La Unión Europea da un paso para dejar de ser un mosaico de veintisiete legislaciones para las empresas emergentes. El denominado 28.º régimen, bautizado como EU Inc., propone un formato societario único que cualquier startup podrá adoptar en cualquiera de los Estados miembros, sin tener que pasar por el galimatías de leyes nacionales.
EU Inc.: 48 horas y 100 euros para crear una empresa sin capital mínimo
El corazón de la propuesta de la Comisión Europea es una vía plenamente digital. Constituir una EU Inc. no llevará más de 48 horas y tendrá un coste máximo de 100 euros, sin requisito de capital mínimo. Basta con que al menos un miembro del consejo de administración resida en la UE. El trámite se realizará íntegramente en línea, con la misma identidad digital y los mismos formularios en toda la Unión.
Se trata de un régimen paralelo, no de una armonización forzosa. Ningún país tendrá que modificar su propio derecho de sociedades; el 28.º régimen convivirá con las legislaciones nacionales y ofrecerá a los emprendedores una alternativa simplificada similar a la que ya existe en Estados Unidos con Delaware. La diferencia es que aquí la empresa podrá operar desde el primer día en cualquier rincón de los veintisiete.
Incentivos para el talento, la inversión y el fracaso (con red)
El modelo EU Inc. incluye herramientas pensadas para atraer y retener talento. Permitirá ofrecer planes de participación en el capital a los empleados, de modo que estos se beneficien del éxito de la empresa sin tener que esperar a una salida a bolsa. Además, las startups podrán emitir distintos tipos de acciones digitales, lo que simplifica la entrada de inversores de cualquier país europeo.
Otro elemento relevante es el procedimiento de insolvencia rápido y plenamente digital. Bruselas quiere reducir el estigma del fracaso empresarial: si la iniciativa no funciona, el cierre será ágil y permitirá al emprendedor empezar de nuevo sin quedar atrapado durante años en laberintos concursales.

El nuevo régimen no hará milagros mientras cada país mantenga su propio sistema fiscal, pero ofrece por primera vez un pasaporte único para fundar una startup en cualquier rincón de la UE sin tener que lidiar con veintisiete legislaciones mercantiles.
El Eje del Poder Europeo
El impulso político detrás del 28.º régimen es inequívoco. El Parlamento Europeo aprobó en enero de 2026 un informe que reclamaba un marco único, y la Comisión presentó su propuesta en marzo. Ahora las negociaciones con los Estados miembros —en el trílogo que define la forma final de la ley— avanzan con el objetivo de cerrar un acuerdo antes de que termine el año.
Los países del sur de Europa , como España e Italia, han sido los más entusiastas, ya que ven en la iniciativa una oportunidad para que sus ecosistemas tecnológicos crezcan sin las trabas que imponen las legislaciones nacionales. Alemania y Francia apoyan la medida en el contexto del impulso a la competitividad, aunque vigilan que no se transforme en una puerta trasera para rebajar estándares de gobernanza corporativa. Los países frugales observan con escepticismo: temen que la simplificación se convierta en una vía de competencia regulatoria a la baja, aunque al ser un régimen voluntario la resistencia ha sido menor.
Para España, la EU Inc. es un complemento natural de la Ley de Startups que entró en vigor en 2023. Barcelona, Madrid y los polos tecnológicos del sur podrán beneficiarse de un marco único que facilita la captación de inversión extranjera, aunque queda una pieza sin encajar: la imposición societaria sigue siendo competencia nacional, y ahí es donde los fundadores se toparán con veintisiete realidades fiscales distintas. Esa ausencia de armonización fiscal es, según fuentes comunitarias consultadas por Moncloa.com, la principal asignatura pendiente para que el régimen despliegue todo su potencial.
El calendario es ajustado pero factible. Si el trílogo alcanza un texto de compromiso en otoño, el pleno de la Eurocámara podría votar la directiva definitiva en diciembre, justo antes del relevo en la presidencia del Consejo. De ahí saldría un plazo de transposición de dos años, con lo que las primeras EU Inc. no verían la luz hasta 2028.
