Los guardias civiles defienden a todos los mandos de la UCO

Desde la Asociación Profesional de Guardias Civiles (APROGC) aseguran observar «con enorme preocupación las informaciones conocidas en los últimos días sobre presuntas actuaciones dirigidas a desacreditar, apartar o neutralizar a servidores públicos por razón de las investigaciones que desarrollaban en el ejercicio de sus funciones».

Aprogc «ha defendido siempre un principio irrenunciable: la absoluta neutralidad política de los guardias civiles y su sometimiento exclusivo a la Constitución, a la ley y a los mandatos de la autoridad judicial competente».

Añaden los guardias civiles que «precisamente por ello, cualquier actuación encaminada a condicionar, interferir o cuestionar el trabajo profesional de un guardia civil por el contenido o las consecuencias de una investigación constituye un ataque a principios esenciales del Estado de Derecho. Los investigadores no pueden convertirse en objetivo de quienes se sienten incómodos por las conclusiones de su trabajo».

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Pero las revelaciones conocidas estos días en las que se ha descubierto que varias personas trabajaban para anular las investigaciones judiciales que afectan al partido del Gobierno, «obligan a formular una reflexión que trasciende cualquier coyuntura política y cualquier interés partidista. La pregunta resulta inevitable: ¿qué habría ocurrido si determinadas conversaciones destinadas a desacreditar, apartar o desactivar a investigadores en asuntos de enorme relevancia pública hubieran quedado grabadas y hubieran salido a la luz años atrás?», dicen desde Aprogc.

Mandos de la UCO

Y se preguntan: «¿qué hubiera sido del coronel Pérez de los Cobos, del coronel Manuel Sánchez Corbí o del teniente coronel Daniel Baena si las conversaciones, maniobras o estrategias dirigidas contra ellos hubieran quedado registradas con la misma claridad que las que hoy conoce la opinión pública? ¿Cuál habría sido la reacción institucional, política y mediática? ¿Se habría considerado aceptable intentar neutralizar a servidores públicos por el mero hecho de cumplir con su obligación?» Todos eran mandos de la UCO en diferentes épocas.

No corresponde a Aprogc responder a estas cuestiones, añaden, sino que «corresponde a la sociedad, a las instituciones y, en su caso, a los tribunales. Pero sí nos corresponde recordar que ningún guardia civil debe sufrir presiones, campañas de descrédito o intentos de apartarlo de sus funciones por el resultado de una investigación desarrollada conforme a la ley».

Y tocan un punto fundamental que es la confianza de los ciudadanos en las instituciones, eso «exige que jueces, fiscales, fuerzas y cuerpos de seguridad y demás servidores públicos puedan actuar con plena independencia, libres de injerencias y con la única guía del ordenamiento jurídico. Cuando se intenta desacreditar a un investigador por hacer su trabajo, no se debilita únicamente a una persona; se debilita la confianza en las propias instituciones democráticas», señalan.

Porque «la defensa de las instituciones no consiste en proteger a gobiernos, partidos o intereses particulares. Consiste en proteger a quienes cumplen la ley y garantizar que puedan hacerlo con libertad, imparcialidad y seguridad jurídica».