Junts exige a Illa catalán en la visita del Papa y Orriols boicotea la misa

Junts presiona al president para que interceda ante el Vaticano y garantice una presencia del catalán 'adecuada al reconocimiento legal'. La líder de Aliança Catalana renuncia a asistir a la bendición de la torre de Jesús.

La próxima visita del papa León XIV a Barcelona para bendecir la torre de Jesucristo de la Sagrada Família ha destapado una nueva batalla lingüística con epicentro en el catalán. Junts ha enviado una carta al president de la Generalitat, Salvador Illa, exigiéndole que interceda ante la Santa Sede para que la lengua tenga un papel protagonista en la ceremonia. La reacción más drástica ha venido de Aliança Catalana: su líder, Sílvia Orriols, ha renunciado a asistir a la misa al saber que la bendición será íntegramente en castellano.

Junts presiona a Illa para llevarlo a Roma

La portavoz parlamentaria de Junts, Mònica Sales, ha reclamado al Govern que contacte con la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Omella y el Vaticano para corregir lo que consideran un agravio. “No pedimos ninguna concesión ni ningún favor: defendemos nuestra lengua como hace cualquier nación y el Govern debe ser el primero en actuar”, ha trasladado. Sales ha recordado que la visita coincide con el centenario de Antoni Gaudí, y que la lengua que siempre reivindicó el arquitecto queda ahora relegada a un papel secundario respecto al castellano, en comparación incluso con la visita de Benedicto XVI en 2010.

El malestar también ha sido expresado por Carles Puigdemont, quien en redes sociales calificó de “vergüenza” e “insulto a todo un país” que la bendición se haga en castellano, y denunció un “retorno al nacionalcatolicismo”. La brecha se ha abierto en paralelo a la estrategia de Junts de presionar al PSC en todas las cuestiones que afectan a la identidad catalana, justo cuando la legislatura depende de los votos independentistas.

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Orriols boicotea la misa: “Por respeto a Gaudí y a Cataluña”

Sílvia Orriols ha ido más allá. La diputada de Aliança Catalana había solicitado formalmente asistir al acto, pero al confirmar que la liturgia principal se oficiaría en castellano, ha dado un paso atrás. “Com a diputada, havia sol·licitat assistir (…) però després de saber que s’oficiarà en castellà, hi renuncio. Per respecte a en Gaudí i a Catalunya”, dejó escrito en su cuenta de X, adjuntando la acreditación ya tramitada. El gesto refuerza el perfil de ruptura de su formación con los actos institucionales que, a su juicio, menosprecian el hecho diferencial catalán.

La posición de Orriols contrasta con la de Junts, que opta por negociar y presionar desde dentro. Mientras Sales pide a Illa que haga de intermediario, la líder de Aliança Catalana renuncia a la foto y al rito, marcando un discurso de aislamiento que ya ha utilizado en otras ocasiones.

La controversia no es una batalla litúrgica: es la disputa por el relato identitario en vísperas de una visita de alto voltaje simbólico.

La respuesta del Govern: “Hay sensibilidad, pero no depende de nosotros”

La portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha tratado de rebajar la tensión. Según explicó en rueda de prensa, el Ejecutivo y la Conferencia Episcopal Tarraconense ya han trasladado al Vaticano “la importancia” del catalán, y se ha percibido “sensibilidad” por parte de la Santa Sede. No obstante, Paneque dejó claro que la decisión final no depende de la Generalitat. “Se usarán diferentes lenguas en diferentes momentos. Lo relevante es la propia visita del papa, que será un momento histórico y que ya demuestra la estima del Vaticano hacia Cataluña”, afirmó.

Las gestiones quedan en manos del Departamento de Justícia, que dirige Ramon Espadaler, aunque el margen de maniobra autonómico es limitado. La liturgia papal es competencia exclusiva de la Iglesia, y tanto Illa como el cardenal Omella pueden hacer gestiones pero no imponer la lengua del ritual.

El trasfondo político: por qué el catalán en la misa es mucho más que una cuestión de fe

La polémica no es nueva. En 2010, la visita de Benedicto XVI incluyó partes en catalán y fue presentada por el entonces Govern de Artur Mas como un triunfo de la diplomacia nacionalista. Ahora, el Govern de Illa, con un PSC que navega entre el autonomismo y las alianzas con ERC y Comuns, se enfrenta a una lectura de debilidad identitaria. Junts va a aprovechar cada episodio que toque la lengua para marcar distancia con el president y exigirle gestos que incomoden a la mayoría socialista.

El hecho de que Puigdemont y Sales articulen en público un discurso tan duro mientras ERC guarda silencio es significativo. Los republicanos están centrados en la negociación de la financiación singular, pero la presión de Junts podría arrastrarlos a un terreno más simbólico. Además, la renuncia de Orriols añade una nota discordante que radicaliza el debate hacia posiciones excluyentes, algo que incomoda incluso en sectores del soberanismo.

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Para Illa, el dilema es doble: no puede desautorizar a la Iglesia ni aparecer como un president que no defiende la lengua. Su equipo confía en que una misa con plegarias en varios idiomas, incluido el catalán en algún momento, sea suficiente para calmar las aguas. Pero si la bendición de la torre de Jesús se mantiene íntegramente en castellano, la tormenta política seguirá creciendo. La próxima comparecencia de Illa en el Parlament para abordar la financiación podría verse eclipsada por un debate identitario que él mismo ha tratado de evitar desde su investidura. Y mientras tanto, la Sagrada Família espera al Papa sin saber en qué idioma recibirá la bendición que culminará la obra de Gaudí.