La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) ha presentado una dura denuncia por abusos laborales contra la dirección de la Taberna Garibaldi, el establecimiento hostelero fundado por el exvicepresidente del Gobierno y exlíder de Podemos, Pablo Iglesias. La organización anarcosindicalista expone una profunda contradicción entre el mensaje ideológico que el político proyecta de cara al público y las condiciones que, según el sindicato, soporta la plantilla en el interior del negocio.
La sección sindical de la CNT Comarcal Sur Madrid afirma que, tras cumplirse un año de su constitución formal dentro del establecimiento, la brecha entre el relato político y la realidad cotidiana del bar resulta insostenible. El sindicato ha trasladado el caso ante la Inspección de Trabajo tras recopilar numerosos testimonios. En el texto de la acusación se enumeran presuntas irregularidades graves, entre las que destacan la imposición de jornadas laborales de hasta 12 y 14 horas diarias, la total ausencia de una planificación organizativa previa y la falta de entrega de cuadrantes horariosen los plazos estipulados por el convenio del sector.
La contradicción entre el discurso político y la barra del bar
El foco mediático se ha encendido con especial fuerza debido a la naturaleza del proyecto. La Taberna Garibaldi fue inaugurada bajo la promesa de constituir un espacio de encuentro transformador, antifascista y comprometido con la justicia social. No obstante, el sindicato detalla que la gerencia ha desatendido sistemáticamente peticiones elementales como la implantación de un sistema de registro horario transparente, la adaptación eficaz de la prevención de riesgos laborales y el abono de nóminas pendientes. A esto se suma la inexistencia de un protocolo específico contra las violencias machistas, una herramienta que la representación de los trabajadores afirma haber solicitado formalmente en reiteradas ocasiones sin obtener respuesta alguna.

El documento emitido por la central sindical señala de forma directa que no es de recibo que aquellos proyectos económicos que se autodefinen como progresistas y feministas reproduzcan en su gestión interna las mismas dinámicas de explotación que critican desde las tribunas públicas. Además de las excesivas cargas horarias, la CNT denuncia haber detectado situaciones de trato vejatorio ejercidas presuntamente por mandos intermedios y responsables de la empresa hacia los empleados. El sindicato también critica la inacción de la empresa ante la difusión en redes sociales de imágenes de su delegada sindical en su puesto de trabajo, un hecho que califican como un ataque frontal contra la libertad sindical.
Guerra de comunicados y respuesta de la plantilla
La respuesta por parte del entorno del establecimiento no se ha hecho esperar, desatando una auténtica batalla interna. Horas después de saltar la noticia, se difundió un contra-comunicado atribuido a la plantilla en activo de la Taberna Garibaldi que desmentía por completo la versión de la organización sindical. En este escrito, los trabajadores desmarcados aseguran que las relaciones laborales se desarrollan con normalidad y que los posibles desajustes organizativos siempre se han solucionado por la vía del diálogo interno directo con los administradores. Asimismo, el texto aclara que la CNT cuenta únicamente con una persona afiliada dentro de la empresa, la cual se encuentra actualmente en situación de baja médica prolongada.
Este grupo de empleados acusa al sindicato de instrumentalizar las siglas del negocio y aprovechar la proyección pública de Pablo Iglesias para promocionar intereses mediáticos y partidistas ajenos a la actividad real del bar. Por su parte, sectores de la militancia y usuarios en redes sociales han cuestionado la autoría real de este último comunicado de defensa, sugiriendo que la Taberna Garibaldi opera como una sociedad mercantil privada y no como una cooperativa horizontal. Este conflicto en el sector de la hostelería de Madrid agrava la presión reputacional sobre el antiguo dirigente político, cuyo entorno empresarial ya afrontó críticas similares tras las denuncias públicas vertidas por antiguos profesionales de su canal de televisión, Canal Red. La resolución final queda ahora en manos de las autoridades laborales correspondientes.
