La polémica por la designación de Eva López Tarrío al frente del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) ha cruzado fronteras y se ha convertido en una crisis internacional que sacude los cimientos de la política cultural de la Xunta. La nueva directora, una profesora y artista sin apenas experiencia curatorial, fue seleccionada mediante un proceso de libre designación que el sector artístico ha calificado de opaco y falto de méritos. Lo que parecía un nombramiento interno se ha transformado en un escándalo global, con el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y medios especializados como Art News, Le Quotidien de l’Art o Call for Curators alzando la voz.
Una elección sin méritos reconocidos
La reforma de la Lei de Museos de Galicia, aprobada por el PPdeG en 2021, permitió que la dirección del CGAC pasara de ser un contrato de alta dirección a un puesto de libre designación reservado a personal funcionario. Fue ese cambio el que allanó el camino para que la Consellería de Cultura (la consejería autonómica) eligiera a López Tarrío, una decisión que el sector considera un intento de control político sobre una institución que hasta ahora gozaba de prestigio internacional. Las tres dimision en el consejo asesor del museo —Agar Ledo, Silvia García y Cecilia Pereira— evidenciaron el malestar interno.
El 28 de mayo, más de 1.500 personas suscribieron el manifiesto “Se afunde é porque pesa: SOS CGAC”, promovido por la asociación cultural Vegliota. Entre los firmantes figura Manuel Segade, director del Museo Reina Sofía de Madrid, quien escribió un artículo en La Voz de Galicia pidiendo a la Xunta que “corrija su equivocación y dé marcha atrás en su intento de control”. Las críticas no tardaron en llegar también desde el ámbito internacional: el semanario francés Le Quotidien du Art fue el primero en alertar de la situación, y poco después Art News, una de las publicaciones de arte más antiguas del mundo, señalaba que los currículos de otros aspirantes como Susana Cendán o Alberto Ruiz de Sanmaniego eran objetivamente superiores.
De Galicia al mundo: la reacción internacional
La respuesta de la Xunta no se ha hecho esperar. El presidente Alfonso Rueda (PPdeG) despreció las protestas afirmando que provenían “básicamente de personas que se presentaron al proceso y no fueron seleccionadas”, una afirmación que no se sostiene, ya que entre los críticos se cuentan instituciones como el ICOM, que agrupa a 45.000 profesionales de museos de 138 países, y medios que no dependen de candidaturas gallegas.
El conselleiro de Cultura, José López Campos, intervino en el Parlamento de Galicia el 3 de junio para defender la designación. Insinuó que las críticas podían responder a un sesgo machista y prometió que la nueva directora buscaría “una mayor internacionalización” del centro. “De momento lo ha conseguido, pero como objeto de crítica”, ironizan fuentes del sector.
“La situación actual compromete principios esenciales de la museología contemporánea”, alertó el ICOM, instando a restaurar la profesionalización y la transparencia en la dirección del CGAC.
La polémica ha reavivado el debate sobre los estándares de gobernanza en las instituciones culturales sufragadas con dinero público. Plataformas como Call for Curators señalaban que el caso del CGAC “reaviva el debate sobre transparencia, profesionalización y estándares de gobierno en los museos”. Incluso la Art Media Agency, con sede en Mónaco, se hizo eco de las dimisiones en el órgano asesor y de las protestas durante las dos últimas inauguraciones del museo.
A pesar de las exigencias de rectificación, la Xunta se mantiene en sus trece. El PPdeG cuenta con mayoría absoluta y la oposición —el BNG y el PSdeG— ha criticado con dureza el nombramiento, pero carece de capacidad para forzar una rectificación. La portavoz nacionalista en Cultura, Ana Pontón, tachó el proceso de “asexuado dedazo” mientras los socialistas exigían la comparecencia urgente del conselleiro. Sin embargo, el debate no ha ido más allá de la retórica.
El CGAC, diseñado por el arquitecto Álvaro Siza y abierto en 1993, ha sido pieza clave en la proyección de Galicia como referente del arte contemporáneo. Ahora, su crisis institucional amenaza con dañar esa imagen. La decisión de la Xunta de imponer un perfil sin trayectoria curatorial reconocida ha puesto en entredicho la autonomía que exige cualquier museo de primer nivel.
Mientras tanto, la red de apoyos a la directora designada parece limitada. Solo permanecen en el consejo asesor el arquitecto Celestino García Braña, en representación de la Real Academia Galega de Belas Artes, y el crítico Antón Castro, director de su tesis y, según fuentes del sector, próximo a cargos del Gobierno gallego. Este aislamiento interno, sumado a la condena externa, deja a la dirección del centro en una fragilidad inédita desde su fundación.

El Laboratorio Gallego
La crisis del CGAC no es un hecho aislado: refleja una cultura de gestión política que el PPdeG ha ido consolidando en los organismos públicos gallegos en los últimos quince años. Desde la Lei de Museos de 2021 hasta los distintos nombramientos en fundaciones y consorcios culturales, la Xunta ha utilizado su mayoría absoluta para colocar perfiles afines sin necesidad de consensuar con el sector. “Es una forma de hacer política que prioriza el control sobre la excelencia”, explica un veterano gestor cultural de Santiago de Compostela. En un momento en que otras comunidades avanzan hacia modelos de dirección profesional e independiente —como el sistema de concurso con jurado internacional del MACBA o del propio Reina Sofía—, Galicia parece ir en dirección contraria. A nivel nacional, este estilo de gobierno conecta con una tendencia del Partido Popular a blindar el poder autonómico frente al escrutinio independiente, algo que ya se ha observado en casos como el de À Punt en la Comunidad Valenciana o el Canal Sur en Andalucía. Sin embargo, en el caso gallego, la oposición del BNG y PSdeG se ha topado con un muro parlamentario infranqueable.
La proyección inmediata pasa por la capacidad del ICOM y de las redes internacionales de mantener la presión. La Xunta podría verse forzada a ceder si la imagen exterior de Galicia, clave para el turismo cultural y la candidatura de Santiago a Capital Europea de la Cultura en 2031, empieza a resentirse. Pero, por ahora, no hay señales de marcha atrás. El 30 de junio está previsto el pleno ordinario del Parlamento de Galicia, fecha en la que el BNG volverá a interpelar al conselleiro de Cultura. La pregunta es si la oposición logrará movilizar un debate que vaya más allá del cruce de reproches y fuerce un cambio de rumbo.
Ficha del Caso
- El caso: La Consellería de Cultura designó a Eva López Tarrío, profesora y artista sin experiencia curatorial, como nueva directora del CGAC mediante un concurso de libre designación, desatando una protesta sin precedentes en el sector artístico internacional.
- Datos importantes: La Lei de Museos de Galicia (2021) habilitó el puesto de libre designación. Más de 1.500 firmas de apoyo al manifiesto SOS CGAC. Dimisión de tres miembros del consejo asesor. El ICOM y medios como Art News, Le Quotidien de l’Art y Call for Curators condenaron el procedimiento.
- Resumen: La crisis del CGAC pone de manifiesto la tensión entre el control político y la autonomía de las instituciones culturales en Galicia, al tiempo que proyecta una imagen negativa de la política cultural del PPdeG hacia el exterior, en un momento en que la comunidad aspira a reforzar su proyección internacional.

