Los vecinos del Metropolitano se rebelan contra los macroconciertos

La asociación vecinal de San Blas-Canillejas replica la estrategia del entorno del Bernabéu: mediciones acústicas, presión en el pleno del distrito y vía judicial si el Ayuntamiento no actúa antes de la temporada de conciertos de 2026.

Los vecinos del Metropolitano se organizan contra los macroconciertos que se celebran en el estadio del Atlético de Madrid, y han decidido copiar el manual del Bernabéu: presión vecinal sostenida, mediciones acústicas propias y vía judicial si la administración no responde. La protesta empieza a tomar forma en San Blas-Canillejas y amenaza con condicionar la próxima temporada de grandes eventos en la Comunidad.

Qué piden los vecinos y por qué ahora

La asociación vecinal del entorno del Riyadh Air Metropolitano denuncia un aumento sostenido de los grandes conciertos en el recinto desde 2023, cuando el club rojiblanco firmó acuerdos con promotoras internacionales para abrir el estadio a giras musicales fuera del calendario deportivo. El ruido nocturno y los cortes de tráfico son los dos frentes principales de la queja, según recoge la cobertura de La Razón Madrid publicada esta semana.

Los afectados señalan que en 2025 se celebraron al menos siete macroconciertos con aforos superiores a 60.000 personas, varios de ellos en jueves y viernes laborables. La salida masiva a partir de las once y media de la noche, sumada al sonido de los ensayos de tarde, ha desbordado la paciencia de los bloques residenciales más cercanos a la avenida de Luis Aragonés. El patrón se repite: pruebas de sonido a las seis, concierto a las nueve, vaciado a medianoche.

Publicidad

La estrategia que los vecinos de San Blas quieren replicar es la del entorno del Santiago Bernabéu, donde la presión organizada logró suspender cautelarmente conciertos en verano de 2024 y forzar al Real Madrid a pactar limitaciones acústicas con el Ayuntamiento. La diferencia es que el Metropolitano está en zona menos densa, pero con bloques residenciales a menos de 300 metros del recinto.

Los vecinos han pedido al Ayuntamiento de Madrid que active mediciones oficiales de ruido durante los próximos eventos previstos en el estadio y que revise la licencia de actividad del recinto, que contempla principalmente uso deportivo. El expediente acústico es la pieza que puede frenar futuros conciertos si se acreditan superaciones reiteradas de los límites fijados por la ordenanza municipal de protección contra la contaminación acústica.

En paralelo, la Junta Municipal de San Blas-Canillejas ha recibido escritos formales solicitando que se incluya el asunto en el orden del día del próximo pleno del distrito. Fuentes municipales consultadas por Merca2.es, aún sin confirmación oficial, apuntan que el Área de Medio Ambiente está estudiando ampliar los puntos de medición fijos en el entorno del estadio. La Comunidad de Madrid, a través de la Consejería competente en materia de medio ambiente, no se ha pronunciado por ahora.

La presión vecinal en torno al Bernabéu ya provocó que el Ayuntamiento revisara protocolos de aforo y horario para grandes recintos, y el caso del Metropolitano puede acelerar una ordenanza específica para conciertos en estadios deportivos. La calle dice otra cosa.

El caso del Bernabéu enseña al Metropolitano

Conviene recordar el antecedente. En verano de 2024, los vecinos de Chamartín lograron una suspensión cautelar de conciertos en el Bernabéu por superar los límites de ruido establecidos en la ordenanza municipal. El Real Madrid tuvo que invertir varios millones en sistemas de aislamiento acústico y reorganizar el calendario de eventos. La sentencia marcó un precedente claro: el derecho al descanso pesa.

El Metropolitano parte de una posición distinta. Su ubicación en San Blas-Canillejas, lejos de la almendra central, da menos visibilidad mediática a la protesta, pero también deja a los vecinos con menos cobertura institucional. La comparativa con Barcelona es ilustrativa: el Camp Nou ha pactado con el consistorio un máximo de conciertos al año y franjas horarias estrictas, una fórmula que asociaciones madrileñas estudian proponer.

Publicidad

Analizamos esta movilización como un síntoma de un debate más amplio: Madrid se ha consolidado como capital europea de los grandes conciertos, con el WiZink, el Movistar Arena, el propio Bernabéu y ahora el Metropolitano compitiendo por giras internacionales. El modelo genera ingresos millonarios para los clubes y el sector turístico, pero traslada el coste a los barrios. El equilibrio aún no está resuelto.

El próximo pleno del distrito de San Blas-Canillejas, previsto para mayo, será el primer termómetro. Si la oposición fuerza una declaración institucional y el Ayuntamiento responde con mediciones, la temporada de conciertos 2026 puede empezar con sordina.