Un estudio de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha evidenciado que la maternidad afecta más a la salud mental y física de las mujeres que la paternidad a los hombres. La investigación, liderada por la doctora Anna Barbuscia, analizó los datos de 9.533 mujeres y 9.637 hombres de entre 18 y 55 años, según ha podido confirmar esta redacción.
El trabajo, desarrollado por el grupo de investigación OPIK de la UPV/EHU, concluye que ‘en los hombres, ni el hecho de ser padres ni las características familiares modifican los indicadores de salud’. Sin embargo, en las mujeres todos los parámetros varían de forma significativa en función del número de hijos, sus edades y las circunstancias del hogar.
La brecha en la salud por etapas de la crianza
El estudio detalla que las madres con un solo hijo y las madres de adolescentes presentan los niveles más altos de síntomas depresivos y una peor salud percibida general. Por el contrario, convivir con dos o más hijos pequeños se relaciona con mejores indicadores de salud mental. ‘El cuidado de los más pequeños exige un mayor esfuerzo físico y puede traducirse en más cansancio o peor descanso, pero la adolescencia continúa siendo la etapa más estresante’, explica Barbuscia.
La práctica de ejercicio físico es otro indicador donde la maternidad acentúa la desigualdad. Solo el 16% de las madres con niños pequeños realiza actividad física habitual, frente al 30% de las mujeres sin descendencia. En los padres, la diferencia es casi inexistente. ‘Todo apunta a que la maternidad reduce el tiempo disponible para el cuidado personal’, subraya la investigadora.
Estos resultados, recogidos en el propio texto del estudio, revelan que ‘la mayor carga mental, las responsabilidades domésticas no compartidas y las expectativas de la maternidad intensiva hacen a las mujeres más vulnerables a los estresores de la crianza en el contexto español’.
La salud de las madres varía notablemente según la etapa de crianza, mientras que la de los padres se mantiene estable.
Políticas públicas y corresponsabilidad: el reclamo de la investigación
El equipo de la UPV/EHU subraya que España carece de una red pública de cuidados infantiles suficientemente universal y accesible, lo que traslada el coste de la crianza a las familias y, dentro de ellas, a las mujeres. Por ello, el estudio reclama ‘diseñar políticas públicas orientadas a promover la corresponsabilidad en el trabajo no remunerado, expandir los servicios de atención a la primera infancia y ofrecer apoyos psicológicos y sociales específicos para madres solteras y madres de adolescentes’.
Barbuscia insiste en que no basta con facilitar la conciliación entre empleo y familia. ‘También es necesario garantizar que las madres dispongan de tiempo para cuidar de su propia salud y bienestar. Invertir en ese tiempo es invertir en salud’, afirma. La investigación apunta que una mayor corresponsabilidad entre madres y padres contribuiría a reducir las desigualdades observadas.
El contexto vasco y la necesidad de datos locales
Si bien la muestra analizada procede de todo el Estado, los resultados tienen especial relevancia en Euskadi, donde la tasa de natalidad se sitúa entre las más bajas de Europa y las políticas de conciliación se gestionan desde el ámbito autonómico. El Grupo OPIK de la UPV/EHU, con sede en el País Vasco, publicó recientemente este análisis, que ha sido difundido por la propia universidad.
Los autores recuerdan que ‘construir familias saludables y favorecer la natalidad pasa por evitar que la crianza siga teniendo un impacto tan desigual sobre mujeres y hombres’. En esa línea, el trabajo insta a los servicios sanitarios a incorporar esta perspectiva de género en sus protocolos de atención a madres.
La investigación, accesible a través de la página del Grupo OPIK de la UPV/EHU, se suma a otros estudios internacionales que confirman la necesidad de repensar el reparto de los cuidados para proteger la salud de las mujeres.
