produce buena parte del marisco que se consume en España, y sus bancos llevan cuatro años seguidos perdiendo salinidad, producción y empleo.

El bolsillo de los mariscadores lo nota, aunque menos que el volumen. La primera venta de bivalvos en lonja ingresó 64,1 millones de euros en 2015 y 47,7 millones en 2025, un 25,6% menos. La explicación está en el precio: el kilo pasó de 8,22 a 12,76 euros. Hay menos marisco y más caro, pero el encarecimiento no compensa la pérdida de kilos.

Noia, Arousa y el pulso por el agua dulce

marisqueo Galicia

La campaña de otoño es la prueba. La Confraría de Noia quiere empezar a mariscar en octubre, siempre que la Consellería do Mar (el departamento autonómico equivalente a un ministerio) lo autorice, pero el pesimismo es la tónica. En la memoria colectiva está el otoño de 2023, cuando la campaña duró apenas diez días, la más corta de la historia en la zona.

Las cofradías no señalan solo al cielo. La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, la más productiva de Galicia, sostiene que la crisis se agrava por decisiones humanas: los desembalses del Tambre, gestionado por Naturgy, sobre la ría de Noia e Muros; el vertido de lodos, del dragado del Lérez en el entorno de Sálvora; y la reactivación de la mina de Touro-O Pino. Reclama un plan urgente de regeneración de los bancos marisqueros.

El impacto no se queda en las rías. Galicia concentra la mayor parte de la producción española de bivalvos, y buena parte de lo que llega a las mesas de Madrid o Barcelona pasa antes por una lonja gallega. Cuando el producto escasea, el precio sube en origen y se abre la puerta a más importación. El marisqueo, la recogida de moluscos en los bancos, no funciona con cuotas, pero depende de aperturas, cupos y vedas.

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El Laboratorio Gallego

La política gallega llega a este otoño con el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, en la Xunta con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) y con el BNG (el Bloque Nacionalista Galego) como primera fuerza de la oposición en el Parlamento de Galicia, una cámara unicameral de 75 deputados. El PSdeG, la federación gallega del PSOE, ocupa la tercera posición. El marisqueo, que sostiene miles de empleos directos en las rías, rara vez ocupa el centro del debate parlamentario.

La lectura nacional es la de siempre: lo que la Xunta ensaya en gestión de recursos naturales u ordenación del litoral tiende a reaparecer después en Madrid. Y el eco es europeo: Galicia es la puerta atlántica de España y comparte aguas con la Euroregión Galicia-Norte de Portugal. Aquí no hay un modelo exportable del que presumir: hay un desplome del 52% en una década y unas herramientas —aperturas, cupos, vedas y ayudas— que no revierten el problema de fondo. La incógnita está en el calendario. La Consellería do Mar decide en las próximas semanas si autoriza la campaña de otoño en Noia, y los técnicos advierten de que los juveniles que hoy crecen en los bancos no serán comercializables antes de 2028. Si la salinidad vuelve a caer, el calendario se romperá otra vez.

Ficha del Caso

  • El caso: Las ventas de bivalvos en las lonjas gallegas se han reducido a la mitad en una década, con la almeja babosa un 89,2% por debajo de los niveles de 2015.
  • Datos importantes: 3.742 toneladas vendidas en 2025 frente a 7.795 en 2015. Los ingresos cayeron a 47,7 millones de euros y el precio medio subió a 12,76 euros por kilo.
  • Resumen: La bajada de salinidad por lluvias y temporales impide que los juveniles alcancen la talla comercial. El sector reclama un plan de regeneración y la campaña de otoño depende de la Consellería do Mar.