Encuesta CIS elecciones Andalucía: uno de cada cinco votantes dudó entre dos partidos el 17M

El informe del CIS detalla que un 15% tomó la decisión en plena campaña y subraya la fragmentación del voto que obligó a los partidos a apurar sus estrategias hasta el último día. El margen de dos escaños dibuja un escenario de máxima exigencia para el nuevo gobierno en solitario

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado este miércoles la encuesta postelectoral de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, y el dato principal es contundente: el 20% de los andaluces dudó entre dos partidos antes de depositar su voto, y el 15% lo decidió durante la campaña. El margen de tan solo dos escaños que separó la mayoría absoluta del PP y la necesidad de un pacto con Vox amplifica la importancia de esa indecisión.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El CIS ha hecho pública su encuesta postelectoral de las elecciones andaluzas del 17 de mayo de 2026.
  • ¿Qué dice? Un 20% de los votantes dudó entre dos formaciones políticas antes de elegir, y un 15% tomó la decisión en plena campaña.
  • ¿Por qué importa? El PP obtuvo mayoría absoluta por apenas dos escaños; esos votos indecisos pudieron decantar el resultado.

Un 20% de indecisos y un 15% que decidió en campaña

La encuesta, realizada tras los comicios del 17M, muestra que el electorado andaluz ha alcanzado una volatilidad desconocida en citas anteriores. No se trata solo de un voto cambiante, sino de una decisión que se fraguó en las últimas jornadas. El 15% de los ciudadanos esperó a la recta final de la campaña para inclinarse por una papeleta, un dato que subraya el poder de los mensajes de los partidos en los días clave.

Despúes de unos comicios en los que la participación rondó el 62%, los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas ponen cifras a una sensación compartida: la campaña importó, y mucho. Este fenómeno de indecisión ya se había detectado en las generales de 2025, pero en Andalucía alcanza una intensidad especial por la fragmentación del arco parlamentario.

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El PP de Juanma Moreno logró 56 escaños, dos por encima de la mayoría absoluta de 55. Esas dos actas —probablemente decididas por unos pocos miles de votos en provincias como Jaén o Almería— hicieron que el voto indeciso se convirtiera en el protagonista silencioso de la noche electoral.

En el ámbito de la izquierda, la irrupción de Adelante Andalucía y la debilidad del discurso del voto útil provocaron un trasvase constante de indecisos entre PSOE, Sumar y la propia Adelante. El CIS confirma que el electorado progresista fue el que más fluctuó en los días previos al 17M.

El presidente de la Junta en funciones y candidato del PP, Juanma Moreno, centró sus últimos actos en pedir una mayoría suficiente para gobernar «sin ataduras», consciente de que el voto dubitativo podía inclinar la balanza. Vox, por su parte, apretó el acelerador en municipios del poniente almeriense y del Campo de Gibraltar, donde sabía que unos pocos cientos de votos determinaban la asignación del último escaño.

El 20% de indecisos y el 15% que se decidió en campaña confirman que Andalucía ya no es una plaza electoral previsible, y que la lucha por cada voto se libra hasta el último minuto.

El estudio del CIS, que se publica cuando el nuevo Gobierno andaluz del PP acaba de echar a andar, ofrece una radiografía de un electorado que ya no se casa con nadie. La fragmentación hace que los partidos tengan que sudar cada escaño y que los programas deban ser lo suficientemente flexibles para captar a ese 20% que cruza la calle de una sede a otra.

Dos escaños que cambiaron el rumbo de la legislatura

voto dudoso

El estrecho margen de la mayoría absoluta —dos diputados— condiciona no solo la acción del Gobierno andaluz, sino también el comportamiento de la oposición. El PSOE, que obtuvo 30 escaños, ve cómo la aparición de Adelante Andalucía le resta espacio, mientras que Sumar y la propia Adelante tratan de consolidar un espacio propio. La nueva aritmética obliga a un diálogo constante incluso dentro del bloque de la derecha, donde Vox mantiene un grupo decisivo.

Los datos del CIS refuerzan la idea de que la elección de 2026 fue mucho más disputada de lo que la mayoría absoluta sugiere. Un ligero trasvase de apenas 5.000 votos en dos circunscripciones habría dado un resultado completamente distinto. Esa volatilidad es una alerta para futuras convocatorias, ya sean autonómicas o municipales.

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La Lectura Andaluza

El informe del Centro de Investigaciones Sociológicas no solo constata la indecisión; dibuja un mapa político en el que la fidelidad de voto se debilita en todas las provincias. Andalucía, con sus ocho millones de electores, vuelve a ser un laboratorio de tendencias nacionales, y este informe será estudiado con lupa por los estrategas de Madrid. El 20% que dudó es el segmento que define las mayorías, y los partidos tendrán que afinar sus propuestas para no perderlo.

Para los ciudadanos, esta realidad se traduce en campañas más intensas y en una clase política más pendiente de las encuestas. La Junta de Andalucía, con un Ejecutivo en solitario del PP, dispone de una legitimidad robusta, pero sustentada en una base que en un 15% se decidió en los últimos días. Eso obligará al Gobierno autonómico a rendir cuentas de manera más inmediata, porque la confianza prestada es más volátil que nunca.

La proyección apunta a que el mandato 2026-2030 se va a caracterizar por una permanente campaña electoral. Las próximas municipales de 2027 servirán como primer examen de este nuevo electorado indeciso. Si el patrón se repite, los alcaldes y portavoces tendrán que seducir a un votante que, según el CIS, ya no vota por lealtad, sino por expectativas. Andalucía abre una etapa de incertidumbre calculada que revaloriza el oficio de gobernar y, sobre todo, de convencer.