India compra aviones rusos: negocia hasta 200 Superjet e Il-114 para su aviación regional

El presidente de la United Aircraft Corporation adelanta que las aerolíneas indias están interesadas en entre 100 y 200 unidades de los modelos regionales SJ-100 e Il-114-300. El acuerdo incluye producción bajo licencia en las plantas de HAL, con los primeros aparatos estimados e

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? India ha manifestado su interés en adquirir entre 100 y 200 aviones regionales rusos, los modelos SJ-100 e Il-114-300.
  • ¿Quién está detrás? La empresa estatal rusa United Aircraft Corporation (UAC) y la india Hindustan Aeronautics Ltd (HAL) encabezan la negociación.
  • ¿Qué impacto tiene? La posible fabricación local en tres años desestabiliza a los fabricantes occidentales (ATR, Bombardier, Embraer) y refuerza la cooperación estratégica Moscú-Nueva Delhi en un momento de sanciones internacionales.

India ha vuelto a mostrar músculo en el tablero de la aviación regional. Las aerolíneas del país negocian la compra y producción bajo licencia de hasta 200 aeronaves rusas, una operación que, de concretarse, alteraría profundamente el mercado de corto radio y tensaría aún más las relaciones de Occidente con el gigante asiático.

Una apuesta de 200 aeronaves con el Superjet y el Il-114 como punta de lanza

Vadim Badekha, presidente de la United Aircraft Corporation (UAC), adelantó a la agencia TASS que varias compañías indias han mostrado un interés sólido en los turbofanes SJ-100 Superjet y los turbohélices Il-114-300. Hablamos de entre 100 y 200 aviones», precisó en vísperas del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF-2026). La cifra, si bien se sitúa en el extremo superior de las estimaciones previas del mercado, refleja la ambición de Nueva Delhi por reducir su dependencia de las opciones occidentales.

Ambos modelos encajan en la categorí­a regional. El SJ-100, birreactor de 100 plazas, y el Il-114-300, de 68 asientos, están concebidos para conectar ciudades medianas con los grandes ‘hubs’. Para la India, que ya es el tercer mercado aéreo mundial y cuenta con 160 aeropuertos operativos (frente a los 74 de 2014), la demanda proyectada para las próximas dos décadas asciende a entre 300 y 400 unidades. Actualmente, ese nicho está copado por los fabricantes franco-italiano ATR, el canadiense Bombardier y el brasileño Embraer.

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Fabricación local, tecnología rusa y el pacto con HAL

La gran baza de la oferta rusa es la localización. UAC ha firmado un acuerdo preliminar con Hindustan Aeronautics Ltd (HAL), la corporación aeroespacial estatal india, para la producción licenciada del SJ-100 en sus propias plantas. Badekha estimó que el primer Superjet podría salir de una línea de montaje india «en tres años» y consideró «un buen ritmo» ensamblar entre 20 y 40 unidades anuales. Además, el acuerdo —que incluye un pedido inicial de seis Il-114-300 por parte de la empresa india Flamingo Aerospace— contempla la transferencia de componentes a proveedores locales, una exigencia que Nueva Delhi ha impuesto a cualquier fabricante extranjero que aspire a su programa regional.

La fabricación local no solo abarataría costes. También blindaría el proyecto frente a las sanciones occidentales que desde 2022 cercan las exportaciones rusas de componentes aeronáuticos. Al ensamblar en territorio neutral, la UAC podría sortear ciertas restricciones, lo que convierte este acuerdo en un movimiento geopolítico tanto como comercial.

La aviación regional es la nueva frontera de la guerra de influencias. Y Rusia acaba de asegurarse un cliente potencial de 200 aviones en el mercado que más crece del mundo.

Equilibrio de Poder

La operación golpea en una línea de falla múltiple. Por un lado, evidencia la porosidad del cerco tecnológico que Washington y Bruselas intentan tejer sobre Moscú. Mientras los aliados discuten sanciones adicionales, Rusia logra colocar su primer gran contrato aeronáutico con un socio estratégico fuera del espacio postsoviético. Para la India supone un paso más en su política de «autonomía estratégica»: mantiene una cooperación sólida con Estados Unidos y Japón en el Indo-Pacífico pero, simultáneamente, profundiza sus lazos militares y energéticos con el Kremlin. El acuerdo con hal no es aislado —llega después del S-400 y de las negociaciones sobre los puertos del Ártico— y demuestra que Nueva Delhi seguirá comprando armamento y tecnología rusa mientras la ecuación de costes y capacidades le convenga.

Para las compañías occidentales, el impacto es directo. ATR, Bombardier y Embraer pierden de golpe a su principal cliente potencial en el segmento regional, con cuotas de mercado que descendieron al 8% anual. En el plano geoestratégico, la maniobra resta peso a las presiones europeas para que la India se desvincule de las redes de suministro rusas. Y para España, que aspira a ampliar su presencia en el mercado aeroespacial indio a través de Airbus y el programa FCAS, la consolidación del binomio Moscú-HAL dificulta cualquier acercamiento y podría convertir a la India en un hub alternativo de tecnología aeronáutica sancionada.

El foro de San Petersburgo será la siguiente foto fija. Si las conversaciones avanzan según lo previsto, antes de que termine la década podríamos ver el primer Superjet ensamblado en Bangalore. Lo que hoy es un memorando de entendimiento se perfila como un nuevo vector en la guerra comercial por los cielos regionales.