Aprobación de Trump sobre Irán se estanca en el 34% a pesar del acuerdo tentativo para reabrir Ormuz

Solo un 34% de los estadounidenses respalda la gestión del presidente en el conflicto con Irán, pese al principio de acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz. La baja popularidad limita su margen para futuras negociaciones que afectan al suministro energético global y a España.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Una encuesta de AP-NORC realizada entre el 11 y el 17 de junio muestra que solo el 34% de los estadounidenses aprueba la gestión del presidente Trump en Irán, pese al principio de acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca negoció un acuerdo tentativo con Irán para poner fin al bloqueo naval y reanudar la venta de petróleo durante dos meses, mientras se retoman las conversaciones nucleares.
  • ¿Qué impacto tiene? La baja aprobación presidencial podría limitar la capacidad de Washington para alcanzar acuerdos duraderos, afectando la estabilidad de los precios del crudo y la seguridad energética de España y de la UE.

La aprobación del presidente Donald Trump sobre su gestión en Irán sigue sin levantar cabeza. Según la última encuesta de AP-NORC, apenas un 34% de los estadounidenses respalda su manejo del conflicto, a pesar de que la Casa Blanca ha logrado un principio de acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz.

La encuesta que llega en un momento crítico

El sondeo, realizado entre el 11 y el 17 de junio sobre una muestra de 3.040 adultos —margen de error de ±2,8 puntos—, capturó la reacción de los ciudadanos justo cuando la administración pasaba de amenazar con una escalada militar a proponer una salida negociada. El resultado: el 65% desaprueba la gestión, con solo el 28% de los republicanos mostrándose críticos. Una división partidista que refleja el desgaste de una guerra de tres meses.

El acuerdo, firmado el miércoles 18 de junio —un día después de concluir la encuesta—, contempla la reanudación de la venta libre de petróleo iraní, la apertura del estrecho sin peajes durante dos meses y la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear de Teherán. Además, Irán se compromete a diluir su reserva de uranio altamente enriquecido. Pero la recepción ciudadana ha sido tibia.

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Un acuerdo que no convence ni a republicanos ni a demócratas

acuerdo Irán

David Farrington, un votante de 79 años de Texas que se declara republicano, lo expresaba sin rodeos en las entrevistas de la encuesta: “Cualquier acuerdo sobre el estrecho no es una concesión reconocible por parte de Irán. Es pura paja para que el pacto parezca mejor”.

Desde el otro lado del espectro, Donald McBride, un independiente de 28 años que votó a Trump, lamenta que la guerra se haya prolongado. “Me gustaría que acabara, pero el objetivo original de acabar con el régimen iraní no es posible. No sé por qué seguimos luchando”, admitía al ser encuestado.

Un 53% de los estadounidenses considera que la acción militar contra Irán ha ido demasiado lejos, aunque esa cifra ha bajado ligeramente desde el 59% de marzo. Entre los republicanos, el 40% cree que la respuesta ha sido correcta y un 37% piensa que no ha ido lo suficientemente lejos. Esa fractura deja a la Casa Blanca sin un mandato claro para endurecer o suavizar su postura.

Ni los halcones republicanos ni los demócratas pacifistas compran el acuerdo tal cual está redactado.

El desencanto se extiende a otros frentes. Solo un 34% aprueba la gestión presidencial con Israel, y las tensiones entre Trump y el primer ministro Netanyahu aumentan por los ataques israelíes al Líbano, que pusieron en peligro las negociaciones con Teherán. James Huffman, un republicano de Ohio, cree que la estrategia no funciona: «Netanyahu va a hacer lo que quiera».

Pero quizá el dato que más preocupa a la Casa Blanca es el de la economía. Apenas un tercio de los ciudadanos respalda la política económica del presidente, y solo el 69% de los republicanos la aprueba, muy por debajo del 78% de apoyo global a la presidencia. Muchos votantes conservadores sienten que Trump se ha distraído con la guerra y ha descuidado su promesa de domar los precios.

En conjunto, la encuesta retrata a un electorado agotado por la aventura militar y escéptico ante un pacto que, por ahora, parece más una tregua táctica que un cierre definitivo del conflicto.

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La Lógica de la Casa Blanca

Trump dio un giro brusco de la amenaza militar a la mesa de negociación a principios de junio, en lo que desde dentro de la administración se interpreta como una respuesta directa al muro de desaprobación ciudadana. Su índice de gestión en Irán lleva estancado en el 34% desde la primavera, y con las elecciones legislativas de 2026 a la vuelta de la esquina, prolongar una guerra impopular era un lastre que la Casa Blanca prefería evitar. La lógica de la Casa Blanca es clara: si no puedes someter a Irán por completo, al menos asegura el flujo de petróleo y presenta el fin de las hostilidades como una victoria pragmática.

Históricamente, los presidentes estadounidenses han utilizado la vía diplomática para sortear conflictos abiertos cuando la opinión pública se volvía en contra. Ronald Reagan retiró a los marines de Líbano en 1984 después del atentado contra el cuartel; George W. Bush firmó el acuerdo sobre el estatus de las fuerzas en Irak en 2008 ante la fatiga de la guerra. En este caso, Trump opta por un pacto que reabre el Estrecho de Ormuz sin peajes durante dos meses a cambio de concesiones nucleares limitadas. La intención: estabilizar los mercados del crudo y dar oxígeno a los consumidores occidentales, al tiempo que se mantiene la presión diplomática sobre Teherán.

Para España, la reapertura del estrecho es una noticia ambivalente. El país importa más del 90% del petróleo que consume, y cualquier interrupción en el Golfo Pérsico se traduce en un encarecimiento inmediato de los combustibles y de la electricidad. La vuelta del crudo iraní al mercado podría aliviar los precios en los surtidores españoles, pero la inestabilidad política que subyace al bajo apoyo popular a Trump siembra dudas sobre la sostenibilidad del acuerdo. Si la opinión pública fuerza un endurecimiento, el tránsito por Ormuz podría volver a cerrarse, golpeando de nuevo a refinerías y operadores como Repsol o Cepsa. La proyección apunta a dos meses de tregua, durante los cuales Washington necesitará demostrar que Irán cumple lo pactado para evitar que el electorado le pase factura definitiva.

Ficha del Caso

  • El caso: La aprobación de Donald Trump sobre su gestión en Irán se mantiene en un bajo 34%, pese a la firma de un acuerdo tentativo para reabrir el Estrecho de Ormuz y reiniciar el diálogo nuclear.
  • Datos clave: 65% desaprueba la guerra; solo el 28% de los republicanos es crítico con la gestión; el 53% de los estadounidenses cree que se ha ido demasiado lejos. El pacto permite la venta libre de petróleo iraní durante dos meses.
  • Para España: La reapertura del estrecho alivia temporalmente la presión sobre los precios del crudo, pero la fragilidad del respaldo político a Trump pone en riesgo un acuerdo que afecta directamente al suministro energético español y a la estabilidad de la eurozona.