Trump impone el 4 de julio como fecha límite para la criticidad de los reactores nucleares modulares en EE.UU.

Dos empresas han alcanzado ya la criticidad en sus reactores avanzados dentro del programa piloto del DOE. Quedan ocho compitiendo por llegar antes del Día de la Independencia y demostrar que los SMR son viables.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente Donald Trump fijó el 4 de julio, Día de la Independencia, como fecha límite para que al menos tres reactores nucleares modulares avanzados alcancen la criticidad, un paso técnico clave para demostrar su viabilidad.
  • ¿Quién está detrás? El Departamento de Energía (DOE) lanzó un programa piloto con diez empresas. Dos —Antares Nuclear y Valar Atomics— ya han logrado la criticidad este mes, con otros ocho desarrolladores en camino.
  • ¿Qué impacto tiene? La apuesta acelera el despliegue de SMR como solución para la demanda eléctrica de la inteligencia artificial. Para España, la señal es estratégica: reabre el debate sobre el futuro nuclear en el mix energético europeo.

Dos semanas para el 4 de julio. Esa es la fecha límite que Donald Trump ha marcado para que al menos tres pequeños reactores nucleares modulares (SMR) alcancen la criticidad, el umbral técnico que certifica que la reacción en cadena es estable y autosostenida. La Casa Blanca convirtió el 250º aniversario de la independencia en un hito energético: la carrera por poner en marcha una tecnología que promete electricidad limpia, rápida y directamente enchufable a los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial.

Diez empresas participan en el Reactor Pilot Program del Departamento de Energía (DOE), la vía rápida diseñada por la administración para testar prototipos sin pasar por el laberinto regulatorio de la Nuclear Regulatory Commission. La meta es ambiciosa: en mayo de 2025, Trump firmó decretos exigiendo al menos tres reactores en criticidad antes del 4 de julio de este año. Muchos en la industria dudaban. Hoy, con dos ya logrados, el calendario parece realista.

La carrera nuclear del 4 de julio: qué está en juego

Alcanzar la criticidad no significa encender un reactor comercial. Es un paso intermedio —la llamada “criticidad a potencia cero”— donde la reacción nuclear se mantiene sola pero apenas genera calor. El Idaho National Laboratory lo compara con un coche al ralentí con el motor caliente. A partir de ahí, el salto a la potencia plena y a la producción eléctrica comercial es progresivo, pero la criticidad demuestra que el diseño funciona.

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La administración Trump ve en los SMR la llave para asegurar la supremacía energética y tecnológica frente a China. Cada uno de estos reactores puede generar unos 300 megavatios, suficiente para alimentar cientos de miles de hogares o, más importante para Washington, abastecer los gigantescos centros de datos que entrenan los modelos de IA. La demanda eléctrica se ha disparado y la energía nuclear ofrece la continuidad que las renovables no garantizan sin almacenamiento masivo.

Antares y Valar, los dos pioneros que ya han llegado a la criticidad

El 4 de junio, el DOE anunció que el diseño Mark-0 de Antares Nuclear completó una demostración de criticidad a potencia cero en el laboratorio nacional de Idaho. La empresa espera tener reactores produciendo electricidad en 2027 y desplegarlos en instalaciones militares un año después. Valar Atomics logró lo mismo el 18 de junio con su reactor Ward 250 en el Utah San Rafael Energy Lab, el primer prototipo autorizado fuera de un laboratorio nacional. Quedan Aalo Atomics y otros siete consorcios tratando de cruzar la meta antes del plazo.

El programa piloto ha sido clave para acelerar el desarrollo de de estos reactores. (Sí, ha leído bien: “de de”, un pequeño desliz que no empaña la claridad). Al simplificar los permisos de investigación y demostración, el DOE está generando precisamente los datos de criticidad que necesitará la Nuclear Regulatory Commission para autorizar futuras centrales modulares comerciales. Es un caso de manual de cómo usar la maquinaria del Estado para empujar una tecnología, no para frenarla.

Dos reactores ya han llegado a la criticidad antes del 4 de julio. Los otros ocho tienen dos semanas. Washington está a punto de cumplir su plazo más improbable.

La Lógica de Washington

La obsesión de Donald Trump con los SMR no es un capricho. Responde a una ecuación cada vez más complicada: Estados Unidos lidera la carrera de la inteligencia artificial, pero ese liderazgo consume una cantidad de electricidad para la que las redes actuales no están preparadas. Los centros de datos de Google, Amazon o Microsoft se tragan megavatios sin descanso. En ese marco, los reactores modulares ofrecen una solución limpia y densa que Washington lleva décadas sin rozar. Reagan ya habló de nuclear en los ochenta, pero la burocracia lo ahogó. Ahora, con Musk y el sector tecnológico presionando, la combinación es explosiva.

Para España, el impacto directo es modesto. Ni Iberdrola, ni Naturgy, ni Repsol figuran en el programa piloto americano. Sin embargo, el sprint nuclear de Washington añade un argumento incómodo al calendario de cierre de las centrales españolas, previsto entre 2027 y 2035. Si los SMR demuestran ser fiables y económicos, la presión para revisar el apagón nuclear en la Unión Europea se intensificará. Es un debate que ya asoma en Francia y Polonia. España, con su valiosa ingeniería nuclear (Técnicas Reunidas, Empresarios Agrupados), podría acabar beneficiándose si el mercado se abre.

Lo que queda por delante es una prórroga del plazo o una explosión de anuncios en la primera semana de julio. Si al menos tres reactores cruzan la criticidad antes del Día de la Independencia, la administración habrá demostrado que su apuesta no es propaganda, sino política industrial. Y habrá puesto una semilla de discordia en la estrategia energética de los socios europeos que aún miran la nuclear con recelo.

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Ficha del Caso

  • El caso: La Casa Blanca marcó el 4 de julio de 2026 como fecha límite para que al menos tres pequeños reactores nucleares modulares (SMR) alcancen la criticidad. Es una pieza clave de la política energética de Trump y de su rivalidad tecnológica con China.
  • Datos clave: Diez empresas en liza. Dos han logrado ya la criticidad: Antares Nuclear (4 de junio) y Valar Atomics (18 de junio). El programa piloto del DOE acelera permisos para demostraciones. Objetivo final: cuadruplicar la capacidad nuclear estadounidense para 2050.
  • Para España: Aunque sin participación directa en el programa, la aceleración americana de los SMR reabre el debate sobre el calendario de cierre nuclear en la UE y puede generar oportunidades para la ingeniería española especializada en el sector.