EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los 290.000 vecinos del área sanitaria del Hospital Universitario de Móstoles y a los municipios limítrofes que derivan pacientes al centro, como Navalcarnero, Arroyomolinos o Villaviciosa de Odón.
- ¿Cuándo ocurre? Las obras han arrancado en abril de 2026 y se prolongarán durante los próximos meses, con el nuevo edificio asistencial como pieza central del proyecto.
- ¿Qué cambia hoy? El hospital gana un edificio nuevo con 44,6 millones de inversión regional, lo que permitirá ampliar consultas, hospitalización y servicios asistenciales que hoy funcionan al límite de su capacidad.
La ampliación del Hospital de Móstoles suma 44,6 millones de la Comunidad de Madrid y estrena un edificio asistencial que el área sanitaria del suroeste llevaba años reclamando. La cifra es la mayor inversión sanitaria en el municipio desde la apertura del centro en 1986 y pone fin a un expediente que había encadenado retrasos desde la legislatura anterior.
Qué gana el hospital con el nuevo edificio y qué sigue fuera del plan
El proyecto contempla un inmueble de nueva planta anexo al hospital actual, pensado para descongestionar consultas externas, hospitalización y servicios de diagnóstico que hoy operan con una presión asistencial muy por encima de la que diseñó el centro original. Según la información facilitada por la Consejería de Sanidad y recogida por Móstoles Hoy, la inversión de 44,6 millones financiados íntegramente por la Comunidad corresponde a la primera fase de un plan director más amplio.
La memoria del proyecto incluye nuevas áreas asistenciales, una ampliación de la zona de consultas externas y un refuerzo del bloque quirúrgico. En paralelo, se prevé una reordenación de circulaciones internas para separar flujos de pacientes ambulatorios e ingresados, algo que el hospital pedía desde antes de la pandemia. No entra en esta fase, sin embargo, la ampliación de Urgencias, uno de los servicios más tensionados del centro y que la plantilla sitúa como prioridad en cualquier reforma estructural.
La obra convive con la actividad asistencial. Eso obliga a plantear un calendario por fases, con cortes parciales de accesos, desvíos de entradas al aparcamiento y posibles reubicaciones temporales de consultas. El hospital no ha detallado todavía el cronograma completo, aunque sí ha confirmado que la actividad ordinaria se mantendrá durante toda la obra.
Por qué esta ampliación llega ahora y qué queda por resolver
El Hospital Universitario de Móstoles atiende a un área que ha crecido con fuerza en la última década. La población de referencia supera las 290.000 personas si se suman los municipios derivados, una cifra muy por encima de la que preveía el diseño original del centro, pensado en los años ochenta para menos de 200.000 habitantes. De hecho, los informes internos del propio hospital llevan años advirtiendo de la saturación de consultas externas y del envejecimiento de algunas infraestructuras.
A eso se suma la competencia asistencial de la zona. El Hospital Rey Juan Carlos, en Móstoles, y el Hospital Infanta Elena de Valdemoro, ambos de gestión concesionada, han ido absorbiendo parte de la demanda. Pero la red pública tradicional, con el Hospital de Móstoles como referencia, seguía arrastrando un déficit estructural de espacio que ni las reformas parciales de 2019 ni los planes de choque posteriores lograron corregir. La nueva inversión, la mayor partida sanitaria que recibe Móstoles en cuatro décadas, intenta cerrar esa brecha.
Queda por ver cómo encaja el calendario con las necesidades inmediatas. La plantilla del hospital, a través de los comités y juntas de personal, ha pedido que la obra no retrase las contrataciones previstas y que el nuevo edificio se dote con personal adicional, no con el actual redistribuido. Es una vieja discusión: ladrillo sin plantilla no resuelve el problema.
Lo que el precedente del Clínico y del 12 de Octubre enseña sobre este tipo de obras
Observamos esta ampliación con un precedente cercano: la reforma integral del Hospital Clínico San Carlos, que arrancó en 2019 con un presupuesto inicial de 32 millones y terminó acumulando modificados hasta superar los 50. El 12 de Octubre, con su nuevo edificio inaugurado en 2024 tras una inversión de 250 millones, ofrece otro referente útil: allí, entre la adjudicación y la puesta en servicio pasaron más de siete años. Los plazos de este tipo de obras, en hospitales en funcionamiento, rara vez se cumplen a la primera.
La comparación con Barcelona también ilustra. La ampliación del Hospital del Mar, con una inversión equivalente y un volumen asistencial parecido, tardó nueve años entre anuncio y apertura. Madrid no es ajena a esa dinámica. Por eso, anunciar 44,6 millones no equivale todavía a estrenar un edificio: entre la adjudicación, la ejecución por fases y la entrada en servicio pueden pasar tres o cuatro años, como mínimo. La calle lo sabe.
Anunciar 44,6 millones no es lo mismo que abrir un edificio. En obras hospitalarias madrileñas, la distancia entre el BOCM y la primera consulta suele medirse en años, no en meses.
El otro frente abierto es el de la financiación complementaria. La Consejería ha comprometido los 44,6 millones para la primera fase, pero el plan director completo exige partidas adicionales que aún no figuran en los presupuestos regionales de 2026 publicados en el BOCM. Si la segunda fase no entra en los próximos ejercicios, el riesgo es que el nuevo edificio abra sin la reforma del edificio antiguo que lo complementa, replicando el problema que ya se vio en otros centros de la red pública. Habrá que seguirlo en las próximas comisiones de Sanidad de la Asamblea y en la ejecución presupuestaria del segundo semestre.

