Alberto Núñez Feijóo mantiene el silencio sobre el candidato del PP a la Generalitat (el gobierno autonómico valenciano) a once meses de las elecciones autonómicas de mayo de 2027. La falta de designación oficial ha disparado las maniobras internas en el partido, que aún no ha celebrado el congreso regional que debió renovar la estructura tras la dimisión de Carlos Mazón por la desastrosa gestión de la DANA (la riada que asoló la Comunitat Valenciana en 2024).
El silencio de Génova y la sucesión que no llega
El actual jefe del Consell (el ejecutivo autonómico), Juanfran Pérez Llorca, asumió la presidencia de forma interina hace más de un año, pero Génova no ha ratificado su candidatura. Según ha publicado eldiario.es, la dirección nacional del PP ha mostrado frialdad hacia el presidente interino debido a varios episodios que han incomodado en Madrid. Entre ellos, la campaña de vallas con el lema “Juanfran Presidente” financiada por el partido hace dos meses, que fue interpretada como un acto de precampaña no autorizado. También el ruido en torno a la plaza adjudicada a su pareja en la Diputación de Valencia y la reunión bilateral con el ministro de Hacienda, Arcadi España, sobre el nuevo modelo de financiación autonómica. Estas situaciones, según fuentes consultadas por eldiario.es, no han sentado bien en la calle Génova.
Sin embargo, Pérez Llorca no está descartado. Desde el Palau de la Generalitat se desliza que todos los cabeza de lista autonómicos se anunciarán tras el verano y confían en que será el elegido. El presidente cuenta con el apoyo mayoritario de la provincia de Alicante, incluido el poderoso PP de la Marina y la Vega Baja, y conserva fieles del mazonismo.
Vicent Mompó teje alianzas de Castellón a Alicante
Mientras, el presidente de la Diputación de Valencia y del PP provincial, Vicent Mompó, ha intensificado sus movimientos. El pasado sábado organizó un acto multitudinario en Sueca al que acudieron Feijóo, la presidenta provincial de Castellón Begoña Carrasco y el líder de Alicante, Toni Pérez. Feijóo aprovechó para advertir: “Si las piezas van cada una por su lado, el motor se gripa”, y elogió el trabajo de diputaciones y alcaldes, mientras que sobre la Generalitat se limitó a decir que “el Gobierno valenciano está trabajando”. Mompó salió del acto reforzado; a Pérez Llorca se le vió más que tocado.
Mompó ha sumado además la sintonía con el alcalde de Alicante, Luis Barcala, crítico con la dirección autonómica y confirmado recientemente como candidato a la alcaldía a pesar de la investigación judicial sobre adjudicaciones de VPO. Ambos escenificaron su afinidad esta semana en las fiestas de Les Fogueres. El presidente provincial valenciano busca construir un eje Valencia-Castellón-Alicante que contrarreste la ventaja de Pérez Llorca en la provincia sureña.
Otro nombre que nunca desaparece de las quinielas es el del expresidente de la Generalitat Francisco Camps. Camps, que fue absuelto de sus causas judiciales, sigue movilizando a sus fieles y presiona para la celebración de un congreso regional. La alcaldesa de Valencia y secretaria general del PP valenciano, María José Catalá, zanjó el debate con una frase que retrata las prioridades de Génova: “Hay que ganar elecciones, no congresos”.
En el PP valenciano, las alianzas provinciales pesan más que los guiños de Madrid: ganar la Generalitat exige sumar Valencia, Castellón y un trozo de Alicante.
El Escenario Valenciano
El PP de la Comunitat Valenciana arrastra las secuelas de la era Mazón. La DANA de 2024 fracturó la imagen de eficacia del partido y precipitó la caída del entonces presidente, que todavía no ha sido sustituido formalmente. La interinidad de Pérez Llorca genera incertidumbre en un partido que fue una máquina electoral casi imbatible. Hoy, sin liderazgo consolidado, las luchas provinciales se recrudecen.
La dimensión nacional de esta crisis es evidente. Feijóo necesita que el PP valenciano sea competitivo para mantener opciones de gobernar España. El valencianismo conservador sigue siendo un granero de votos, pero el desgaste por la gestión de la riada y la fragmentación interna podrían abrir la puerta a un gobierno de izquierdas o, peor aún, a una coalición con Vox aún más dependiente. Por eso, la elección del candidato no es menor: debe ser alguien que cose las heridas internas y proyecte credibilidad ante un electorado todavía dolido por la tragedia.
La proyección apunta a un verano de negociaciones discretas. Génova prevé anunciar los cabezas de lista autonómicos en septiembre, aunque el calendario se puede adelantar si las tensiones se desbordan. El congreso regional, que muchos en el partido consideran imprescindible para renovar estructuras, parece improbable antes de las elecciones. La clave está en si Pérez Llorca consigue que Feijóo aparque sus recelos o si la suma de Mompó, Camps y los barones provinciales logra imponer un candidato alternativo. En todo caso, la decisión final se tomará en Madrid, no en Valencia.
Ficha del Caso
- El caso: El PP valenciano celebra en mayo de 2027 las próximas elecciones autonómicas sin candidato confirmado. El presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, mantiene silencio mientras varios aspirantes maniobran.
- Datos importantes: La interinidad de Pérez Llorca se prolonga más de un año; Mompó intensificó contactos con Alicante y Castellón; Camps aglutina fieles; el congreso regional caducó en 2025 sin celebrarse.
- Resumen: La falta de decisión de Génova debilita la candidatura oficialista y aviva las luchas entre las alianzas provinciales, en un contexto de desgaste por la DANA.
