Bloqueo naval en Irán: un F-18 de EE.UU. lanza un misil Hellfire contra un carguero en el Golfo de Omán

El CENTCOM confirma que el M/V Lian Star, con bandera de Gambia, ignoró 20 advertencias antes del ataque. El buque queda a la deriva mientras fracasan las conversaciones de paz y Trump amenaza con reanudar las operaciones militares.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un caza F-18 estadounidense disparó un misil Hellfire contra el carguero M/V Lian Star, de bandera gambiana, en el Golfo de Omán, tras ignorar veinte advertencias. El buque quedó a la deriva.
  • ¿Quién está detrás? El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que ejecuta el bloqueo naval de Irán impuesto desde abril.
  • ¿Qué impacto tiene? El incidente escala la tensión en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 25% del crudo mundial. Las conversaciones de paz han fracasado y Trump amenaza con reanudar operaciones militares.

Estados Unidos ha disparado un misil Hellfire desde un F-18 contra el carguero M/V Lian Star en el Golfo de Omán. El buque, con bandera de Gambia, ignoró más de veinte advertencias mientras navegaba hacia un puerto iraní, según confirmó el CENTCOM.

El ataque al M/V Lian Star: veinte advertencias ignoradas y un Hellfire en la sala de máquinas

La acción se produjo el viernes por la noche, cuando el mercante, que previamente había recibido órdenes de detenerse, continuó su ruta hacia territorio iraní. Un F-18 asignado a la misión de bloqueo lanzó el misil Hellfire —un proyectil de precisión guiado por láser, diseñado para impactar en blancos terrestres o navales ligeros— contra la sala de máquinas de la nave. El impacto inutilizó el sistema de propulsión, dejando al Lian Star a la deriva. No se ha informado de heridos entre la tripulación y las fuerzas estadounidenses no abordaron el buque.

El Hellfire, de uso habitual en operaciones de ataque selectivo, permitió un ‘disparo limpio’: suficiente para detener la violación del bloqueo sin hundir la nave ni causar bajas. Se trata de la primera ocasión en que un misil de este tipo se emplea contra un mercante en esta crisis, según fuentes de CENTCOM consultadas por Moncloa.com.

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El M/V Lian Star es el quinto carguero inutilizado por la Armada estadounidense desde que Washington impuso su bloqueo unilateral a los puertos iraníes. Según el CENTCOM, otras 116 embarcaciones han sido interceptadas y desviadas a lo largo de estas semanas sin necesidad de abrir fuego. La cifra ilustra la envergadura del operativo naval, que ha movilizado a destructores, aviones de patrulla marítima y cazas como el F-18 para hacer efectivo el cerco.

Irán cerró el paso a buques de los llamados ‘países hostiles’ —entre ellos Estados Unidos, Israel y algunos aliados europeos— el 28 de febrero tras los bombardeos aéreos conjuntos de Washington y Tel Aviv. La medida, que afecta al estrecho de Ormuz, ha estrangulado el tráfico marítimo en la zona. Por allí transita aproximadamente el 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y el 20% de las exportaciones de gas natural licuado.

Cada misil Hellfire lanzado en el Golfo de Omán no es solo un aviso al capitán de un carguero: es un mensaje inequívoco a Teherán de que Washington no cederá ni un milímetro en el bloqueo.

Un bloqueo que ya ha desviado 116 cargueros y deja a Irán sin salida al mar

El bloqueo estadounidense comenzó a mediados de abril tras un alto el fuego frágil que apenas duró semanas. El presidente Trump ha amenazado repetidamente con reanudar las operaciones militares si Irán no acepta sus condiciones, que incluyen la supervisión internacional de su programa nuclear. Las conversaciones de paz naufragaron la semana pasada pese al optimismo inicial de los enviados norteamericanos. Teherán, por su parte, ha descartado cualquier concesión y ha reforzado su retórica marcial: el almirante Habibollah Sayyari, subcomandante de coordinación del Ejército iraní, declaró que “el Ejército de la República Islámica se mantiene firme y determinado frente a cualquier movimiento hostil”.

Desde entonces, la región vive un pulso de alto voltaje en el que los incidentes como el del Lian Star se suceden con regularidad. Fuentes de Defensa consultadas por Moncloa.com reconocen que la situación “está a un paso de un choque directo entre buques de guerra iraníes y estadounidenses”. La presencia de cazas F-18 embarcados en el portaaviones desplegado en la zona añade un elemento de disuasión aérea que, sin embargo, no ha frenado la determinación iraní.

carguero interceptado

Equilibrio de Poder

La crisis del Golfo de Omán tiene una lectura directa para España y el sur de Europa. El precio del petróleo Brent roza los 110 dólares por barril desde que Irán cerró el estrecho, y la factura energética de los hogares y las empresas españolas se ha disparado. España importa alrededor del 70% de su energía, y gran parte del crudo y del gas natural licuado (GNL) que recibe de Oriente Próximo transitan por la ruta del mar Rojo y el Índico. Cualquier escalada adicional no solo elevaría la prima de riesgo energética, sino que podría obligar al Gobierno a activar medidas de ahorro de emergencia.

Para la Unión Europea, el escenario es un jaque a su seguridad energética. Bruselas lleva semanas buscando rutas alternativas —el gas argelino, el corredor transahariano, el refuerzo del MidCat—, pero ninguna ofrece la flexibilidad del GNL que llegaba desde Catar y Emiratos Árabes a través de Ormuz. En la OTAN, el bloqueo ha reavivado el debate sobre la necesidad de una “misión de vigilancia naval ampliada” que garantice la libertad de navegación, si bien varios Estados miembros, entre ellos España, temen que una presencia militar aliada demasiado visible pueda interpretarse como una provocación.

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Observamos, sin embargo, que la Casa Blanca sigue apostando por una estrategia de máxima presión que combina la fuerza militar con la diplomacia, aunque de momento ninguna de las dos vías ha dado fruto. La administración Trump cuenta con el respaldo de Israel y de las monarquías del Golfo, pero enfrenta la desconfianza de China y Rusia, que ven en el bloqueo una oportunidad para erosionar la hegemonía estadounidense en la región. El Kremlin ha ofrecido discretamente a Teherán asistencia técnica para sortear el cerco, según fuentes diplomáticas.

En Madrid, la respuesta del Gobierno es de cautela. Moncloa mantiene canales abiertos con Qatar y Argelia para asegurar el suministro, pero descarta, por ahora, implicarse militarmente más allá de las misiones de la UE en el Índico. La fragata ‘Victoria’, que patrulla aguas cercanas en el marco de la operación Atalanta, no tiene mandato para intervenir en un conflicto como este. La gran pregunta es si España y el resto de socios mediterráneos podrán resistir el impacto de una crisis prolongada sin que el coste económico y social se traduzca en inestabilidad interna.