Madrid desvela las cabinas del renovado Teleférico: suelo acristalado, capacidad para 10 y vista 360º

Las nuevas cabinas, con suelo de cristal y mesa para reuniones, empezarán a funcionar en el primer trimestre de 2027. La EMT invierte 26,6 millones en renovar el Teleférico, cerrado desde 2022 por problemas estructurales.

El nuevo Teleférico de Madrid ya tiene diseño: 47 cabinas futuristas con suelo de cristal y capacidad para diez personas. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) ha presentado este lunes las unidades que empezarán a operar en el primer trimestre de 2027, tras una inversión de 26,6 millones de euros.

Suelo de cristal y mesa de reuniones: así se renueva el Teleférico de Madrid

Las cabinas, fabricadas por la suiza Doppelmayr, son completamente acristaladas y de formas redondeadas. En su frontal llevan grabada la silueta del skyline madrileño. Pero lo que más llama la atención son las versiones con suelo transparente y mesa central. Así, un trayecto entre Pintor Rosales y la Casa de Campo puede convertirse en una experiencia inmersiva: el pasajero ve el parque bajo sus pies mientras sobrevuela el río Manzanares.

No todas las cabinas tendrán este suelo de cristal; la EMT ha optado por ofrecer dos tipos. Algunas incluyen una mesa para reuniones exprés, pensadas quizá para un Madrid que nunca deja de trabajar. La capacidad, en cualquier caso, alcanza las diez plazas, lo que multiplica la oferta del antiguo teleférico.

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De 1969 a 2022, y ahora una inversión de 26,6 millones para reconectar la Casa de Campo

La reforma, presupuestada en 26,6 millones, afecta también a las estaciones y a la tecnología. Habrá sensores inteligentes, análisis de flujos con inteligencia artificial y conectividad en tiempo real. El objetivo es doble: modernizar un ícono que funcionó desde 1969 hasta su cierre en 2022 por problemas estructurales, y atraer visitantes a la Casa de Campo.

«Lo que queremos es dar más importancia a la Casa de Campo», ha explicado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. La EMT instalará estaciones de Bicimad junto al teleférico para fomentar los desplazamientos sin coche. Esas estaciones ya están construidas, pero aún faltan las bicicletas y las acometidas eléctricas. Carabante espera que estén operativas a lo largo de este mes de julio de 2026. Para todos los ciudadanos, la combinación de teleférico y bicicleta pública aspira a ser un plan de ocio completo, sin necesidad de usar el coche. Además, Carabante ha confirmado que las cabinas se lavarán a diario para mantener los cristales en perfecto estado, una medida que, aunque costosa, considera imprescindible para no estropear la experiencia.

La apuesta por el Teleférico no es solo un lavado de cara; es el intento de coser Madrid con su gran parque después de años de desencuentros urbanísticos.

Construido en 1969, el Teleférico nació como un proyecto turístico que unía la calle Pintor Rosales con el cerro Garabitas. Durante décadas fue una de las atracciones más reconocibles de la capital, con sus clásicas cabinas rojas que se balanceaban sobre el río Manzanares. Sin embargo, la falta de un mantenimiento integral provocó su cierre en 2022, y la ciudad se quedó sin una de sus postales aéreas. Ahora, el Ayuntamiento apuesta por devolverle el protagonismo con una obra que va más allá de lo técnico: es una declaración de intenciones urbanísticas.

Madrid, el río y el Teleférico: ¿otro paso hacia el oeste tras la M-30 y la A-5?

No es casual que Carabante haya citado la transformación de la M-30 bajo el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón. Aquella obra soterró la autopista y liberó espacio para Madrid Río, un parque lineal que cambió la relación de la ciudad con el Manzanares. Ahora, la reforma de la A-5 y la renovación del Teleférico forman parte de la misma hoja de ruta: ‘Hacer que Madrid mire hacia el río y hacia la Casa de Campo’, en palabras del delegado.

Los madrileños, podrán subirse a las nuevas cabinas, disfrutar de las vistas y después quedarse en la Casa de Campo. La instalación de estaciones de Bicimad —previstas para julio— refuerza esa intención de que el parque no sea solo un punto de paso, sino un destino. El plan Bicimad junto al Teleférico es una apuesta por reducir el coche en la Casa de Campo, donde los fines de semana se forman retenciones. Además, el teleférico será totalmente accesible y contará con un sistema de lavado diario para mantener impecables los cristales, un detalle que el Ayuntamiento asume como exigencia de la experiencia.

En otras capitales, los teleféricos se han convertido en un reclamo turístico de primer orden, como el de Londres sobre el Támesis o el de Nueva York que conecta Manhattan con Roosevelt Island. Madrid quiere que el suyo no solo recupere su atractivo, sino que sirva de puerta de entrada a un parque de 1.722 hectáreas. Aunque la atracción es eminentemente turística, la EMT insiste en que su papel dentro de la movilidad sostenible tiene sentido: conecta dos puntos sin generar tráfico y se apoya en la bicicleta pública para el último kilómetro. El sistema, según la EMT, incluirá sensores inteligentes que ajustarán el consumo eléctrico en función de la ocupación, y toda la energía procederá de fuentes renovables. Queda por ver si los madrileños adoptan esta nueva rutina de ocio o si el Teleférico seguirá siendo, como hasta ahora, un icono más para visitantes que para vecinos.

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La cuenta atrás para la reapertura sigue: primer trimestre de 2027. Quienes no puedan esperar, aún pueden acercarse al estand de la EMT en Ifema y probar la experiencia en realidad virtual. Pero la promesa de volar sobre la Casa de Campo con el suelo transparente es ya una realidad muy próxima.