Cortes en la C-5 de Cercanías: los trenes de Móstoles no llegarán a Chamartín durante cuatro fines de semana

Las obras de renovación en el túnel Atocha-Chamartín obligan a finalizar el trayecto de la C-5 en Atocha durante los sábados y domingos de cuatro semanas consecutivas. Unos 35.000 viajeros de Móstoles, Alcorcón y Fuenlabrada pierden su conexión directa con la estación de Chamartí

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los viajeros de la línea C-5 de Cercanías Madrid, especialmente a vecinos de Móstoles, Alcorcón, Fuenlabrada y Leganés que utilizan la conexión directa con Chamartín los fines de semana.
  • ¿Cuándo ocurre? Los sábados y domingos del 23 de mayo al 15 de junio de 2026. Son cuatro fines de semana consecutivos: 23-24 de mayo, 30-31 de mayo, 6-7 de junio y 13-14 de junio.
  • ¿Qué cambia hoy? Los trenes con origen en Móstoles-El Soto finalizan su recorrido en Atocha. Para llegar a Chamartín hay que hacer transbordo a las líneas C-3, C-4 o al Metro de Madrid.

La línea C-5 de Cercanías, que mueve a más de 35.000 viajeros cada fin de semana desde el corredor sur de Madrid, pierde su conexión directa con Chamartín a partir de este sábado 23 de mayo. Las obras de renovación en el túnel Atocha-Chamartín obligan a interrumpir el servicio entre ambas estaciones durante los sábados y domingos de cuatro semanas consecutivas, según ha confirmado Renfe Cercanías.

Por qué Móstoles se queda sin tren directo a Chamartín justo ahora

La actuación se enmarca en el plan de modernización de la infraestructura ferroviaria que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ejecuta desde 2023 en el denominado túnel de la risa, el corredor subterráneo de 7,3 kilómetros que une Atocha con Chamartín. Los trabajos consisten en la renovación de la catenaria, la sustitución de traviesas y la mejora de los sistemas de señalización, labores que solo pueden realizarse con el servicio interrumpido.

El corte afecta exclusivamente al tramo entre Atocha y Chamartín. Los trenes de la C-5 que parten de Móstoles-El Soto circularán con normalidad hasta Atocha, donde finalizan su recorrido. Desde ahí, los viajeros que necesiten llegar a Chamartín —o continuar hacia destinos como Cantoblanco-Universidad, Tres Cantos o Colmenar Viejo— deberán hacer transbordo a las líneas C-3 o C-4, que mantienen su frecuencia habitual, o bien optar por la línea 1 de Metro en la propia estación de Atocha.

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Lo que pierden los viajeros del corredor sur con este corte

El impacto para los vecinos de las principales localidades del sur —Móstoles, Alcorcón y Fuenlabrada, que suman más de 650.000 habitantes— es considerable. La C-5 es la columna vertebral de su conexión ferroviaria con Madrid, y el enlace directo con Chamartín evita a muchos viajeros un transbordo en Atocha que, en condiciones normales, puede alargar el trayecto entre 15 y 20 minutos. Los fines de semana, cuando el servicio ya opera con frecuencias reducidas, la interrupción se nota aún más.

El Consorcio Regional de Transportes de Madrid no ha anunciado, por el momento, refuerzos específicos en las líneas de autobús interurbano que conectan Móstoles y Alcorcón con el norte de la capital, una alternativa que en anteriores cortes similares sí se había activado. La mayoría de los viajeros consultados por esta redacción apunta a que la solución más práctica es combinar Cercanías hasta Atocha y, desde allí, continuar por Metro o por las líneas C-3 y C-4.

Cuatro fines de semana sin tren directo a Chamartín no colapsan la movilidad del sur, pero sí recuerdan que la C-5 lleva años esperando una modernización integral que no termina de llegar.

Desde la Plataforma por el Transporte del Suroeste, una de las entidades vecinales más activas en la reivindicación de mejoras ferroviarias en el corredor, llevan meses advirtiendo de que los cortes puntuales se acumulan sin que se acometa una reforma de calado. El pasado mes de marzo ya se produjo una interrupción parcial en la misma línea por obras de mejora en la estación de San Cristóbal Industrial, y en octubre de 2025 otro corte afectó al tramo Móstoles-Atocha durante tres fines de semana.

El historial de obras en el túnel que los viajeros del sur ya conocen

El túnel Atocha-Chamartín no es ajeno a las interrupciones. En 2022, las obras de ampliación de Chamartín para acoger los nuevos servicios de alta velocidad obligaron a cortar el tráfico ferroviario entre ambas estaciones durante varias semanas, afectando entonces a las líneas C-2, C-3, C-4, C-7, C-8 y C-10. La C-5 se libró de aquella interrupción. Ahora es la protagonista.

Comparado con otras grandes ciudades, el caso de la C-5 recuerda a lo vivido en Barcelona con la R-4 de Rodalies, que acumuló tres años de cortes parciales por las obras del túnel de la calle Aragó. La diferencia, señalan fuentes del sector ferroviario consultadas, es que en Madrid el plan de inversiones en Cercanías —dotado con 5.400 millones de euros hasta 2030— avanza con lentitud y no termina de dar respuesta a la saturación del sur metropolitano.

El horizonte, en todo caso, no es del todo sombrío. Adif prevé que las obras del túnel Atocha-Chamartín concluyan en su totalidad antes de que termine 2026, lo que debería traducirse en una mejora de la fiabilidad del servicio. Pero los vecinos de Móstoles ya han oído promesas similares antes.

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Mientras tanto, toca armarse de paciencia. Los próximos cuatro fines de semana, llegar a Chamartín desde Móstoles exigirá un poco más de tiempo y un transbordo extra. La obra es necesaria y el desgaste que acumula el túnel es real. Lo que falta, como casi siempre en Cercanías Madrid, es la certeza de que esta será la última interrupción antes de una mejora definitiva.