Así sitúa la UDEF a María Gertrudis Alcázar como pieza clave en el ‘Caso Zapatero’

La investigación de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) sobre la presunta red de influencias vinculada al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero sitúa a María Gertrudis Alcázar Jiménez en una posición estratégica dentro de la estructura operativa descrita por los investigadores.

Aunque su nombre aparece en un escalón aparentemente secundario, los informes policiales le atribuyen funciones de coordinación, transmisión de instrucciones y soporte documental en el entramado que habría actuado para favorecer la concesión de ayudas públicas a Plus Ultra.

El oficio remitido al Tribunal Central de Instancia detalla cómo la investigación sostiene la existencia de una organización jerarquizada dedicada al ejercicio de influencias políticas y empresariales. En ese contexto, Alcázar emerge como una pieza clave en la gestión diaria de las operaciones administrativas atribuidas a la red. La propia UDEF la define como la secretaria de la oficina de Zapatero y la persona encargada de ejecutar órdenes directas del expresidente.

Publicidad
Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero. Foto: EP.

El engranaje administrativo de la red

Las primeras referencias a María Gertrudis Alcázar Jiménez aparecen en las páginas iniciales del informe, donde los investigadores describen la estructura funcional de la presunta red de influencias. Según la UDEF, la organización habría operado mediante distintos niveles jerárquicos. En la cúspide situaban a José Luis Rodríguez Zapatero; en un segundo plano, a Julio Martínez Martínez como gestor del entramado societario; y en un tercer nivel, a las personas encargadas de materializar la operativa administrativa.

Ahí es donde aparece el nombre de Alcázar. Los investigadores sostienen que ella y Cristóbal Cano Quiles asumían “las gestiones diarias” y actuaban como enlaces administrativos entre los distintos integrantes del grupo. La documentación policial señala que ambos mantenían un “contacto fluido” y que desde sus respectivos correos electrónicos se canalizaban instrucciones, facturas y documentación vinculada a los pagos investigados.

La relevancia de Alcázar dentro del esquema descrito por la UDEF no estaría en la toma de decisiones estratégicas, sino en su capacidad para convertir las órdenes en procedimientos administrativos concretos. Según el informe, ella actuaría como “elemento necesario de transmisión y eventual filtrado de las instrucciones” emitidas desde el entorno de Zapatero.

Correos, facturas y coordinación interna

Uno de los principales argumentos utilizados por la UDEF para situar a María Gertrudis Alcázar Jiménez en el centro operativo del entramado son los correos electrónicos intervenidos durante la investigación. Los agentes aseguran que el análisis de esas comunicaciones refleja un patrón continuado de coordinación administrativa relacionado con la emisión de facturas y la cobertura documental de pagos.

La investigación señala que Alcázar utilizaba la cuenta de correo asociada a la oficina del expresidente para intercambiar mensajes con Cristóbal Cano. En esas comunicaciones, según el informe policial, se discutían cuestiones como los importes de determinadas facturas, los conceptos que debían figurar en ellas y la posibilidad de dividir cantidades en varios documentos.

Para la UDEF, estos intercambios demostrarían que las facturas no respondían únicamente a servicios prestados, sino que existiría una elaboración consensuada posterior para dar “cobertura formal” a movimientos económicos investigados. Los agentes destacan especialmente un correo de septiembre de 2021 en el que Alcázar pregunta si una factura de 20.000 euros debía emitirse en uno o varios documentos y qué conceptos debían incluirse.

Publicidad

Los investigadores consideran que este tipo de comunicaciones revelan una operativa coordinada y una adaptación deliberada de la documentación contable. Según el informe, días después Cristóbal Cano habría respondido indicando los conceptos exactos, la imputación temporal y los importes que debían figurar en las facturas.

La oficina de Ferraz y el papel de “Gertru”

La investigación policial dedica varias páginas a describir el funcionamiento de la oficina ubicada en la calle Ferraz de Madrid, identificada como uno de los principales núcleos operativos de la presunta red. Según la UDEF, desde ese espacio se canalizaban instrucciones estratégicas y comunicaciones internas relacionadas con la actividad investigada.

En ese contexto, María Gertrudis Alcázar Jiménez, a quien en numerosos correos se refieren como “Gertru”, aparece como una figura central en la dinámica administrativa. Los agentes sostienen que ella y otra empleada administrativa daban soporte documental a las actividades desarrolladas desde la oficina.

La UDEF subraya que muchas de las directrices atribuidas a Zapatero eran transmitidas a través de Alcázar. Según los investigadores, el expresidente evitaba ejecutar directamente determinadas acciones y utilizaba a su secretaria como canal operativo para coordinar tareas y comunicaciones.

El informe describe un funcionamiento dual entre el espacio profesional y el ámbito privado. Los agentes consideran que parte de las instrucciones más sensibles podrían haberse gestionado fuera de los canales formales, utilizando métodos alternativos de comunicación. En esa estructura, Alcázar habría desempeñado un papel esencial como enlace entre las distintas piezas del engranaje administrativo.

Agentes de la UDEF tras el registro del negocio de las hijas de Zapatero (Fuente: Agencias)
Agentes de la UDEF tras el registro del negocio de las hijas de Zapatero (Fuente: Agencias)

Una figura clave para los investigadores

Aunque el oficio policial dedica una sección específica a José Luis Rodríguez Zapatero y a otros investigados principales, el nombre de María Gertrudis Alcázar Jiménez aparece de forma reiterada a lo largo de toda la documentación analizada por la UDEF. Su presencia constante en correos electrónicos, coordinaciones internas y gestiones administrativas ha llevado a los investigadores a considerarla una figura relevante dentro del funcionamiento diario de la estructura.

La investigación sostiene que su intervención no se limitaba a tareas burocráticas ordinarias. Según los agentes, Alcázar participaba activamente en la elaboración y adaptación de documentos vinculados a pagos y facturación. Esa función, según la tesis policial, resultaría fundamental para mantener la operativa administrativa del entramado.

Los investigadores también destacan que la oficina desde la que trabajaba no actuaba como un simple despacho administrativo, sino como un “núcleo de emisión y recepción de órdenes”. Desde allí, según la UDEF, se coordinaban actuaciones relacionadas con la gestión documental y financiera de la red.

El informe no atribuye a Alcázar funciones de liderazgo político o empresarial, pero sí la sitúa como una pieza imprescindible para el funcionamiento interno del esquema investigado. Su papel, de acuerdo con la documentación remitida al juzgado, habría sido garantizar que las instrucciones emitidas desde la cúpula encontraran una traducción administrativa eficaz y discreta.

En la reconstrucción realizada por la UDEF, la figura de María Gertrudis Alcázar representa el perfil de operadora silenciosa que sostiene la actividad cotidiana de la organización. Alejada de los focos públicos, pero presente en buena parte de los intercambios documentales analizados por los investigadores, su nombre se convierte en uno de los más repetidos en el entramado administrativo descrito por la Policía.