EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los vecinos de Lladurs y del Solsonès, aunque no se han producido evacuaciones ni daños personales.
- ¿Cuándo ocurre? El incendio se reactivó ayer, 13 de julio, y fue estabilizado hacia las 17:50 horas.
- ¿Qué cambia hoy? Las dotaciones terrestres de los Bombers continúan trabajando en la zona para evitar nuevos rebrotes, pero el riesgo de propagación ha desaparecido.
Los Bombers de la Generalitat dieron por estabilizado ayer, 13 de julio, el incendio forestal de Lladurs, en la comarca del Solsonès, que quemó 3,5 hectáreas de masa forestal tras reactivarse por un rayo caído la semana pasada. El fuego obligó a desplegar hasta 26 dotaciones, seis de ellas medios aéreos, en una intervención que se alargó durante más de cinco horas.
Así se reactivó el fuego en Lladurs
El incendio comenzó a las 12:45 horas en el paraje del Collet dels Lladers, un punto de difícil acceso con abundante vegetación de pinar y matorral. En un mensaje en sus redes sociales, los Bombers describían la situación: ‘El incendio de Lladurs estaría quemando en una zona de difícil acceso. Atacamos con contundencia el flanco izquierdo, que estaría cogiendo fuerza. También realizamos descargas en la cola del flanco derecho. Estamos allí con 19 dotaciones’.
Las llamas avanzaban hacia el fondo del valle del río Cardener, y la estrategia se centró en frenar el flanco izquierdo, donde el fuego era más virulento. Los medios aéreos, entre los que había helicópteros bombarderos y aviones de carga en tierra, realizaron descargas constantes para crear una línea de agua que sirviera de contención.
Hacia las 17:50 horas, el cuerpo de Bombers dio el incendio por estabilizado, lo que permitió la retirada de los medios aéreos. Doce dotaciones terrestres se quedaron trabajando para remojar el perímetro y prevenir rebrotes. Los Agents Rurals cifraron en 3,5 hectáreas la superficie afectada, confirmando que el origen era un rebrote del rayo que cayó días antes en la misma zona. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos ni daños en viviendas o infraestructuras, ya que el fuego se mantuvo siempre en zona forestal y no llegó a amenazar núcleos habitados.
Coordinación con las ADF y los medios aéreos
En las labores de extinción colaboraron las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF) de la comarca, cuyo conocimiento del terreno facilitó el acceso de las dotaciones terrestres a las zonas más escarpadas. La orografía del Collet dels Lladers, con pendientes pronunciadas y ausencia de caminos, obligó a los Bombers a depender en gran medida de la descarga aérea de agua y retardante. Muchas dotaciones terrestres tuvieron que acceder a pie por senderos estrechos, lo que ralentizó el primer ataque, pero la descarga aérea compensó el retraso inicial.
En total, 26 dotaciones terrestres y seis medios aéreos —unos 70 efectivos— participaron en las tareas. La rápida estabilización del frente permitió que a última hora de la tarde solo 12 dotaciones permanecieran en la zona, mientras los recursos aéreos se reasignaban al incendio de Aiguamúrcia.
Simultaneidad con Aiguamúrcia
El incendio de Lladurs coincidió con otro foco activo en Aiguamúrcia, en el Alt Camp, que desde el domingo había quemado ya 154 hectáreas y obligado a evacuar preventivamente varias masías de Querol. Este incendio se estabilizó hacia las 19:30 horas del lunes, y durante la noche una quincena de dotaciones terrestres continuaron las labores de remojo. El inspector Ricard Expósito, jefe de intervención de los Bombers, reconoció que la coincidencia de los dos fuegos obligó a revisar sobre la marcha la distribución de recursos aéreos para que ninguno de los dos incendios superara la capacidad de extinción.
La simultaneidad de dos incendios forestales en comarcas distintas exigió a los Bombers distribuir sus medios aéreos con precisión para controlar ambos focos en la misma tarde.
El fantasma del rayo latente
La reactivación de un incendio por un rayo no es infrecuente en los bosques catalanes durante el verano. Las tormentas secas dejan descargas que impactan en árboles, y si la humedad del suelo es baja, el fuego puede latir oculto durante días hasta que el viento o el calor lo reavivan. En el caso de Lladurs, los Agents Rurals llevaban una semana monitorizando el punto donde cayó la descarga, pero la reactivación fue imprevisible.
Las ADF del Solsonès, equipadas con emisoras y vehículos todoterreno, fueron las primeras en acercarse al punto y alertaron a los Bombers, acortando el tiempo de respuesta. Según fuentes del cuerpo de extinción, las condiciones meteorológicas de este 14 de julio, con temperaturas de hasta 36 grados y baja humedad relativa, mantienen el riesgo de incendio en niveles altos en buena parte del interior de Catalunya. Por ello, las patrullas de vigilancia de los Agents Rurals se reforzarán en las zonas donde cayeron rayos en las últimas tormentas.
El fenómeno del rayo latente, habitual en el Solsonès, recuerda que la vigilancia debe ser constante incluso cuando parece que el peligro ha pasado. La colaboración ciudadana y la rápida comunicación de cualquier columna de humo son determinantes para que estos focos localizados no se conviertan en emergencias de mayor envergadura.

