Más Madrid dice no a la coalición con IU en la Comunidad de Madrid para 2027

La dirección de Mónica García rechaza una candidatura conjunta para la Asamblea, aunque no descarta alianzas locales en municipios como Rivas. IU replica que se presentará 'sí o sí' y tiende la mano a un frente amplio.

Más Madrid ha decidido no pactar una coalición electoral con Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid de cara a las elecciones autonómicas de 2027, según confirman a este medio fuentes de la dirección que encabeza la ministra de Sanidad, Mónica García. La formación regionalista descarta así repetir el esquema de confluencia que sí exploran para las generales a escala estatal, con Comuns y Movimiento Sumar, y solo contempla acuerdos puntuales en municipios donde IU mantiene implantación y representación, como Rivas Vaciamadrid o San Fernando de Henares.

La pregunta interna que se hacen en Más Madrid es clara: '¿Qué nos suma IU en Madrid?'. La respuesta, según estas voces, se resume en 'nada' o, a lo sumo, 'como mucho, les cogemos a uno' para un puesto simbólico en la lista autonómica. La dirección de García consideran que su crecimiento electoral desde 2019 se debe, en parte, a haber evitado la confusión de siglas y a haberse posicionado como la opción nítida de izquierda frente al PSOE, sin lastres de pactos que difuminen el mensaje.

El veto se extiende también a Podemos y a Movimiento Sumar, partidos a los que la dirección de Más Madrid considera carentes de arraigo territorial en la Comunidad. Solo Equo, con el que ya concurrieron en 2023, sigue siendo un socio válido. Equo, el partido verde que ya integró la candidatura de Más Madrid en las dos últimas autonómicas, será el único socio formal en 2027, según fuentes de la formación, que ven en esta alianza un complemento de ecologismo sin tensión electoral. De hecho, fuentes de Más Madrid llegan a sugerir que esas tres formaciones harían mejor en no presentarse a las autonómicas y, en el caso de Podemos, reclaman que 'si van a por Ayuso, que no nos insulten', tras los dardos que Ione Belarra ha lanzado en las últimas horas.

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El razonamiento de los de García es pragmático: 'Somos la única izquierda que no ha parado de subir. Sabemos lo que hay que hacer a nivel regional', trasladan. Ven en el electorado de Podemos un segmento que 'nunca votará' a Más Madrid, por lo que no temen perder apoyos. Pero la apuesta por ir en solitario, salvo en municipios con presencia real de IU, dibuja un mapa de fragmentación en la izquierda que ya resultó letal en 2023.

La respuesta de IU no se ha hecho esperar. Desde la federación madrileña aseguran a ABC que 'la idea es hacerlo con la fórmula más amplia posible y eso incluye a Más Madrid', en sintonía con los acuerdos de la asamblea regional del pasado noviembre. Pero si Más Madrid persiste en el veto, la consigna es firme: 'Sí o sí nos presentamos a la Asamblea. No podemos no hacerlo'. La dirección estatal de Antonio Maíllo advierte de que la decisión compete a la federación madrileña y deja caer, con cierta ironía, 'a ver si entonces vamos a pactar con Podemos'.

La historia reciente enseña que la división de la izquierda en la Comunidad de Madrid ha sido el mejor aliado de las mayorías absolutas del PP.

Este órdago interno supone que, a un año de las autonómicas, la izquierda alternativa al PSOE se fractura en al menos tres candidaturas —PSOE, Podemos y Más Madrid, más una posible lista de IU—, todas ellas lideradas por exministros de Pedro Sánchez: Óscar López, Belarra y García. La atomización evoca los comicios de 2023, pero también el ciclo de 2021, cuando Más Madrid logró 24 escaños en solitario y la coalición Unidas Podemos (con IU) sumó 10. Sin embargo, la dispersión de entonces ya esbozó un techo: aun sumando sus votos, la derecha consolidó su dominio con una mayoría absoluta del PP.

La fragmentación que le funciona a Ayuso: un repaso a 2021 y 2023

Los datos del Instituto de Estadística de la Comunidad despejan cualquier duda sobre el efecto de la división. En 2021, Más Madrid (24 escaños, 614.000 votos) y Unidas Podemos (10 escaños, 261.000 votos) acumularon 875.000 papeletas, pero por separado perdieron dos escaños que hubieran ido al bloque progresista unido. En 2023, la situación fue más sangrante: el PP de Ayuso rozó la mayoría absoluta con 70 escaños y el 47,3% de los votos, mientras la suma de Más Madrid, PSOE y Podemos (incluida IU) alcanzó los 63, pero las cuentas no salieron por la barrera del 5% y la penalización a las listas pequeñas. Si IU se presenta ahora en solitario, su espectro de voto, concentrado en corredores como el Henares o el sur metropolitano, podría restar escaños a Más Madrid sin obtener representación, beneficiando al bloque conservador. En municipios como Parla o Fuenlabrada, donde IU tiene estructura, la fuga de votos podría ser decisiva. Como ya analizamos en las anteriores elecciones, la ley d'Hondt en circunscripción única castiga la dispersión.

En este contexto, la decisión de Más Madrid de excluir a IU no es solo estratégica: es una apuesta que la izquierda madrileña ya ha perdido antes. Cabe recordar que en 2019, la marca Manuela Carmena (Más Madrid) cayó de 20 a 0 escaños en el Ayuntamiento por la división con Podemos y la brecha de la izquierda. La lección parece no haberse aprendido.