Ourense recibe más de 400 peticiones de asilo en cinco meses y lidera la presión de acogida en Galicia

Ourense acumula 425 solicitudes de protección internacional en 2026, con una tasa de casi 140 peticiones por cada 100.000 habitantes. La cifra la sitúa como la décima provincia española con mayor presión de acogida.

La provincia de Ourense ha recibido 425 solicitudes de protección internacional en los primeros cinco meses de 2026, una cifra que, ajustada a su población, la convierte en la décima con mayor presión de acogida de todo el país. Ourense asume así una carga asistencial que trasciende los números absolutos y la sitúa como una de las puertas de entrada del asilo en la Galicia interior.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La provincia de Ourense acumula 425 peticiones de asilo entre enero y mayo de 2026, con una tasa de casi 140 solicitudes por cada 100.000 habitantes.
  • ¿Quién está detrás? Los datos proceden del sistema nacional de protección internacional, gestionado por el Ministerio del Interior, mientras que en el terreno trabajan entidades como Cruz Roja Ourense y Provivienda.
  • ¿Qué impacto tiene? Ourense es la décima provincia española con mayor presión per cápita y absorbe el 18% de todo el asilo autonómico gallego.

Ourense, décima provincia española con más presión de acogida

El dato absoluto —425 solicitudes— podría parecer modesto, pero cobra otra dimensión al relacionarlo con la densidad demográfica de la provincia. Ourense es la décima provincia de España con mayor carga relativa de refugiados, sólo por detrás de territorios que tradicionalmente concentran la llegada por mar o por su condición fronteriza. La tasa ourensana roza las 140 peticiones por cada 100.000 habitantes, un indicador que ningún otro territorio gallego alcanza.

En el conjunto de la comunidad autónoma se han registrado 2.396 expedientes de protección internacional en los mismos cinco meses. La provincia ourensana, por tanto, centraliza cerca del 18% de toda la demanda de asilo de Galicia, un peso notable para una demarcación que apenas supera los 300.000 habitantes.

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A escala nacional, España ha recibido 47.845 solicitudes de asilo hasta mayo de 2026. La presión migratoria sigue concentrada en las provincias costeras del sur y del este, pero la presencia de Ourense en el décimo puesto traslada el debate a las comunidades del interior, donde la red de acogida es más limitada.

La red de apoyo: desde Valdeorras hasta el Padre Feijóo

El sustento asistencial lo ponen organizaciones como Cruz Roja Ourense, que el año pasado atendió a 160 personas en su programa de acogida. Desde 2016 la institución ha acumulado 1.308 usuarios apoyados. Actualmente gestiona 67 plazas de alojamiento temporal repartidas en doce pisos: siete en la capital y cinco en la comarca de Valdeorras, concretamente en O Barco.

Los perfiles que ocupan esas viviendas son, mayoritariamente, familias con menores a cargo procedentes de Venezuela, Colombia, Palestina Siria y Ucrania. La red humanitaria se completa con Provivienda, entidad que conmemoró el Día Mundial de las Personas Refugiadas —20 de junio— con una jornada de sensibilización en los jardines del Padre Feijóo de Ourense.

Más allá de los números, la presión real se mide en los sesenta expedientes que Provivienda maneja actualmente en la capital ourensana.

Los técnicos de la organización acompañan a los solicitantes con asesoramiento jurídico, orientación laboral, clases de idioma y apoyo psicológico. “Hay que recordar que los gallegos fuimos emigrantes y esta gente desea venir a trabajar”, apuntaba Pili Nogueira, trabajadora de Provivienda, durante la actividad.

La jornada incluyó carteles realizados por los propios refugiados y globos con mensajes de concienciación, además de testimonios como el de una mujer venezolana de 67 años que destacó la acogida recibida. “Debería haber más personas conocidas que dieran voz a este tipo de casos”, reclamaba otra asistente.

El Laboratorio Gallego

La saturación silenciosa de Ourense pone a prueba un modelo de acogida que pivota sobre la colaboración entre la Administración central —que tramita las solicitudes de asilo— y el tercer sector, con una implicación irregular de la Xunta de Galicia, que carece de competencias directas en la materia pero sí participa en la red de acogida mediante convenios con las ONG. El sistema gallego de recepción de refugiados es, en la práctica, un rompecabezas de subvenciones y convenios anuales.

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A diferencia de otras comunidades, Galicia no cuenta con un centro de acogida de referencia gestionado directamente por el Estado, sino que confía en los recursos municipales y provinciales de Cruz Roja, Accem o Provivienda. Esto provoca que, cuando una provincia como Ourense escala hasta el décimo puesto nacional de presión per cápita, la capacidad de respuesta dependa de unas pocas viviendas diseminadas y de equipos técnicos que trabajan al límite.

Para el debate nacional, la situación ourensana evidencia que la presión migratoria ya no se mide solo en las fronteras marítimas, sino en el corazón de la España vaciada, donde la llegada de solicitantes de asilo puede ser tanto un factor de revitalización demográfica como una fuente de tensiones asistenciales si no se acompaña de una financiación estable.

El próximo paso administrativo para las 425 solicitudes ourensanas será la resolución por parte de la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior. Mientras tanto, los ayuntamientos y las entidades sociales seguirán sosteniendo el día a día de quienes esperan una respuesta que, en muchos casos, tarda meses.

Ficha del Caso

  • El caso: La provincia de Ourense ha registrado 425 solicitudes de protección internacional entre enero y mayo de 2026, convirtiéndose en la décima provincia con mayor presión de acogida per cápita de España.
  • Datos importantes: 425 peticiones equivalen a casi 140 por 100.000 habitantes; Galicia suma 2.396 expedientes, de los que Ourense absorbe el 18%. La red local dispone de 67 plazas de acogida (Cruz Roja) y atiende a 60 personas en seguimiento (Provivienda).
  • Resumen: Ourense, con su envejecida pirámide poblacional, se ha convertido en un laboratorio involuntario del sistema de asilo, demostrando que la acogida efectiva requiere más que buena voluntad: necesita recursos estables y una mirada nacional que repare en el interior.