Juanma Moreno negocia un pacto integral con Vox para asegurar los presupuestos sin ceder consejerías

Moreno apuesta por un pacto legislativo con Vox que le asegure tres presupuestos autonómicos sin ceder carteras, un diseño pensado para blindar Andalucía frente al bloqueo que paraliza a Pedro Sánchez. La negociación se centra en la 'prioridad andaluza' para sortear exigencias na

Juanma Moreno ha trazado una hoja de ruta para su tercera legislatura: sellar un pacto integral con Vox que blinde tanto su investidura como la aprobación de al menos tres presupuestos autonómicos, sin ceder ninguna consejería. El presidente andaluz en funciones busca una estabilidad que el Gobierno central no conoce desde hace años.

Las elecciones autonómicas del 17 de mayo dejaron un PP con 53 escaños, a dos de la mayoría absoluta que otorga el Parlamento andaluz. El propio Moreno admitía en Génova que se quedaron «a 23.000 votos de la mayoría absoluta, 13.000 en Jaén y 10.000 en Huelva». Pero el viento de 1.735.000 papeletas —146.000 más que en 2022— le da margen para negociar desde una posición de fuerza.

Moreno apuesta por un acuerdo que garantice tres presupuestos y esquiva la entrada de Vox en el ejecutivo

La línea roja la ha verbalizado el propio Moreno: gobernar en solitario. Nada de reproducciones de los pactos extremeño, aragonés o castellanoleonés, donde Vox ostenta carteras. En San Telmo el diseño pasa por un gobierno monocolor que, a cambio, ofrezca a la formación de Santiago Abascal un pacto legislativo sólido: investidura y, sobre todo, presupuestos.

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La meta no es baladí. El PP andaluz sabe que un simple salvoconducto de investidura, como el que permitió a Pedro Sánchez mantenerse en La Moncloa, sería la antesala de la misma precariedad: tres años prorrogando cuentas y negociando cada iniciativa con un arco parlamentario de ocho partidos. Moreno quiere atar tres ejercicios fiscales completos, un horizonte que contrasta con el incumplimiento del artículo 134.3 de la Constitución por parte del Ejecutivo central.

El espejo de Sánchez: un Gobierno sin presupuestos desde 2023 y el riesgo de la inestabilidad permanente

Desde aquella investidura escorada de noviembre de 2023, el Gobierno socialista vive instalado en la doctrina del Cholo Simeone: ir partido a partido, ley a ley. La salida de María Jesús Montero del Ministerio de Hacienda para pilotar la oposición andaluza no hizo sino subrayar la paradoja: la futura líder del PSOE-A dejó sin aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que llevan tres años prorrogados. La guerra en Irán fue el último pretexto para no presentar las cuentas.

Andalucía se ha convertido así en el contramodelo. Moreno pone números a lo que él llama «menos lío». «Tenemos menos lío. Es un lío más chico», ironiza, pero la seriedad del pulso es real. La prioridad, no es tanto una cuestión de nacionalidad, sino de arraigo real.

El Eje del Poder Popular

La negociación andaluza resitúa, de facto, el tablero interno del PP. El éxito de un pacto sin consejerías para Vox reforzaría el guion que defiende la cúpula de Feijóo: se puede gobernar con apoyos externos y sin entregar ni una gota de la agenda institucional. En cambio, una cesión abriría un debate incómodo sobre la «prioridad nacional» que ya está presente en los acuerdos de Castilla y León, Aragón y Extremadura.

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ya defendió en campaña que Madrid no necesita a Vox porque ella encarna «la resistencia a la izquierda y a los nacionalistas». Andalucía, con una mayoría más contundente, podría ser la validación de esa tesis. Los barones populares observan: si Moreno lo logra, se sentará un precedente para futuros escenarios de mayoría simple. Si fracasa, se reabrirá el melón de los gobiernos de coalición en todas las plazas donde el PP no arrase.

Eso sí, la contrapartida programática para Vox será inevitable. El propio Moreno ha empezado a desdramatizar el concepto de «prioridad nacional»: «Nosotros tenemos una prioridad, que es la prioridad andaluza. Primero es nuestra tierra, que Andalucía funcione; ése es el objetivo». Traducción precisa: la redacción final de cualquier cláusula eludirá la discriminación por nacionalidad para sortear el filtro constitucional y europeo, y aterrizará en fórmulas ya ensayadas como el «arraigo real, duradero y verificable» en el acceso a ayudas públicas.

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La negociación andaluza no va de sillones: va de demostrar que el PP puede gobernar estable sin ceder carteras.

La sombra de una repetición electoral siempre planea, pero Moreno la reduce a categoría de «último recurso». El calendario aprieta: el Parlamento andaluz debe constituirse antes del 20 de junio y la investidura será el primer examen de la nueva geometría. El acuerdo con Vox no solo determinará la gobernabilidad de la comunidad más poblada de España, sino que marcará la estrategia del PP para el próximo ciclo electoral.

Con once gobiernos autonómicos en manos populares, Génova confía en que la estabilidad andaluza sirva de contrapunto a la fragmentación del Ejecutivo de Sánchez. Unas cuentas públicas serenas en el sur contrastarían con la incapacidad del Palacio de la Moncloa para cumplir con su mandato constitucional.

Mientras, en el PSOE-A, la exministra Montero afronta la oposición con el incómodo lastre de un Gobierno que no ha logrado presentar un solo proyecto presupuestario en tres años. El propio Moreno no pierde ocasión de recordarlo: «Marcarse un Sánchez es lo que queremos evitar a toda costa».

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La estabilidad institucional y fiscal que el PP ofrece en Andalucía es el antídoto frente al bloqueo presupuestario y legislativo que atenaza al Gobierno de España.
  • Protagonista: Juanma Moreno (presidente de la Junta de Andalucía en funciones).
  • Próximo hito: El debate de investidura, previsto para finales de junio, y la negociación de las primeras cuentas para el otoño, que pondrán a prueba el alcance del pacto con Vox.