Vox condiciona su voto a medidas con plazos de ejecución para la investidura de Juanma Moreno en Andalucía, mientras el PP admite que siguen negociando a tres días del debate parlamentario.
El debate de investidura arrancará el próximo lunes 29 de junio, con la primera votación fijada para el martes 30. Moreno, que ganó las elecciones del 17 de mayo con 53 diputados —dos menos de la mayoría absoluta de 55—, necesita el respaldo de los 15 representantes de Vox para ser reelegido presidente de la Junta.
El presidente en funciones, Juanma Moreno Bonilla, reconoció este jueves que ‘no hay ningún acuerdo a día de hoy’, pero garantizó a los periodistas que negociará ‘hasta el último minuto’ para intentar sumar la mayoría absoluta en la primera sesión. Nuestra intención es que haya gobierno lo antes posible; si pudiera ser el martes, el martes’, afirmó durante su visita a la Saca de las Yeguas en El Rocío.
La exigencia de Vox: medidas con plazos, no un ‘paripé’
El portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Manuel Gavira, fue contundente el viernes: ‘De paripé, nada. Estamos medida a medida y plazo de ejecución de las medidas’, declaró. La formación de Santiago Abascal insiste en que el acuerdo debe ser sólido y con garantías de cumplimiento.
Fuentes de Vox consultadas por Moncloa.com confirman que la prioridad es blindar calendarios y métricas. ‘No hay confianza ciega; exigimos fechas para que el Gobierno cumpla’, indican. El partido quiere evitar que el futuro Ejecutivo del PP dilate las medidas acordadas, como teme que haya ocurrido en otras comunidades autónomas.
Vox considera que las prisas del PP a última hora no deben traducirse en un pacto vacío. ‘Queremos un buen acuerdo para todos los andaluces, no un trámite parlamentario’, subrayó Gavira, dejando claro que la negociación continuará ‘de aquí al lunes o el martes’ y, si fuera preciso, también para una eventual segunda sesión de investidura.
Vox no dará un cheque en blanco: exige medidas con plazos de ejecución y rechaza los pactos sin garantías.
Viabilidad: mayoría absoluta y calendario parlamentario
El Reglamento del Parlamento de Andalucia establece que, si el candidato no obtiene la mayoría absoluta de 55 votos en la primera sesión, se celebrará una segunda 48 horas después, en la que bastaría la mayoría simple. En ese escenario, Moreno podría ser investido con el voto a favor del PP y la abstención de al menos una parte de Vox, siempre que los votos a favor superasen a los en contra. Sin embargo, Vox no ha decidido aún si concederá esa abstención sin un acuerdo previo.
La dirección nacional de Vox sigue de cerca las conversaciones. Aunque la negociación la lidera el grupo parlamentario andaluz, la sede de Bambú está informada de cada avance, según fuentes del partido, lo que subraya la relevancia estratégica de este proceso para el proyecto nacional de la formación.
Sin embargo, tanto el PP como Vox prefieren un acuerdo que garantice estabilidad desde el primer minuto. La Mesa del Parlamento ha habilitado todos los lunes que resulten necesarios para celebrar debates adicionales, en el improbable caso de que la investidura no prospere y haya que repetir el proceso. El plazo máximo es de dos meses; si transcurrido ese período ningún candidato logra la confianza, se disolvería la Cámara y se convocarían nuevas elecciones, un escenario que todas las partes quieren evitar.
Estrategia de Vox: blindar acuerdos y evitar incumplimientos
Este movimiento se enmarca en una estrategia nacional de la formación de Abascal. Tras la ruptura de varios gobiernos de coalición autonómicos con el PP —como los casos de Castilla y León o Murcia—, Vox quiere ahora atar los pactos con compromisos detallados y calendarios de ejecución que impidan retrasos intencionados. La exigencia de plazos no es un capricho: es una lección aprendida de experiencias anteriores.
Vox ha centrado sus peticiones en áreas como la rebaja de la presión fiscal, el refuerzo de la seguridad ciudadana y la protección del agua para el campo andaluz. Aunque las conversaciones avanzan con discreción, la insistencia en los plazos refleja una voluntad de que el futuro Ejecutivo se ate a un programa, no a vagas promesas.
La importancia de este proceso trasciende Andalucía. Santiago Abascal ha transmitido a su equipo que los pactos deben ser vinculantes y verificables. Si Vox logra aquí un acuerdo con cronograma, sentará un precedente para otras comunidades y para el futuro diálogo con la dirección nacional del PP, en un momento en que el partido de Feijóo necesita apoyos externos para gobernar.
En Andalucía, Moreno gobierna en solitario desde la ruptura con Ciudadanos en 2022 y aspira a repetir un Ejecutivo monocolor. Sin embargo, la aritmética parlamentaria le obliga a negociar con Vox, que tiene la llave de la investidura y no está dispuesto a ceder sin contrapartidas claras. ‘Estamos medida a medida’, insistió Gavira, lo que apunta a un acuerdo programático de gran alcance, no a un simple intercambio de apoyos.
El desenlace se conocerá en las próximas horas, posiblemente el mismo lunes por la noche. La presión recae ahora sobre el PP, que debe decidir si asume los compromisos exigidos por Vox o se arriesga a una investidura fallida que prolongue la interinidad del Gobierno andaluz. De no alcanzarse mayoría absoluta ni simple en los próximos debates, se abriría un plazo de dos meses que podría desembocar en nuevas elecciones, un escenario que todas las partes descartan pero que añade tensión a la recta final.

