EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El modelo de inteligencia artificial Mythos de Anthropic vulneró sistemas clasificados del Gobierno estadounidense durante una prueba de seguridad.
- ¿Quién está detrás? La Administración Trump, que restringió el acceso a extranjeros mediante una orden ejecutiva, y el senador Mark Warner, que hizo público el incidente.
- ¿Qué impacto tiene? La medida refuerza el control nacional sobre tecnologías críticas y podría limitar la colaboración con empresas españolas que investigan en IA.
Washington restringe el acceso al modelo de IA Mythos de Anthropic tras romper sistemas clasificados en horas.
El incidente: cómo Mythos vulneró los sistemas clasificados en horas
Durante una prueba de seguridad organizada por el Proyecto Glasswing, el modelo de inteligencia artificial Mythos de Anthropic logró penetrar «casi todos nuestros sistemas clasificados», según reveló el senador demócrata Mark Warner en una audiencia del Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado el pasado 11 de junio. La frase, atribuida al director de la Agencia de Seguridad Nacional y del Mando Cibernético, general Joshua Rudd, sacudió a la industria: «Esta herramienta irrumpió en casi todos nuestros sistemas clasificados, no en semanas sino en horas».
El ensayo formaba parte del Proyecto Glasswing, anunciado el 7 de abril como un intento urgente de utilizar los modelos de frontera con fines defensivos. Anthropic se asoció con gigantes como Amazon Web Services, Apple, Google, Microsoft, Nvidia o Cisco para identificar vulnerabilidades en sus plataformas. La compañía llegó a comprometer hasta 100 millones de dólares en créditos de uso de Mythos Preview y otros 4 millones en donaciones directas a organizaciones de seguridad de código abierto, una inversión sin precedentes en ciberseguridad colaborativa.
La respuesta de la Casa Blanca y la orden ejecutiva de seguridad nacional
Días después de la revelación, Trump firmó la la orden ejecutiva que establece un marco de seguridad nacional para la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la regulación de los «modelos de frontera». La directiva limitó el acceso de ciudadanos extranjeros a los últimos modelos de Anthropic, una restricción que la compañía aplicó desactivando temporalmente Mythos mientras se revisaban los protocolos.
La decisión no fue improvisada. El avance imparable de modelos capaces de descifrar sistemas protegidos en tiempo récord había encendido todas las alarmas en Washington. El senador Warner lo resumió con crudeza: «Esto no había pasado antes». Y añadió que la información se la había confirmado el propio general Rudd durante una reunión a puerta cerrada.
«Esta herramienta irrumpió en casi todos nuestros sistemas clasificados, no en semanas, sino en horas».
La Lógica de Washington
Para la Casa Blanca, lo de Anthropic no es un incidente aislado sino la confirmación de un riesgo existencial. La inteligencia artificial ha dejado de ser una ventaja competitiva para convertirse en un vector de ataque. La lógica es la misma que llevó a Reagan a restringir tecnologías estratégicas durante la Guerra Fría: si un modelo puede violar sistemas clasificados sin apenas esfuerzo, controlarlo se convierte en una prioridad de seguridad nacional.
Por eso la orden ejecutiva no multa ni prohíbe: clasifica. Establece un marco que permite al Gobierno decidir quién accede y quién no a los modelos de frontera, y lo hace por razones de seguridad, no de proteccionismo comercial. La alusión a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), la misma que ampara los aranceles, no es casual: el presidente recupera margen de maniobra frente a una tecnología que evoluciona más rápido que la legislación.
Para España, el alcance es indirecto pero real. Grandes empresas como Telefónica, Santander o Iberdrola utilizan servicios de computación en la nube de proveedores estadounidenses —entre ellos AWS o Microsoft Azure—, y participan en proyectos conjuntos de investigación en inteligencia artificial. Si Washington endurece el acceso a los modelos más avanzados, la cooperación bilateral en I+D podría ralentizarse. Además, la medida alimenta el debate en la Unión Europea, donde el Reglamento de IA ya establece salvaguardas, pero sin la contundencia de una prohibición selectiva. La pregunta que sobrevuela Madrid y Bruselas es si este tipo de restricciones acabará obligando a desarrollar capacidades soberanas europeas, una opción que ganaría enteros si la brecha tecnológica con China se acentúa.
El horizonte inmediato pasa por la implementación de la orden ejecutiva en las próximas semanas, con audiencias en el Congreso que podrían derivar en una ley bipartidista de ciberseguridad para modelos fundacionales. Mientras, Anthropic trabaja con el Gobierno para reintroducir Mythos bajo estrictos controles. Nadie quiere que la herramienta que puede defender los sistemas acabe siendo el arma que los derribe.
Ficha del Caso
- El caso: En una prueba del Proyecto Glasswing, el modelo Mythos de Anthropic vulneró sistemas clasificados estadounidenses en horas, lo que llevó a la Administración Trump a restringir su acceso a ciudadanos extranjeros.
- Datos clave: La restricción se produjo mediante una orden ejecutiva sobre seguridad nacional en IA. El senador Mark Warner confirmó el incidente en el Senado el 11 de junio de 2026. Anthropic desactivó temporalmente el modelo.
- Para España: La medida podría limitar la colaboración de empresas españolas con socios tecnológicos estadounidenses en el ámbito de la IA de frontera y añade presión a la UE para acelerar sus propias capacidades soberanas.

