La historia de Ceuta: 136 años de soberanía española antes de EE UU; hoy la Guardia Civil custodia su frontera

La ciudad autónoma fue española antes de la independencia de Estados Unidos. La Guardia Civil mantiene hoy la vigilancia fronteriza sobre un perímetro de 8 kilómetros con más de 1.200 agentes.

Cuando el 4 de julio de 1776 los colonos de Filadelfia proclamaron la independencia de Estados Unidos, Ceuta llevaba ya 136 años bajo soberanía española y 108 desde que un tratado internacional lo reconociera. La Guardia Civil custodia hoy esa misma frontera, donde la historia se anticipó en más de un siglo a la primera potencia mundial.

La ciudad que hoy debate presupuestos como Ciudad Autónoma ya era española cuando Washington era solo un proyecto. Pero su origen no fue castellano: Ceuta nació portuguesa. El 21 de agosto de 1415, una flota lusa al mando del rey Juan I tomó la plaza al sultanato benimerí de Fez. Durante 165 años fue enclave portugués, sin vinculación con España.

La decisión de 1640: por qué Ceuta se quedó sola con Castilla

El giro llegó con la Unión Ibérica en 1580, cuando Felipe II unió las coronas de España y Portugal. Seis décadas de administración compartida fueron tejiendo lazos comerciales y militares con Andalucía. Pero el 1 de diciembre de 1640, el duque de Braganza se proclamó rey Juan IV de Portugal. Todas las plazas lusas, salvo una, se pasaron al nuevo monarca.

Publicidad

El gobernador portugués en Ceuta, Francisco de Almeida, era partidario de Lisboa. Sin embargo, la nobleza local, el clero y buena parte de la guarnición se rebelaron y juraron fidelidad a Felipe IV. No hubo referéndum —la población rondaba entonces los 2.000 habitantes—, pero sí un pronunciamiento institucional mayoritario que depuso al gobernador y entregó la plaza al rey de Castilla. La dependencia alimentaria de los puertos andaluces y una progresiva castellanización previa explican esa decisión que cambiaría la geopolítica del Estrecho.

Felipe IV respondió con rapidez: nombró al primer gobernador castellano, concedió a Ceuta el título de Muy Noble y Muy Leal y, en 1644, la ciudadanía castellana a sus habitantes. La lealtad se pagó también con trigo y plata: en 1647 destinó más de 225.000 reales de vellón para abastecimiento, un auxilio que mantuvo viva a la plaza durante décadas.

La fidelidad de 1640 convirtió a Ceuta en la única posesión portuguesa que optó por Castilla, anticipando una soberanía que los tratados internacionales sellarían años después.

Del Gran Sitio al Tratado de Lisboa: la forja de la soberanía

Esa decisión se sometió a una prueba extrema: el Gran Sitio (1694-1727), 33 años de cerco por parte del sultanato alauí. España sostuvo Ceuta con hombres, barcos y suministros y la ciudad resistió, demostrando que la apuesta de 1640 no era un gesto simbólico. Ningún otro asedio europeo contemporáneo duró tanto.

El 13 de febrero de 1668, el Tratado de Lisboa puso fin a la guerra de Restauración. Su artículo segundo devolvía las plazas ocupadas, pero con una excepción expresa: Ceuta permanece en poder del rey de Castilla. Por primera vez, un documento internacional rubricaba lo que la ciudad había decidido 28 años antes. Es la fecha del nacimiento jurídico de la Ceuta española, que ha llegado hasta hoy como Ciudad Autónoma tras el Estatuto de 1995.

El Contexto Operativo

La defensa territorial que definió la historia de Ceuta tiene hoy un protagonista directo: la Guardia Civil. El Instituto Armado custodia el perímetro fronterizo de 8 kilómetros que separa la ciudad de Marruecos, una de las líneas de control más sensibles de la Unión Europea. Las cifras del Ministerio del Interior muestran que, en los últimos cinco años, la plantilla destinada a la frontera ceutí se ha incrementado un 20%, con más de 1.200 agentes dedicados a tareas de vigilancia terrestre, marítima y lucha contra el tráfico de personas.

Ese esfuerzo se traduce en resultados: en 2025 se interceptaron más de 3.000 intentos de entrada irregular y se desarticularon 12 redes de tráfico de migrantes, según datos oficiales. El dispositivo incluye medios técnicos como radares de última generación y drones que refuerzan la presencia humana. La misma determinación que llevó a Ceuta a resistir 33 años de asedio la representa hoy la Guardia Civil, que mantiene activa una vigilancia permanente sobre la plaza de soberanía.

Publicidad

Más de seis siglos después de que Portugal la tomara, Ceuta sigue siendo frontera. Y la Guardia Civil, heredera de aquella guarnición que juró lealtad a Felipe IV, escribe ahora el capítulo contemporáneo de su defensa.