Los alimentos que consumimos a diario parecen tan cotidianos que pocas veces pensamos en cómo cambian cuando pasan por la nevera o el congelador. Sin embargo, un reciente vídeo de la dietista y tecnóloga de alimentos Mónica Acha, del canal Simple Blending, vuelve a recordarnos que no todo puede conservarse de la misma manera. Acha explica con un enfoque muy práctico por qué algunos productos pierden su textura, su sabor o su calidad cuando los sometemos al frío extremo. Lo más llamativo es que muchos de estos errores los cometemos sin darnos cuenta, convencidos de que estamos “ahorrando tiempo” o “evitando desperdicio”.
En esa línea, la especialista insiste en que los alimentos congelados correctamente pueden ser un gran aliado en la organización semanal, pero también advierte que no podemos meterlo todo al congelador esperando el mismo resultado. Frituras, hojas verdes, pasta, arroz o salsas muy grasas forman parte de la lista de productos que cambian de forma drástica después del proceso. Su explicación, más allá de lo técnico, busca que aprendamos a distinguir qué conviene guardar y qué es mejor consumir en el momento para evitar sorpresas desagradables al descongelar.
3Cuándo sí y cuándo no recongelar cierto tipo de comida
El tema de la recongelación también recibe atención en el vídeo, ya que genera muchas dudas. Acha indica que es seguro recongelar los alimentos siempre que hayan sido cocinados después de la primera descongelación. Esto significa que, si descongelamos una carne, la cocinamos bien y luego queremos congelarla nuevamente, no hay mayor riesgo. Lo que no debe hacerse bajo ninguna circunstancia es recongelar productos crudos que ya han pasado por el proceso, porque ahí sí aumentan los peligros microbiológicos.
La experta remarca que congelar no es un truco universal que garantiza que todo se conserva igual. Lo importante es entender cómo reacciona cada grupo de ingredientes y adaptar nuestras rutinas culinarias en consecuencia. En su visión, usar el congelador de forma inteligente puede ser una herramienta fantástica, pero requiere conocer los límites y particularidades de los alimentos para que realmente funcione a nuestro favor.

