La eurodiputada de Podemos Irene Montero canta ‘Happy Birthday Mr. Genocide’ a Trump en el Parlamento Europeo

La exministra de Podemos entona 'Happy Birthday, Mister Genocide' en una intervención que coincide con el 80 cumpleaños del mandatario y el acuerdo con Irán, y vuelve a tensar la frágil relación entre la izquierda europea y Washington.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La eurodiputada de Podemos Irene Montero interrumpió este martes un debate del Parlamento Europeo sobre Oriente Medio para cantar una versión de ‘Cumpleaños feliz’ que llama ‘genocida’ al presidente Donald Trump, coincidiendo con su 80 cumpleaños.
  • ¿Quién está detrás? Montero, exministra de Igualdad de España y crítica feroz del mandatario estadounidense desde la victoria electoral de 2024, protagonizó el gesto ante la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas.
  • ¿Qué impacto tiene? La provocación reaviva el debate sobre la línea roja de la oposición europea a Washington y vuelve a poner a España en el foco de la fractura transatlántica, justo cuando el Gobierno de Pedro Sánchez intenta mantener un equilibrio pragmático con la Administración Trump.

La eurodiputada de Podemos Irene Montero llevó este martes al Parlamento Europeo su guerra particular contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Lo hizo en pleno debate sobre Oriente Medio, al entonar una versión alterada del ‘Cumpleaños feliz’ que cambió el nombre del homenajeado por ‘Mister Genocide’ (‘Señor Genocidio’). La intervención —aplaudida por sus afines y tachada de performance infantil por sus detractores— volvió a situar a la política española en el radar de los medios conservadores estadounidenses, siempre atentos a cualquier gesto que confirme el antiamericanismo de la izquierda europea.

El incidente se produjo durante la comparecencia de la Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, convocada para analizar el papel de los Veintisiete en los esfuerzos de paz en la región. El motivo inmediato: el acuerdo que, según la Casa Blanca, puso fin la semana pasada a la tensión militar abierta entre Estados Unidos e Irán. Un pacto anunciado el 14 de junio, el mismo día en que Trump cumplía ochenta años, y que Montero tildó de farsa.

Una performance política en pleno debate sobre Oriente Medio

Montero no se limitó a la canción. Antes había tomado la palabra para preguntar con sorna a la cámara qué celebraba Europa. «¿Qué celebramos? ¿Haber impedido un genocidio? ¿Haber frenado un ataque ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán? No. No podemos celebrar nada de eso», espetó. Acto seguido, se dirigió a Kallas: «¿Qué celebra usted, señora Kallas? ¿El cumpleaños de Donald Trump? Entonces cantémosle». Y arrancó la melodía.

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La eurodiputada, que fue ministra de Igualdad en el Gobierno de Pedro Sánchez hasta 2023, lleva meses construyendo un perfil de azote de la Administración Trump. Ya en enero de 2025, apenas días después de que el republicano regresase al poder, lo definió como «fascista» y «delincuente» por sus políticas migratorias. Y dos meses más tarde, durante la crisis que precedió al conflicto con Irán, lo llamó «el Hitler del siglo XXI» y pidió a Europa que abandonara la OTAN y «aísle» a Estados Unidos.

En esta ocasión, Montero rizó el rizo al vincular el cumpleaños de Trump con lo que describió como la construcción de «su propio imperio romano, sacando a sus gladiadores para que se maten a palos», en referencia a la guerra y al reciente combate del luchador hispano-georgiano Ilia Topuria, que ella mencionó explícitamente. La puesta en escena, con canción incluida, fue difundida de inmediato por el portal conservador Breitbart News, que la presentó como un ejemplo de la «extrema izquierda» europea.

La estrategia de Montero es clara: marcar perfil como la voz más radical contra la Casa Blanca para movilizar al electorado de izquierda de cara a las generales españolas de 2027.

El contexto: el acuerdo con Irán que enfurece a la izquierda

El telón de fondo es el giro diplomático que Washington asegura haber dado en Oriente Próximo. Según el anuncio presidencial, Estados Unidos e Irán alcanzaron un principio de acuerdo que pone fin a las hostilidades abiertas y abre la puerta a conversaciones sobre el programa nuclear. La Administración lo vendió como un triunfo de la presión máxima, pero para voces como la de Montero solo enmascara una rendición ante «el régimen islamista» o, por el contrario, una farsa imperialista. Sea como fuere, la lectura en clave electoral es innegable: Trump quiere presentar el acuerdo como un logro de su política exterior a las puertas del ciclo electoral de 2026 para las midterm.

Para Montero, el momento era perfecto para capitalizar el malestar de la izquierda europea más descontenta con la hegemonía estadounidense. En los pasillos del Parlamento Europeo, su gesto fue aplaudido por una minoría del grupo de La Izquierda, pero incomodó a buena parte de la delegación socialista española, que desde la llegada de Sánchez a la Moncloa ha tratado de no quemar los puentes con Washington, consciente de que Estados Unidos es el primer destino extracomunitario de las exportaciones españolas —con un volumen superior a los 15.000 millones de euros anuales en bienes como maquinaria, aceite de oliva o vino— y un socio clave en materia de defensa.

La Lógica de Washington

Desde los despachos del Ala Oeste, el número de Montero pasa por una anécdota irrelevante, pero que alimenta la narrativa de un viejo conocido de la política americana: el antiamericanismo latente de ciertas élites europeas. No es la primera vez que un eurodiputado español pone a Trump en el centro de una performance; ya en 2017, el exdiputado de Podemos Pablo Iglesias regaló al entonces presidente una copia de ‘A Game of Thrones’ durante un viaje a Nueva York, en un gesto que el equipo trumpista despachó como una excentricidad.

Lo que Washington sí toma en serio es la utilidad interna de estas protestas. Cada exabrupto procedente de Europa —»genocida», «Hitler del siglo XXI»— sirve para reforzar el argumento del trumpismo de que el establishment europeo desprecia a Estados Unidos y que, por tanto, la política comercial y de defensa debe basarse en el interés nacional y no en las alianzas tradicionales. Es la misma lógica que llevó a la primera Administración Trump a imponer aranceles a Europa citando la Section 232 (el artículo de la ley de comercio de 1962 que permite al presidente actuar por razones de seguridad nacional) y a cuestionar la financiación de la OTAN. El eco de aquellas decisiones resuena ahora en cada nuevo gesto hostil desde Bruselas.

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Para España, el exceso verbal de Montero tiene poco impacto inmediato. El Gobierno de Pedro Sánchez mantiene una relación pragmática con la Administración Trump, aunque no exenta de tensiones en áreas como los aranceles al acero o la fiscalidad de las tecnológicas. Lo que sí puede ocurrir es que, si Montero se convierte efectivamente en la candidata de Podemos a la presidencia en 2027, sus declaraciones sean utilizadas en el Congreso de Estados Unidos —o directamente en las redes del propio Trump— como muestra de que parte del espectro político español es abiertamente hostil a los intereses americanos. Y eso, en un contexto de presiones presupuestarias sobre el gasto en defensa que la OTAN exige, podría volverse incómodo para Madrid.

La proyección es clara: mientras la izquierda radical española siga usando a Trump como chivo expiatorio, el establishment republicano encontrará coartada para endurecer su posición negociadora con Europa. Y aunque la estrategia de Montero le garantice titulares y likes, el coste —si lo hay— lo pagarán otros. En esta redacción, observamos que la paradoja es que, al final, la eurodiputada de Podemos le hace un favor al mismo Trump al que dice combatir: le ofrece munición para demostrar que los ‘globalistas’ de Bruselas jamás serán amigos de América.

Ficha del Caso

  • El caso: La eurodiputada Irene Montero interrumpió el debate del Parlamento Europeo sobre Oriente Medio para cantar ‘Happy Birthday, Mister Genocide’ a Donald Trump, en protesta por el reciente acuerdo con Irán y las políticas de su Administración.
  • Datos clave: El incidente ocurrió el 17 de junio de 2026, tres días después del 80 cumpleaños del presidente Trump, coincidiendo con el anuncio de la Casa Blanca sobre un alto el fuego negociado con Teherán. Montero ya había llamado «fascista» y «Hitler del siglo XXI» al mandatario en intervenciones anteriores.
  • Para España: La provocación pone de nuevo a España bajo los focos de los medios conservadores estadounidenses y podría ser utilizada por el ala dura del Partido Republicano para endurecer las negociaciones comerciales y de defensa con Madrid, si bien el Gobierno español mantiene por ahora un perfil discreto.