EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Pedro Sánchez ha solicitado este jueves comparecer a petición propia en el Congreso para dar explicaciones sobre las investigaciones judiciales que afectan al PSOE, cediendo a la presión de Sumar, ERC, Podemos, Compromís y BNG.
- ¿Quién está detrás? La decisión la ha forzado la presión coordinada de sus socios de investidura, que amenazaban con apoyar una petición del PP si el presidente no tomaba la iniciativa.
- ¿Qué impacto tiene? Sánchez comparecerá después del 19 de junio e intentará girar el relato hacia las cloacas ‘de verdad’ del PP, pero la secuencia tensiona la legislatura y obliga a Ferraz a gestionar el malestar interno en público.
El presidente del Gobierno no quería hacerlo. Lo consideraba innecesario. Pero el miércoles por la noche, apenas 24 horas después de la entrada de la UCO en la sede federal del PSOE para recabar documentación sobre el caso Leire Díez, la Moncloa cambió de guion. Pedro Sánchez solicitó formalmente comparecer ante el Pleno del Congreso, un paso que hasta entonces había descartado porque, según fuentes gubernamentales, ni el caso del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ni la trama atribuida a Santos Cerdán y Leire Díez le atañen directamente. Pero la presión de sus socios de investidura no le dejó margen.
Sumar, ERC, Podemos, Compromís y BNG habían decidido elevar el tono hasta el punto de amenazar con apoyar la petición del PP si Sánchez se resistía. La imagen de una mayoría parlamentaria construida con los votos de la oposición para emplazar al presidente era inasumible. Fuentes de la Moncloa admiten a este periódico que la comparecencia es fruto de esa presión, aunque añaden un matiz estratégico: una vez forzado a subir a la tribuna, Sánchez pretende aprovechar su intervención para hablar de ‘las cloacas de verdad’, en referencia al juicio de la Kitchen que ha arrancado esta misma semana.
Una decisión sin alternativa parlamentaria
El presidente no tenía escapatoria. Antes de que su solicitud llegara a la Cámara, los grupos de ERC, Podemos, Compromís y BNG ya habían registrado una petición de comparecencia. Si esos votos se hubieran sumado a los del PP, la Mesa del Congreso (donde el PSOE tiene mayoría relativa) se habría visto obligada a tramitarla. La iniciativa propia era la única forma de evitar una fotografía de aislamiento. Las fuentes consultadas subrayan que el gesto no implica admitir responsabilidad en las causas judiciales abiertas, sino un intento de controlar los tiempos y el encuadre del debate.
Esa misma noche, la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, endureció su discurso. ‘La política no es la vergüenza que estamos viendo todos los días, venga de donde venga, ni es que los expresidentes del Gobierno, se llamen como se llamen, hagan lo que estamos viendo presuntamente que parece que todos hacen’, dijo en una clara alusión a Zapatero. La portavoz adjunta de Sumar en el Congreso, Aina Vidal, fue más directa: ‘El PSOE se lo está tomando un poco a broma y es algo serio. Hay que espabilar’.
El malestar de los socios y el relato de Ferraz
El enfado venía de lejos. La rueda de prensa que Sánchez ofreció en Roma el miércoles, apenas unas horas después del registro de la UCO en Ferraz, cayó mal entre sus aliados. El presidente bromeó sobre la posibilidad de adelantar elecciones en una alusión velada al barón de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien había reclamado esa salida. ‘Para algunos era un chascarrillo; para nosotros, una muestra de que no se estaban tomando en serio la gravedad del momento’, apuntan fuentes de la alianza de gobierno.
Sumar no se plantea romper la coalición, pero sí ha deslizado que podría retirar el apoyo parlamentario si en las próximas semanas el PSOE no ofrece explicaciones satisfactorias. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, calificó la situación de ‘insostenible’, y la diputada de Compromís Àgueda Micó exigió ‘saber todo lo que está pasando de verdad’. Las mismas fuentes reconocen que, pese al malestar, todos los actores son conscientes de que una crisis de legislatura beneficiaría al PP.
El presidente ha cedido a la presión, pero ahora intenta transformar la comparecencia en un arma ofensiva contra el PP.
El Eje del Poder Socialista
La comparecencia de Sánchez a petición propia tiene una doble lectura en Ferraz. Por un lado, se asume como una cesión táctica ante unos socios que, por primera vez en la legislatura, estuvieron dispuestos a alinearse con el PP para forzarle la mano. Por otro, la dirección federal ve en esa cesión una oportunidad para rearmar el relato: el presidente no va a hablar de Zapatero ni de Leire Díez, sino a contraprogramar con las corruptelas del adversario. La estrategia recuerda, salvando las distancias, a la comparecencia de Felipe González en 1994 por los GAL, cuando el entonces presidente intentó blindar al Gobierno hablando de ‘terrorismo de Estado’ y de la necesidad de pasar página.
El aterrizaje territorial del caso es inmediato. El barón de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha pedido elecciones anticipadas, un mensaje que la Moncloa despacha como ‘coherente con su línea de presión interna’. Mientras, los presidentes de Asturias y Navarra guardan silencio y aguardan a que el temporal amaine. En Cataluña, el PSC observa con preocupación cómo la erosión judicial del PSOE puede afectar a la estabilidad del gobierno de Salvador Illa.
La lectura estratégica a medio plazo es clara: el Gobierno necesita aprobar los Presupuestos de 2027 y no puede permitirse una fractura con Sumar ni con los grupos que le dan la mayoría. Convocar una comparecencia que el presidente no deseaba es un coste menor si con ello se evita una votación parlamentaria que podría descarrilar la legislatura. El propio Sánchez se encargó de subrayar ayer en privado que la intervención le permitirá ‘poner el foco en el PP’ y ‘recordar a los españoles quiénes son los verdaderos especialistas en cloacas’. Si la jugada sale bien, la comparecencia de junio quedará en el registro como un episodio de control de daños. Si sale mal, el PSOE habrá demostrado que empieza a ser rehén de sus aliados. La primera ventana crítica será el Pleno de convalidación del próximo Real Decreto-Ley de medidas sociales, que podría votarse en la segunda quincena de julio.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: El presidente toma la iniciativa para hablar de las cloacas ‘de verdad’, las del PP, y no de los casos que afectan al PSOE.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Comparecencia en el Congreso después del 19 de junio; posible votación de convalidación de un Real Decreto-Ley social en la segunda quincena de julio.
