El número de trabajadores que complementan sus sueldos bajos con la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) en Euskadi se ha incrementado un 50,75% entre 2022 y 2025, hasta alcanzar los 17.567 perceptores, según un informe del Gobierno Vasco remitido al Parlamento Vasco.
El perfil de los trabajadores que complementan ingresos con la RGI
Según los datos recogidos en el documento, el 60% de estos perceptores son mujeres y el 87% trabaja en el sector servicios, que aglutina a más de 15.300 personas. Por edades, 2.498 son menores de 30 años y 2.903 superan los 55.
La evolución muestra un crecimiento constante. En 2022 eran 11.653 los trabajadores que completaban sus ingresos con la RGI; en 2023 pasaron a 12.139; en 2024 se dispararon a 17.358 y el año pasado cerraron en 17.567.
El incremento entre los pensionistas
El fenómeno no se limita a los trabajadores en activo. 17.315 pensionistas recibieron la RGI en 2025 para complementar sus pensiones, lo que supone un incremento del 20% respecto a los 14.393 de 2022. Este colectivo representa ya el 3,3% del total de pensionistas vascos, cuando en 2022 era el 2,8%.
En conjunto, el número total de perceptores de la RGI ha crecido en Euskadi un 18% en el mismo periodo, lo que refleja una presión creciente sobre el sistema de protección social gestionado por Lanbide.
El aumento de los complementos salariales y de pensiones evidencia una creciente precariedad en el mercado laboral vasco, pese a los bajos índices de paro.
El tratamiento político en el Parlamento Vasco
El informe fue solicitado por EH Bildu y presentado por el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres (PSE-EE). En una sesión monográfica en el Parlamento Vasco, los grupos de la oposición presentaron 183 propuestas, de las que PNV y PSE-EE solo aprobaron siete.
La RGI, que se financia a través de del sistema de concierto económico, constituye una red de última instancia para las personas con ingresos inferiores al umbral legal. Este derecho subjetivo fue renovado en la última legislatura y su gestión recae en el servicio público de empleo Lanbide. El incremento de beneficiarios que trabajan plantea un debate sobre la suficiencia de los salarios en sectores con alta temporalidad, sin que ninguna fuerza política haya cuestionado el modelo en sí.
En el contexto nacional, el fenómeno de los trabajadores pobres también es objeto de análisis estadístico, aunque sin un mecanismo complementario tan desarrollado como el vasco. El próximo hito en la comunidad será la revisión de los umbrales de acceso a la prestación, prevista para el segundo semestre de 2026.
