La primera gran ola de calor del verano ha provocado ya 427 urgencias por golpe de calor en los centros sanitarios andaluces, con las provincias de Córdoba y Jaén como las más afectadas, según los datos del Sistema Sanitario Público de Andalucía.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los servicios de urgencias han atendido 427 casos de golpe de calor durante la actual ola que afecta a Córdoba, Jaén, Sevilla, Almería y Málaga.
- ¿Dónde y quién? La Consejería de Sanidad mantiene activo el Protocolo Andaluz de Coordinación frente a las temperaturas excesivas, con el consejero Antonio Sanz al frente.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Las altas temperaturas, por encima de los 40 grados, obligan a extremar la precaución, especialmente para los colectivos vulnerables, y seguir las recomendaciones de autoprotección.
Los datos de la ola de calor
Del total de asistencias, 297 se han prestado en centros de Atención Primaria y 130 en hospitales, lo que refleja la presión sobre los dispositivos ambulatorios en las zonas más cálidas. La provincia de Córdoba concentra buena parte de los avisos, especialmente en las localidades del alto Guadalquivir.
Más de 3,5 millones de andaluces permanecen bajo aviso naranja o amarillo en Córdoba, Jaén, Sevilla, Almería y Málaga, donde los termómetros han superado los 40 grados en las horas centrales. El nivel naranja, que indica riesgo importante, se circunscribe al valle del Guadalquivir y la campiña jiennense, mientras que el aviso amarillo se extiende al resto de las provincias afectadas.
La respuesta sanitaria y los grupos vulnerables
La Consejería de Sanidad mantiene activado desde el inicio del verano el Protocolo Andaluz de Coordinación frente a los efectos de las temperaturas excesivas. El consejero Antonio Sanz ha recordado que estará vigente hasta el 30 de septiembre y que la prioridad es “reducir el impacto del calor sobre la salud”.
El plan pone el foco en los colectivos más vulnerables: mayores de 65 años, enfermos cronicos, embarazadas, menores, personas con trastornos de la memoria o que viven solas, así como los trabajadores al aire libre. Estos grupos son los que presentan un mayor riesgo de deshidratación y complicaciones cardiovasculares durante los picos de calor.
El calor extremo no es solo una incomodidad: en Andalucía, donde casi uno de cada cinco habitantes supera los 65 años, cada ola de calor supone un desafío asistencial directo para los centros de salud.
La Junta de Andalucía ha difundido una serie de recomendaciones de autoprotección: evitar la exposición al sol entre las 12.00 y las 17.00 horas, usar ropa ligera y de colores claros, beber agua con frecuencia y consumir frutas y verduras frescas. También se aconseja permanecer en lugares ventilados y posponer las actividades deportivas intensas.
El protocolo se basa en la información meteorológica de la Aemet y establece niveles de alerta según el riesgo para la salud. La coordinación entre administraciones y entidades sociales permite desplegar medidas preventivas en residencias de mayores y centros de día. Además, la Consejería ha reforzado este año los canales de comunicación con los ayuntamientos para garantizar la protección de las personas que viven solas.
La Lectura Andaluza
Andalucía es, junto con Extremadura, la comunidad con más días de riesgo por altas temperaturas. El protocolo activado cada verano por la Junta de Andalucía es ya una herramienta consolidada que, año a año, se refuerza con nuevos canales de comunicación directa con residencias y ayuntamientos. En esta primera ola de 2026, los datos de urgencias –con 427 casos en tan solo unos días– recuerdan que el calor no es solo una cuestión de confort, sino de salud pública.
Para un jornalero que trabaja bajo el sol de Jaén o un vecino de Córdoba que vive solo en un bloque sin ascensor, las recomendaciones de beber agua y evitar las horas centrales son, literalmente, consejos que salvan vidas. El sistema sanitario público ha mostrado capacidad de respuesta, pero la prevención empieza en cada hogar.
El recuerdo de episodios anteriores, con cientos de urgencias que colapsaron centros de salud en veranos pasados, sirve de aviso para no bajar la guardia. La experiencia acumulada demuestra que la prevención y la coordinación son las mejores armas frente a un enemigo silencioso e inclemente.
Hasta el 30 de septiembre, el protocolo seguirá activo, y las previsiones apuntan a un verano largo y tórrido. Mientras tanto, la red sanitaria andaluza seguirá midiendo su capacidad de atención, y los andaluces, su capacidad de adaptación a un clima que cada año impone más exigencias.

