El balance de la participación ciudadana en las Corts Valencianes es demoledor: de doce iniciativas legislativas populares admitidas a trámite en siete años, solo dos siguen vivas.
Una estadística que habla de fracaso
De las 16 ILP presentadas desde 2019 en el parlamento autonómico, una fue directamente inadmitida y otras tres se encuentran aún en periodo de recogida de las 10.000 firmas exigidas. Las doce restantes lograron superar el primer filtro y entrar en el circuito parlamentario, pero su suerte ha sido desigual —y mayoritariamente adversa.
Según los datos oficiales, tres propuestas fueron rechazadas por el pleno, otras tres retiradas por sus promotores y cuatro caducaron al no presentarse las rúbricas necesarias. Únicamente dos ILP se encuentran en tramitación activa, y ambas —como veremos— avanzan entre obstáculos.
El espejismo democrático se agrava al recordar que en 2017 el Govern del Botànic aprobó una ley específica para facilitar estos mecanismos de democracia directa. Sin embargo, la actual mayoría de PP y Vox en las Corts ha introducido cambios legislativos que, lejos de agilizar el proceso, lo han endurecido, especialmente en los plazos de recogida de firmas y en los dictámenes preceptivos. Las asociaciones cívicas, las consideran casi imposibles.
En el caso de la ILP de la Unió Municipalista para rebajar la barrera electoral, PP y Vox solicitaron un informe al Consell Jurídic Consultiu que ha paralizado de facto su tramitación. Los promotores denuncian una maniobra dilatoria que podría enterrar la propuesta antes de que acabe la legislatura.
El mecanismo de las ILP, diseñado para abrir el parlamento a la sociedad, se ha convertido en un laberinto burocrático que solo los partidos con estructura pueden afrontar, y ni siquiera ellos logran escaño.
Las iniciativas que se quedaron en el camino

Proyectos con carga social y pocos apoyos. La ILP para garantizar la gratuidad de los productos de higiene menstrual, impulsada por Esquerra Republicana del País Valencià, fue rechazada en el pleno del 21 de marzo de 2024. Esa misma jornada, la propuesta de fijar una ratio máxima de alumnos por aula también cayó por el voto en contra de la mayoría.
El blaverismo tampoco logró su ley. La iniciativa que reclamaba una norma de defensa de las señas de identidad valencianas, apoyada por destacados referentes del regionalismo, caducó al no conseguirse las firmas necesarias. Una promesa electoral del PP que sigue sin cumplirse.
Otros intentos, como la ILP de la independencia valenciana, ni siquiera fueron admitidos a trámite tras un informe desfavorable del letrado mayor. Mientras, formaciones sin escaño como Esquerra Unida mantienen viva su propuesta para modificar la ley autonómica de salud, aunque la falta de voluntad política la condena al cajón.
El Escenario Valenciano
La radiografía de las ILP refleja una desconexión profunda entre los partidos que gobiernan y la ciudadanía. PP y Vox han blindado el procedimiento con exigencias adicionales, mientras que la oposición —PSPV y Compromís— critica el bloqueo pero carece de mayoría para revertirlo. De hecho, el enésimo retraso con el dictamen del CJC sobre la rebaja del listón electoral deja entrever que la derecha no tiene intención de mover el 5 %, un umbral que favorece a los grandes partidos.
A escala estatal, el panorama no es mucho más alentador. En las Cortes Generales, desde 1983 solo una decena de iniciativas legislativas populares han llegado a debatirse y únicamente dos han sido aprobadas. El filtro de las 500.000 firmas y la indiferencia de los grupos mayoritarios convierten esta herramienta en papel mojado en la práctica. La Comunitat Valenciana no es una excepción, sino un ejemplo particularmente sangrante.
La proyección a corto plazo es clara: las dos ILP que aún respiran lo hacen con respiración asistida. La modificación de la ley de salud propuesta por Esquerra Unida tropieza con la misma pared que las anteriores, y la rebaja del umbral electoral, ahora mismo congelada en el Consell Jurídic Consultiu, difícilmente llegará al pleno antes del fin de la legislatura. Si no se produce un giro en la Mesa de las Corts, la décima primera y décima segunda iniciativa se sumarán a la lista de fracasos.
Ficha del Caso
- El caso: Las Iniciativas Legislativas Populares (ILP) en las Corts Valencianes acumulan un historial de rechazos, retiradas y caducidades. Desde 2019, de 16 presentadas, solo 2 avanzan en su tramitación.
- Datos importantes: 3 rechazadas, 3 retiradas, 4 caducadas, 1 inadmitida, 3 en recogida de firmas y 2 en tramitación. La ley de 2017 del Botànic fue reformada por PP y Vox para endurecer los requisitos.
- Resumen: El sistema de participación ciudadana directa en la Comunitat Valenciana se ha revelado un fracaso. Los partidos mayoritarios usan los resortes institucionales para bloquear cualquier iniciativa ajena, consolidando un déficit democrático que trasciende el ámbito autonómico.

