Scatec arranca una planta solar de 120 MW en Túnez con 96 millones de euros de financiación internacional. El promotor noruego acaba de alcanzar el cierre financiero del proyecto Sidi Bouzid II este mes de junio de 2026, lo que activa de inmediato la construcción de uno de los mayores parques solares de Túnez. La noticia confirma que la inversión renovable en el norte de África no se detiene, a pesar de la incertidumbre económica global.
120 MW en Sidi Bouzid: cierre financiero y construcción en marcha
El proyecto Sidi Bouzid II, ubicado en el centro del país, suma 120 MW de capacidad solar fotovoltaica y se desarrolla junto a la japonesa Aeolus SAS, empresa del conglomerado Toyota Tsusho Group. Ambas compañías controlan el 50 % de la sociedad del proyecto. Scatec será responsable de la ingeniería, procura y construcción (EPC), la gestión de activos y los servicios de operación y mantenimiento, y su alcance de construcción representa aproximadamente el 75 % de la inversión total.
El coste total se eleva a 96 millones de euros (unos 110 millones de dólares), estructura de capital que combina deuda sin recurso y capital propio. Vamos a los datos: los prestamistas principales son el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que han sido los motores financieros del cierre. Además, el proyecto recibe financiación adicional a fondo perdido de la Plataforma de Inversión en la Vecindad de la UE y garantías del Fondo Europeo de Desarrollo Sostenible Plus (FEDS+).
Este andamiaje financiero tiene una lógica muy clara: reducir el riesgo-país y movilizar capital privado internacional hacia el sur del Mediterráneo. Sin ese respaldo, difícilmente se habría alcanzado el cierre financiero en un entorno de tipos altos. La presencia del BEI y del BERD envía una señal más potente que cualquier anuncio.
El andamiaje financiero combina deuda sin recurso con garantías de la UE para reducir el riesgo y atraer capital privado a Túnez.
El contrato de venta de energía y la cartera tunecina de Scatec
Scatec cerró el acuerdo de compra de energía (PPA) con la estatal tunecina STEG ya en diciembre de 2024, a raíz de una licitación pública. Se trata de un esquema de precio fijo a largo plazo que da visibilidad de ingresos al proyecto. La construcción empieza ahora y la operación comercial está prevista para la segunda mitad de 2027.
Para el grupo noruego, Sidi Bouzid II es el tercer proyecto en construcción en Túnez, según subrayó su consejero delegado, Terje Pilskog. A principios de este mismo año, Scatec y Aeolus conectaron el parque Sidi Bouzid I, de 60 MW, y en enero de 2026 firmaron un PPA a 25 años con STEG para la planta Tataouine, también de 120 MW. La cartera está escalando con rapidez.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad instalada: 120 MW de tecnología solar fotovoltaica en Sidi Bouzid II.
- Inversión: 96 millones de euros, con deuda del BEI y el BERD, más aportaciones del presupuesto europeo.
- Emisiones evitadas: No cuantificadas por Scatec, pero esta planta desplazará generación fósil, reduciendo la huella de carbono del sistema eléctrico tunecino.
- Energía limpia contratada: 25 años de PPA con la empresa estatal STEG, asegurando precio estable y renovable.

Túnez acelera el despliegue solar a gran escala
Según la base de datos de la Asociación de la Industria Solar de África (AFSIA), Túnez dispone ya de más de 2,4 GW de solar operativo, de los cuales 357 MW corresponden a plantas a escala de utilidad. En diciembre pasado, el país conectó su primer parque por encima de 100 MW. Sidi Bouzid II se añade a esa ola, que está cambiando la estructura de generación de un país muy dependiente del gas importado.
Este proyecto no es un hecho aislado. La combinación de recursos solares de alta calidad, un marco tarifario regulado con PPAs competitivos y el respaldo de la banca multilateral está abriendo la puerta a más desarrolladores internacionales. De hecho, la participación de Toyota Tsusho, a través de Aeolus, confirma que los grandes conglomerados asiáticos también ven oportunidades de retorno en África del Norte.
Para el consumidor tunecino, la señal es clara: más renovables significa menos vulnerabilidad a los vaivenes del precio del gas. Y para la transición energética europea, Túnez es una pieza cada vez más relevante en el mapa de la descarbonización del Mediterráneo, tanto en lo que se refiere a la exportación potencial de electricidad como a la descarbonización de su propia demanda interna.
Lo que este proyecto dice sobre la inversión renovable en el norte de África
El caso de Sidi Bouzid II demuestra que la inversión en renovables en economías emergentes es viable cuando la estructura de garantías es sólida. Sin los instrumentos de respaldo del FEDS+ y la implicación directa del BEI y el BERD, el coste de la deuda habría sido prohibitivo. Este modelo de financiación mixta, en el que la banca pública europea asume parte del riesgo para atraer capital privado, está funcionando. Y marca el camino para otros mercados con necesidades similares, desde Marruecos hasta Egipto.
Además, el proyecto muestra una madurez en la ejecución de Scatec, que pasa del desarrollo a la construcción con plazos ajustados, apoyado en socios locales e internacionales. La combinación de EPC, gestión de activos y operación bajo un mismo paraguas da control sobre los costes y la calidad de la construcción, algo que los inversores valoran especialmente.
La pregunta ahora es si Túnez logrará trasladar este ritmo de despliegue a la red eléctrica sin que aparezcan cuellos de botella. Con más de 2,4 GW ya en operación y una cartera creciente, la capacidad de absorción del sistema y la modernización de la infraestructura de transporte serán determinantes. Pero el primer paso, la financiación, ya se ha dado con solvencia.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 120 MW adicionales de energía solar que evitarán la quema de gas importado y estabilizarán el sistema eléctrico tunecino.
- Modelo que cambia: La financiación multilateral con cobertura de riesgo permite replicar la fórmula en toda la ribera sur del Mediterráneo, acelerando la descarbonización de economías dependientes de los combustibles fósiles.
- Para las próximas generaciones: Cada megavatio solar en Túnez reduce la factura energética del país y construye una base de generación limpia que heredarán los jóvenes tunecinos, cada vez más castigados por el desempleo y la volatilidad de los precios de la energía.

