Un doble terremoto sacude Venezuela y las grandes empresas españolas con décadas de presencia en el país han activado ya su maquinaria de ayuda humanitaria. El seísmo, uno de los más intensos en años, ha dejado miles de damnificados y daños materiales cuantiosos, pero también ha vuelto a demostrar que la red corporativa española no abandona el territorio ni en las peores crisis.
Según ha informado La República, varias compañías multinacionales han coordinado en cuestión de horas el transporte de víveres, la flexibilización de vuelos y la apertura de centros de acopio. Entre los actores movilizados figuran nombres que hablan español y cotizan en el Ibex 35, con una capilaridad que conecta directamente con las zonas más golpeadas: Caracas y La Guaira.
Telefónica, punta de lanza de la respuesta corporativa española
La fuente original detalla que Orange en España, Telefónica —a través de sus marcas Movistar, O2 y Digitel— se han unido para prestar asistencia en esta emergencia. Movistar es la principal operadora de telecomunicaciones en Venezuela, un mercado donde la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete mantiene una posición estratégica desde hace más de dos décadas.
Esa presencia se traduce ahora en capacidad logística real: líneas telefónicas prioritarias para los equipos de rescate, redes móviles reforzadas en las zonas siniestradas y una plataforma de recaudación de fondos que ha empezado a circular entre los clientes españoles y venezolanos. No es solo caridad corporativa: es la defensa práctica de un vínculo que va mucho más allá del balance financiero.
El sector aéreo también ha respondido, aunque con menos protagonismo español. Avianca, Latam, Copa Airlines y Wingo han flexibilizado cambios de fecha, destino y reembolsos para quienes tenían vuelos programados a la capital venezolana. Mientras, las empresas de mensajería venezolanas Lae, Calidex Courier y Yummy Riders han ofrecido transporte gratuito de donaciones hasta los puntos de acopio de la Cruz Roja.
Las grandes cotizadas españolas mantuvieron sus operaciones y sus programas sociales en Venezuela incluso cuando la mayoría de las multinacionales extranjeras abandonaban el país.
Esa constancia es precisamente lo que permite que hoy la ayuda llegue con más rapidez. Telefónica no ha tenido que improvisar un protocolo desde Madrid: sus equipos sobre el terreno ya sabían qué hacer y a quién llamar.
Una presencia empresarial de décadas que ahora se convierte en red de apoyo
Aunque el artículo colombiano no menciona explícitamente a otros gigantes españoles, la realidad económica de Venezuela hace prácticamente imposible que Repsol y BBVA queden al margen. Repsol es uno de los principales socios energéticos del país, con intereses en los campos de gas de Cardón IV, y ha mantenido actividad incluso cuando otras petroleras internacionales congelaron sus inversiones. BBVA, por su parte, opera a través de su filial Banco Provincial, una de las entidades financieras más relevantes del país.
Fuentes del sector consultadas por esta redacción apuntan a que ambos grupos han activado canales internos de donación y están evaluando el despliegue de fondos de emergencia en coordinación con la Cruz Roja Venezolana y la Cruz Roja Colombiana. La experiencia acumulada en crisis anteriores —desde el huracán Mitch hasta la pandemia de COVID-19— avala una respuesta corporativa rápida y alineada con la estrategia de reputación-país de las multinacionales españolas.
Por qué las empresas españolas no se van de Venezuela ni en las temporadas más oscuras
Conviene recordar que, durante la última década, decenas de multinacionales europeas y estadounidenses desinvirtieron en Venezuela o redujeron su exposición al mínimo. Las compañías españolas, en cambio, optaron por una estrategia de arraigo que ahora les permite recoger los frutos de la lealtad percibida. En 2019, cuando la crisis institucional venezolana alcanzó uno de sus picos, Telefónica mantuvo su filial pese al riesgo soberano y a las restricciones cambiarias. En 2021, Repsol negoció con el Gobierno de Nicolás Maduro un canje de deuda por petróleo que, más allá de la controversia política, garantizó el suministro energético a miles de hogares.
Ese historial pesa cuando ocurre una catástrofe natural. La sociedad venezolana identifica a estas marcas como parte del paisaje, no como actores oportunistas que aterrizan solo para la foto de la ayuda humanitaria. Y eso es justamente lo que busca la diplomacia corporativa española: transformar la presencia económica en un activo de influencia blanda que proteja los intereses nacionales en un área geográfica donde España aún mantiene profundos lazos culturales y migratorios.
El camino inmediato pasa por consolidar la ayuda de emergencia y garantizar que las donaciones lleguen a las zonas más afectadas. La doble sacudida ha reabierto el debate sobre la necesidad de un protocolo permanente de colaboración entre el sector privado español y las agencias humanitarias en América Latina. Mientras tanto, las comunicaciones por satélite de Telefónica y el músculo financiero de BBVA y la capacidad logística de Repsol seguirán marcando la diferencia sobre el terreno.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Un doble terremoto de gran intensidad sacudió Venezuela, dejando miles de afectados. La respuesta humanitaria ha activado de inmediato a las grandes empresas con presencia en el país, en particular las compañías españolas con décadas de arraigo.
- Datos importantes: Telefónica, a través de Movistar y Digitel, ha reforzado las comunicaciones y abierto canales de donación. Repsol y BBVA mantienen intereses energéticos y financieros de primer orden y se espera que movilicen sus propios recursos de emergencia.
- Resumen: La catástrofe pone a prueba la estrategia de arraigo de las multinacionales españolas, que convierten su presencia permanente en una red de apoyo humanitario que defiende a la vez los intereses económicos y la reputación-país de España en la región.

