UPN y la Iglesia navarra intentan tapar su ‘homenaje’ al imputado Jorge Fernández Díaz

Lo que pretendía ser un acto de exaltación histórica y religiosa ha terminado convirtiéndose en una incómoda polémica política. La inauguración de una estatua dedicada al beato Juan de Palafox en la localidad navarra de Fitero ha situado en el centro de la controversia al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, actualmente juzgado en la Audiencia Nacional por el caso Kitchen, y ha obligado al Ayuntamiento gobernado por UPN a modificar sobre la marcha su estrategia de comunicación tras la oleada de críticas recibidas en redes sociales.

La secuencia de los hechos resulta difícil de ignorar. En un primer momento, el perfil municipal Fitero Actual difundió una fotografía institucional del acto en la que aparecían juntos el alcalde de la localidad, Miguel Aguirre Yanguas; el propio Fernández Díaz; y el párroco local que participó en la ceremonia religiosa celebrada con motivo de la inauguración de la escultura, y que destacó lo que el exministro «ha hecho» por la villa.

fitero Moncloa
Imagen de Fitero Actual con Jorge Fernández Díaz.

Sin embargo, aquella imagen apenas duró unas horas visible. Tras la polémica generada por la presencia destacada del exministro popular, la publicación desapareció. Poco después fue sustituida por otra fotografía cuidadosamente recortada en la que Fernández Díaz ya no aparecía. Tampoco figuraban los representantes eclesiásticos que habían participado en el acto. La nueva instantánea mostraba únicamente la estatua y al alcalde de UPN, eliminando cualquier referencia al invitado más incómodo de la jornada.

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Jorge Fernández Díaz
Imagen posterior de Fitero Actual sin Jorge Fernández Díaz. 

La maniobra no pasó desapercibida. Especialmente porque otras imágenes difundidas por la propia Iglesia navarra permitían comprobar cuál había sido realmente el desarrollo de la ceremonia. En las fotografías publicadas por la institución religiosa podía verse a Jorge Fernández Díaz ocupando un lugar preferente junto a las autoridades locales y participando activamente en un acto que incluía tanto la inauguración de la estatua como una eucaristía conmemorativa.

Las imágenes evidenciaban que la presencia del exministro no había sido anecdótica ni casual. Al contrario, Fernández Díaz desempeñó un papel destacado durante una jornada concebida para celebrar el decimoquinto aniversario de la beatificación de Juan de Palafox.

Jorge Fernández Díaz, imputado por varios delitos

Fernández Díaz comparece actualmente ante la Audiencia Nacional como uno de los principales acusados en el caso Kitchen, una de las causas judiciales más relevantes derivadas de la etapa de Mariano Rajoy al frente del Gobierno.

La Fiscalía considera al exministro una pieza clave de la supuesta operación parapolicial organizada para obtener información comprometedora del extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas utilizando recursos públicos. Por ello solicita para él 15 años de prisión y 33 años de inhabilitación por delitos de encubrimiento, malversación y actuaciones contra la intimidad.

Las acusaciones formuladas por el PSOE, personado como acusación particular, son todavía más severas. Los socialistas elevan la petición de condena hasta los 41 años y 10 meses de cárcel.

Pese a esta situación judicial, Fernández Díaz fue recibido en Fitero prácticamente como un hijo predilecto de la localidad. Su presencia ocupó un lugar central en los actos oficiales y religiosos organizados para conmemorar la figura del beato navarro.

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La ceremonia incluyó una eucaristía en la que el párroco local destacó públicamente las aportaciones realizadas por el exministro a la localidad. Entre otras cuestiones, recordó la implicación de Fernández Díaz en asuntos relacionados con el controvertido cuartel de la Guardia Civil construido durante su etapa al frente del Ministerio del Interior.

Precisamente aquel cuartel ya generó una notable polémica años atrás. Diversas asociaciones profesionales de guardias civiles cuestionaron la necesidad de unas instalaciones que consideraban innecesarias. Las imágenes de su inauguración y la estrecha relación entre representantes políticos, fuerzas de seguridad y autoridades religiosas provocaron entonces comparaciones con los símbolos y escenografías del nacionalcatolicismo.

Una década después, la fotografía de Fernández Díaz junto al alcalde de UPN y representantes de la Iglesia vuelve a alimentar un debate similar.

La controversia también proyecta sombras sobre la figura de Miguel Aguirre, alcalde de Fitero y uno de los dirigentes con mayor proyección interna dentro de UPN. Considerado una persona de máxima confianza de la presidenta regionalista Cristina Ibarrola, Aguirre ha logrado consolidar una posición de influencia creciente dentro de la formación.

Sus detractores, sin embargo, sostienen que buena parte de su actividad política responde más a una estrategia de promoción personal que a un proyecto de gestión municipal. Recuerdan, por ejemplo, las críticas que recibió durante la pandemia por la subida salarial aprobada para el cargo de alcalde y cuestionan lo que consideran una notable capacidad para adaptar su discurso a las circunstancias políticas del momento.

La inauguración de la estatua de Juan de Palafox parecía destinada precisamente a reforzar su perfil público. La iniciativa había sido impulsada desde el propio Ayuntamiento, que todavía no ha homenajeado a los miembros de la corporación local que fueron asesinados tras el golpe de Estado de 1936, y pretendía poner en valor una de las figuras históricas más relevantes del municipio.

Sin embargo, la presencia de Fernández Díaz acabó desplazando completamente el foco informativo. Lo que debía ser una celebración cultural y religiosa terminó convertido en un debate sobre la conveniencia de otorgar protagonismo institucional a un dirigente político con una hoja de servicios tan carbonizada.