El juzgado de Vitoria autoriza el concurso voluntario de Tubos Reunidos, grupo siderúrgico vasco

La designación de PKF-Attest como administrador único unifica los concursos de la matriz y sus siete filiales. El juzgado autoriza además la publicación de las bases para recibir ofertas de compra de unidades productivas.

El Juzgado de lo Mercantil de Vitoria-Gasteiz ha declarado este jueves el concurso voluntario de acreedores de Tubos Reunidos S.A., la sociedad matriz del grupo siderúrgico vasco y única de sus empresas cuyo procedimiento restaba por resolverse por su condición de cotizada en bolsa. La decisión culmina la fase de solicitudes iniciada a comienzos de mayo, cuando la compañía comunicó a la CNMV una situación de insolvencia inminente derivada de tensiones de tesorería y de la paralización de la actividad en su planta de Amurrio, inmersa en un prolongado conflicto laboral.

La resolución judicial designa como administrador concursal a PKF-Attest Concursal S.L.P., la misma firma que ya asumió esa función en los concursos declarados el pasado mayo para otras siete sociedades del grupo. La unidad de administración pretende aportar coherencia a un procedimiento que el propio juzgado califica de «elevada complejidad empresarial e industrial», y que ahora engloba a la totalidad del perímetro de la multinacional con sede en Amurrio y plantas también en Trapagaran y en el polígono de Iruña de Oca.

La declaración de concurso de la cabecera del grupo estaba pendiente de un trámite específico para sociedades cotizadas. Antes de adoptar la decisión, el juzgado debía solicitar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores una terna de candidatos para la administración concursal. Una vez recibida la propuesta del supervisor bursátil —y según consta en el auto conocido hoy—, la jueza ha optado por designar de nuevo a PKF-Attest al considerar que dispone de los medios necesarios para afrontar el proceso.

Publicidad

Un administrador único para todo el grupo y la activación del proceso de venta

Con esta decisión, las filiales que ya estaban en concurso desde el 23 de mayo pasado —Tubos Reunidos Group, Premium Threads, Services, Aplicaciones Tubulares y las participadas alemanas y estadounidenses— quedan integradas en un mismo proceso concursal bajo la supervisión del mismo órgano. La concentración en un solo administrador responde, tal y como recoge la resolución judicial, a la necesidad de gestionar con criterios homogéneos una estructura industrial dispersa pero interconectada, con varios centros productivos en la comarca alavesa de Aiaraldea y en la Margen Izquierda vizcaína. El juzgado ya había dictado en mayo dos autos previos que declararon en concurso a esas siete sociedades, dejando fuera de momento a la matriz.

Paralelamente, esta misma semana el juzgado ha dictado otro auto mediante el que da por comunicadas las reglas elaboradas por la administración concursal para regular la recepción de ofertas de potenciales inversores interesados en la adquisición de una o varias unidades productivas. Las condiciones del proceso han sido publicadas en el Registro Público Concursal para facilitar su difusión y la concurrencia de oferentes, un paso que la propia resolución judicial considera determinante para explorar alternativas de continuidad industrial y empresarial para el grupo.

La unificación concursal bajo un único administrador abre la vía a la posible venta de las unidades productivas, mientras la actividad industrial continúa en el resto de plantas.

La crisis de un referente siderúrgico con décadas de arraigo vasco

Fundada en 1963 y con sede en Amurrio, Tubos Reunidos llegó a cotizar en el Ibex Small Cap y es un referente en la fabricación de tubos de acero sin soldadura para sectores como el petroquímico o la generación eléctrica. La actual crisis, sin embargo, ha arrastrado a la empresa a una situación financiera límite tras meses de caída de la actividad, dificultades para obtener financiación y el conflicto laboral que paralizó la factoría de Amurrio, principal empleador en la zona. El cese de producción en esa planta, que se prolongó más de tres meses, agravó las tensiones de tesorería ya arrastradas por la contracción de la demanda en algunos mercados internacionales, hasta hacer inevitable la solicitud de concurso.

La entrada en concurso voluntario de acreedores supone, en la práctica, la protección del patrimonio de la empresa frente a ejecuciones individuales mientras se negocia un plan de viabilidad. En el caso de Tubos Reunidos, el proceso se antoja especialmente complejo no solo por la dispersión societaria del grupo, sino porque cualquier solución pasa por despejar el futuro de la planta de Amurrio, enclave industrial neurálgico para el Gobierno Vasco y para la Diputación Foral de Álava. Fuentes próximas al proceso recuerdan que el concurso no implica necesariamente la liquidación y que la prioridad, tanto del juzgado como de la administración concursal, es mantener la actividad y el empleo, aunque la letra del auto ya contempla la búsqueda de inversores como vía preferente.

El procedimiento se produce en un momento en que la siderurgia vasca ya ha vivido otros episodios de reestructuración, como el preconcurso de Celsa Atlantic en 2023 o las reconversiones en las acerías de Sestao, lo que sitúa a las instituciones forales ante el reto de preservar el tejido industrial en una comarca especialmente sensible. Mientras tanto, el Juzgado de lo Mercantil de Vitoria-Gasteiz mantiene abierta la fase de recepción de ofertas y no ha fijado aún un calendario para la venta, a la espera de evaluar el interés inversor que pueda despertar la convocatoria publicada en el Registro Público Concursal.