Vox ha comunicado este martes al Parlamento andaluz que, a día de hoy, votaría en contra de la investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta, aunque mantiene la puerta abierta a un acuerdo. El portavoz del grupo parlamentario, Manuel Gavira, subrayó que ‘Vox no se va a abstener’ y que, si el pleno se celebrara ahora, su voto sería negativo.
El Partido Popular obtuvo 53 escaños en las elecciones del 17 de mayo, a dos de la mayoría absoluta, por lo que necesita los 15 votos de Vox. Todos los partidos de izquierda ya han anunciado su rechazo frontal. La urgencia de Moreno choca con la calma que impone la formación de Santiago Abascal.
La posición de Vox: sin un acuerdo de fondo, no habrá investidura
Manuel Gavira dejó claro que la negociación con el PP es ‘positiva’ y que hay ‘buena voluntad y contactos diarios’, pero recalcó que ‘primero se negocian las medidas y luego quién las ejecuta’. Vox maneja los tiempos y reprocha al PP la demora inicial: ‘estuvieron doce días sin querer hablar y sin descolgar el teléfono’, recordó Gavira. A su juicio, no hay razón para las prisas que ahora muestra el candidato popular.
El partido defiende así un esquema que ya aplicó en otras autonomías: condicionar cualquier investidura a un programa ambicioso que se plasme de inmediato en los presupuestos. La exigencia de Vox es un pacto de legislatura que abarque fiscalidad, agricultura, inmigración y seguridad, con garantías de ejecución. ‘No entendemos que ahora tengan priesa’, insistió el portavoz, forzando una negociación sin plazos impuestos.
Desde el PP andaluz, el portavoz Toni Martín defendió que ‘Andalucía no tiene un minuto que perder’, pero evitó detallar el estado de las conversaciones para no ‘radiarlas’. En la práctica, el deseo de Moreno de convocar el pleno ‘lo antes posible’ tropieza con la negativa de Vox a mover ficha sin antes atar un texto concreto.
La investidura de Moreno es la primera prueba andaluza de que el PP no puede gobernar en solitario sin asumir el programa de Vox.
La urgencia de Moreno y el cálculo del PP
El presidente de la Junta en funciones ha trasladado al presidente de la Cámara, Jesús Aguirre, su intención de que el debate de investidura se celebre cuanto antes. El PP intenta ofrecer garantías de cumplimiento suficientes para mantener un gobierno monocolor, lejos del modelo de coalición que Vox llegó a tener en otras regiones. Sin embargo, Gavira no descartó la entrada en el ejecutivo: ‘primero se negocian las medidas y luego quién las ejecuta’, dijo, dejando todas las opciones sobre la mesa.
La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, interpretó el tira y afloja como un ‘vodevil’ y dio por sellado el pacto entre populares y Vox para investir a Moreno ‘en pocos días’. Una opinión que en Vox rechazan con el argumento de que, sin acuerdo programático, su voto será en contra.
Qué persigue Vox con esta estrategia
La dirección nacional de Vox sigue de cerca la negociación andaluza porque confirma una pauta: cada vez que el PP necesita sus votos, Vox aprovecha para imponer un giro a la derecha sin ceder la visibilidad del gobierno. La experiencia de las rupturas de coaliciones autonómicas en 2024 pesa en la memoria de Bambú, y por eso Gavira insiste en que el pacto debe ser ‘bueno para los andaluces’ y no un simple apoyo a cambio de nada.
Con este movimiento, la formación de Abascal demuestra que el PP no puede dar por descontados sus votos, ni siquiera en una comunidad donde la alternativa sería un bloqueo. La presión sobre Moreno sirve también como carta de presentación ante otras plazas territoriales; un acuerdo amplio en Andalucía elevaría el listón para futuras investiduras. Mientras la negociación se mantenga discreta y sin fechas, Vox conserva la iniciativa, tensiona al PP por la derecha y refuerza su discurso de que solo con sus exigencias saldrá adelante un gobierno de centro-derecha.
