La UE abre el primer clúster de negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia rumbo a 2026

El acuerdo unánime de los Veintisiete desbloquea dos años de veto húngaro y pone en marcha la fase técnica más delicada. Ucrania aspira a abrir varios bloques este verano, mientras España se alinea con la posición de acelerar el proceso sin atajos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Los Veintisiete acordaron por unanimidad abrir el primer bloque de negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia, conocido como ‘Fundamentos’, después de que Hungría levantara su veto.
  • ¿Quién está detrás? La Comisión Europea y el Consejo, con la declaración conjunta de Von der Leyen y Costa, y el impulso de la presidencia chipriota para abrir más bloques este mismo mes.
  • ¿Qué impacto tiene? Ucrania quiere abrir todos los bloques este verano para mostrar a su población que la perspectiva europea es real. España respalda la aceleración pero insiste en un proceso basado en méritos, sin atajos.

Tras 730 días de veto, Hungría ha levantado su bloqueo y los Veintisiete acordaron este viernes por unanimidad abrir el primer clúster de negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia, según el comunicado oficial de la Comisión Europea. La decisión de los embajadores en Bruselas despeja el camino para que el lunes 15 de junio se celebren en Luxemburgo sendas conferencias intergubernamentales con ambos candidatos, arrancando formalmente la fase más técnica del proceso de ampliación.

‘Este es un reconocimiento a la determinación, el valor y el duro trabajo demostrados por ambos países en el avance de las reformas, incluso frente a desafíos inmensos’, señalaron en una declaración conjunta la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. ‘La ampliación es una elección estratégica: al acercar a nuestras naciones, reforzamos la paz, la seguridad y la prosperidad en todo nuestro continente’.

El primer bloque, denominado ‘Fundamentos’, abarca el Estado de derecho, los derechos humanos y el poder judicial, los pilares sobre los que se asienta todo el edificio comunitario. La posición común de los Estados miembros incluye además una hoja de ruta sobre el Estado de derecho y un plan de acción específico sobre los derechos de las minorías, el principal escollo que había mantenido el veto húngaro. Budapest dio marcha atrás tras consultas bilaterales con Kiev que modificaron ese plan.

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En total, el camino hacia la membresía plena consta de seis bloques temáticos y 33 capítulos. La apertura del primero no es un mero trámite: sienta las bases para todo el proceso y obliga a los candidatos a demostrar avances concretos en cada área antes de pasar al siguiente. Ucrania, consciente del desgaste interno que acarrea la guerra, quiere abrir todos los bloques este verano. El objetivo es mandar una señal inequívoca a una población agotada por los bombardeos de que la perspectiva europea está al alcance.

‘Estamos agradecidos por el apoyo y la unidad de todos los miembros de la UE’, afirmó Taras Kachka, viceprimer ministro ucraniano para la integración europea. ‘Ucrania espera abrir los siguientes bloques en breve’. El ambicioso calendario de Kiev es compartido por la Comisión Europea y varios Estados miembros. Chipre, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo, aspira a abrir un bloque adicional antes de que termine el mes. ‘Cuanto antes abramos los otros bloques, mejor’, comentó un alto diplomático de la UE.

Abrir el primer clúster es un gesto político mayúsculo, pero la verdadera prueba de fuego llegará cuando los capítulos más duros —agricultura, fondos estructurales— aterricen sobre la mesa de negociación.

Sin embargo, el desbloqueo del viernes no significa que la adhesión de Ucrania vaya a pisar el acelerador para compensar los dos años perdidos. Los Estados miembros quieren preservar la integridad y la credibilidad de unas negociaciones ‘basadas en el mérito‘, y rechazan de plano ideas como el ‘estatus de miembro asociado’ que propuso recientemente el canciller alemán. ‘A pesar de las difíciles circunstancias en las que se encuentra Ucrania, es importante mantener los avances en las reformas, porque al final esa es la mejor garantía para un proceso de adhesión fluido y rápido’, añadió la fuente diplomática.

El movimiento también plantea una pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo seguirán vinculados Ucrania y Moldavia en su condición de candidatos? Moldavia, con un expediente más modesto y sin una guerra activa en su territorio, podría quemar etapas más rapido. Kyiv, en cambio, necesita victorias diplomáticas tangibles para sostener la moral interna de cara al invierno. La decisión de mantenerlos en paralelo responde más a la geometría política del Consejo que a una evaluación técnica de sus respectivos avances.

El Eje del Poder Europeo

La apertura del primer clúster con Ucrania y Moldavia desnuda las tensiones internas que atraviesan la UE cada vez que se habla de ampliación. El eje franco-alemán, motor tradicionaldel proceso, ha impulsado este paso como un imperativo geopolítico tras la invasión rusa, pero con matices: París insiste en la ‘autonomía estratégica’ y Berlín coquetea con fórmulas intermedias que no implican la membresía plena inmediata. Por el lado de los países frugales —Países Bajos, Austria, Dinamarca—, la exigencia de reformas judiciales y de lucha contra la corrupción no es negociable, y cualquier aceleración será vigilada con lupa. Los Estados del Este, encabezados por Polonia y los bálticos, son los aliados naturales de Kyiv y presionan para que la Comisión acelere los plazos, mientras Varsovia y Budapest mantienen fricciones bilaterales que pueden enredar el proceso en cualquier momento.

Para España, la ampliación es una carta estratégica que Moncloa juega con cuidado. El Gobierno apoya sin fisuras la perspectiva europea de Ucrania, Moldavia y los Balcanes Occidentales, pero en los despachos de la Representación Permanente en Bruselas se recuerda que una UE de más de 30 miembros obligará a rediseñar el Marco Financiero Plurianual y las políticas de cohesión, de las que España es beneficiaria neta. La posición oficial española insiste en que el proceso debe ser ‘riguroso y basado en el mérito’, un eufemismo para decir que no se sacrificará la calidad institucional por la velocidad política, y que la futura arquitectura financiera de la Unión deberá proteger los intereses de los actuales perceptores netos.

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El riesgo inmediato es triple: que Hungría vuelva a bloquear un clúster si considera insuficientes las concesiones en materia de minorías; que la fatiga por la guerra en Ucrania erosione el consenso en algunos parlamentos nacionales del norte; o que el ritmo acelerado que pide Chipre para este verano choque con el requisito de exámenes técnicos que llevan meses de preparación. El próximo hito será la conferencia intergubernamental del lunes en Luxemburgo, donde se formalizará la apertura de ‘Fundamentos’. A partir de ahí, el reloj corre en dos direcciones opuestas: el tiempo político que exige la guerra y el tiempo burocrático que impone el acervo comunitario. Conciliarlas será la tarea de una Comisión que, hoy, celebra el fin de un bloqueo, pero sabe que acaba de comenzar la fase más delicada de la ampliación.