Reino Unido anuncia 150.000 drones para Ucrania financiados con activos rusos

El paquete, valorado en 996 millones de dólares, se financiará con un préstamo respaldado por los rendimientos de los activos rusos congelados. El anuncio se produce tras el mayor ataque ucraniano con drones contra Moscú, que dejó 17 heridos y daños en una refinería.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Reino Unido ha anunciado el envío de 150.000 vehículos aéreos no tripulados (UAV) a Ucrania, junto con misiles y radares, por un valor de 996 millones de dólares.
  • ¿Quién está detrás? El gobierno británico, con el secretario de Defensa Dan Jarvis al frente, durante la reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania en Bruselas.
  • ¿Qué impacto tiene? El paquete refuerza la capacidad ofensiva ucraniana tras el mayor ataque con drones contra Moscú desde el inicio del conflicto, y se financia con los rendimientos de activos rusos congelados, lo que Moscú califica como una escalada.

El Reino Unido ha confirmado este jueves el envío de 150.000 vehículos aéreos no tripulados (UAV) a Ucrania, en un paquete valorado en 996 millones de dólares. El anuncio, realizado por el secretario de Defensa británico, Dan Jarvis, durante la reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania en Bruselas, coincide con el mayor ataque ucraniano con drones contra la región de Moscú desde el inicio del conflicto.

150.000 drones, misiles y radares: el desglose del nuevo paquete militar británico

El paquete no se limita a los UAV. Incluye también misiles y radares, aunque el Ministerio de Defensa británico no ha detallado los modelos concretos. La cifra de 150.000 unidades de drones es la más elevada enviada por Londres hasta ahora y supone un salto cuantitativo respecto a entregas anteriores. El coste total asciende a 752 millones de libras esterlinas, unos 996 millones de dólares al cambio actual, y se canalizará a través del préstamo de 2.260 millones de libras que el Reino Unido concedió a Kiev a principios de año.

El anuncio se produce menos de 24 horas después de que las defensas antiaéreas rusas interceptaran 194 drones ucranianos que se aproximaban a Moscú, según fuentes oficiales rusas. Pese a la interceptación masiva, uno de los UAV impactó contra la refinería de petróleo de Moscú, en el distrito de Kapotnya, provocando un incendio. Los escombros causaron daños en edificios residenciales, vehículos y centros comerciales. Las autoridades locales elevaron a 17 los heridos, entre ellos dos niños, mientras que varios vuelos fueron cancelados o retrasados en los aeropuertos de la capital debido a las restricciones temporales del espacio aéreo.

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Testigos describieron la caída de «lluvia negra» y hollín tras el incendio de la refinería, y las autoridades recomendaron a la población mantener cerradas las ventanas y limitar la estancia al aire libre. El Kremlin ha calificado el ataque como un acto terrorista y ha acusado a Occidente de proporcionar el armamento, la financiación y la inteligencia para llevarlo a cabo.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Moscú «responderá cambiando su estrategia» y comenzará a realizar «ataques a gran escala contra objetivos que afecten directamente la capacidad de combate del ejército ucraniano». Lavrov subrayó que «las palabras ya no bastan» y que los suministros occidentales convierten a sus gobiernos en «participantes directos del conflicto».

Financiación con activos rusos congelados: Londres abre un nuevo capítulo

La financiación del programa de drones es tan relevante como el armamento en sí. El Reino Unido recurrirá a los rendimientos generados por activos soberanos rusos congelados en sus jurisdicciones para respaldar el préstamo de 2.260 millones de libras a Ucrania. Se trata de la primera vez que estos fondos se destinan directamente a la compra de armas, y no solo a la reconstrucción civil o al presupuesto corriente del Estado ucraniano.

Este mecanismo supone un punto de inflexión jurídico y financiero. Los activos rusos —principalmente bonos y depósitos— permanecen congelados pero no confiscados, y hasta ahora los rendimientos se destinaban a garantizar préstamos para ayuda macrofinanciera. Al canalizar esos beneficios hacia material ofensivo, Londres establece un precedente que podría ser seguido por otros miembros del G7 y de la UE. Desde Moscú ya han advertido que consideran esta operación un «robo» y una violación de la inmunidad soberana, lo que augura una batalla legal en los tribunales internacionales.

Londres financia la guerra con el dinero de Moscú, mientras Ucrania golpea refinerías a 800 kilómetros de su frontera.

paquete militar UK

Equilibrio de Poder

El movimiento británico altera varios tableros simultáneamente. En primer lugar, la apuesta por drones de ataque unidireccionales y de bajo coste consolida un modelo de desgaste asimétrico que permite a Ucrania sostener una campaña de golpes en profundidad contra infraestructura energética rusa. La refinería de Kapotnya es solo el último ejemplo de una estrategia que busca estrangular la capacidad logística y de refinado del Kremlin, clave para financiar la maquinaria bélica mediante exportaciones. El uso masivo de drones Shahed y Geran por parte rusa encuentra ahora un espejo en los enjambres de UAV suministrados por Occidente.

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Para la OTAN, la decisión británica supone un desafío y una oportunidad. Por un lado, demuestra que la línea roja de no emplear activos soberanos para fines militares se ha cruzado, y otros países —como Canadá o los bálticos— podrían imitar el esquema. Por otro, aviva el temor a una escalada incontrolada. La amenaza de Lavrov de cambiar la doctrina de selección de blancos y golpear directamente «la capacidad de combate» ucraniana podría traducirse en ataques contra centros de mando, líneas de suministro en el oeste del país o, incluso, contra infraestructuras críticas en territorio OTAN que se consideren parte del esfuerzo bélico ucraniano. No es descartable que las próximas semanas vean una intensificación de los bombardeos sobre Kiev, Leópolis u Odesa con misiles de largo alcance.

España observa estos acontecimientos desde una posición ambivalente. Aunque el paquete británico no le afecta directamente, el uso de activos congelados para financiar armas abre un debate en la UE sobre la legalidad de extender esa práctica. España, que alberga una cantidad significativa de activos rusos en entidades financieras, podría verse arrastrada a contribuir a un mecanismo europeo similar si Bruselas decide emular a Londres. Además, la evidencia de que drones de bajo coste pueden superar defensas antiaéreas sofisticadas preocupa en el flanco sur: la posible transferencia de esta tecnología a actores no estatales en el Magreb o el Sahel incrementaría el riesgo para las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y para los intereses energéticos españoles en la región. El Ministerio de Defensa ya evalúa la adquisición de sistemas antidrón más modernos, como el Cervus III, para proteger infraestructuras críticas.

Precedente histórico: El empleo de activos soberanos para fines militares evoca las discusiones sobre el oro español durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, pero en un contexto geopolítico nuevo marca un punto de no retorno en las reglas del sistema financiero internacional. La decisión británica puede acelerar la búsqueda de alternativas al dólar y al euro por parte de los BRICS, acelerando la desdolarización y fragmentando aún más el orden económico de posguerra. Moscú ya ha respondido con amenazas de expropiación de activos occidentales en su territorio, y Pekín sigue de cerca el experimento.

En el corto plazo, el foco estará en la próxima reunión del Consejo Europeo de los días 25 y 26 de junio, donde la cuestión del uso de activos rusos será inevitable, y en la evolución de la ofensiva aérea sobre territorio ruso. Si Ucrania mantiene la capacidad de golpear Moscú con relativa impunidad, el Kremlin podría verse obligado a redimensionar su despliegue de defensa aérea, restando recursos al frente. La guerra ha entrado en una fase en la que la retaguardia ya no es un santuario.