Verónica Martínez y Rosa Martínez formalizan candidatura conjunta para liderar Movimiento Sumar ante el congreso del 11 de julio

La portavoz parlamentaria y la secretaria de Estado se alían para relevar a Lara Hernández al frente del partido, en un proceso marcado por acusaciones de acoso y la distancia de Yolanda Díaz.

Verónica Martínez, la portavoz parlamentaria de Sumar, y Rosa Martínez, secretaria de Estado y número dos del ministro Pablo Bustinduy, han formalizado su candidatura conjunta para liderar Movimiento Sumar en el congreso extraordinario del 11 de julio. Un movimiento que aspira a cerrar la crisis interna desatada por las acusaciones contra la actual coordinadora, Lara Hernández, y que deja fuera del foco a Yolanda Díaz, que ha optado por mantenerse al margen.

El anuncio llegó este viernes por la mañana, después de que el jueves se pospusiera por razones no aclaradas, y abre una semana decisiva: el plazo para presentar candidaturas vence el próximo martes. Hernández aún no ha confirmado si concurrirá, pero las fuentes cercanas a las Martínez dan por hecho que la confluencia de fuerzas críticas hará muy difícil que la actual coordinadora pueda revalidar su puesto.

El conflicto, sin embargo, llevaba tiempo cocinándose entre bambalinas, prácticamente desde que Yolanda Díaz nombró a Hernández y a Carlos Martín cocoordinadores del partido en marzo de 2024. La dimisión de Martín en agosto dejó a Hernández sola al frente de una organización que, desde entonces, ha ido acumulando tensiones soterradas.

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La candidatura que agrupa a los críticos

La formalización de la candidatura de Verónica Martínez y Rosa Martínez es el corolario de un movimiento crítico que forzó en marzo la convocatoria de esta asamblea extraordinaria. El objetivo de las Martínez es ofrecer una dirección “de unidad” que integre a los sectores descontentos y a los cuadros territoriales, como la cocoordinadora andaluza Esperanza Gómez, cuya inclusión se da prácticamente por hecha.

Sin embargo, no está claro que la candidatura logre cerrar todas las heridas. Algunos de los más próximos a Hernández —los diputados Txema Guijarro o Manuel Lago, por poner dos ejemplos— podrían optar por no integrarse en la lista. La dirección de Movimiento Sumar se juega más que un nombre: en los próximos meses la formación negociará su encaje en la alianza Sumar junto a Más Madrid, Comuns e Izquierda Unida, y un partido dividido llega en peores condiciones a esa mesa.

La batalla por Movimiento Sumar no tiene nombre ideológico: es una lucha descarnada por el control de un partido que se encoge mientras negocia su lugar en la futura alianza electoral de izquierdas.

El incierto futuro de Lara Hernández

La actual coordinadora, Lara Hernández, afronta el congreso con un expediente disciplinario abierto por supuestos comportamientos inadecuados hacia trabajadores, una investigación que parte de la denuncia de seis altos dirigentes y que la secretaria de Organización, Laura Moreno, hizo pública el pasado 9 de junio. La propia carta de dimisión de Moreno acusaba además a Hernández de “fraude” en el proceso de votación para constituir Movimiento Sumar en la Comunitat Valenciana, lo que habría beneficiado a una candidatura afín a sus postulados.

Hernández niega rotundamente todas las acusaciones y fuentes de su entorno hablan de una “campaña de desprestigio”. Sostienen que la dirigente ni siquiera fue informada de la investigación por acoso y que el presunto fraude en Valencia fue en realidad un intento del sector crítico de manipular el censo con afiliaciones de última hora. Lo cierto es que el procedimiento sigue abierto y sin fecha de resolución, lo que beneficia a las Martínez al impedir que Hernández llegue al cónclave con una eventual exoneración.

La Dinámica de Coalición

La pugna interna de Movimiento Sumar se produce en un momento delicado para la coalición de gobierno y para el propio espacio de Sumar. El partido, el eslabón más débil de la alianza que forman también Más Madrid, los Comunes e IU, negocia su peso en las listas de las próximas elecciones generales. Una organización fracturada y sin liderazgo claro corre el riesgo de ver reducido aún más su margen de maniobra.

Las diferencias entre Hernández y las Martínez no son ideológicas —el documento político que aprobará el congreso se ha redactado sin sobresaltos— sino de quien controla el reparto de los cada vez más escasos puestos institucionales. Yolanda Díaz ha evitado posicionarse, quizá consciente de que cualquier intervención suya podría reavivar la guerra entre Podemos y Sumar y restarle autoridad en la coalición con el PSOE. El 11 de julio se sabrá si la candidatura de las Martínez logra pacificar el partido o si la fractura se enquista y lastra toda la arquitectura de la izquierda pluripartidista.

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El precedente más cercano es la dimisión de Carlos Martín en agosto, que ya evidenció la fragilidad de la dirección bicéfala. Ahora, con un congreso forzado por los críticos y una investigación que salpica a la coordinadora, la renovación o la continuidad de la crisis se decidirán con los votos de una militancia que apenas supera los 7.000 afiliados, según datos internos.

Ficha del Caso

  • El caso: La candidatura conjunta de Verónica Martínez y Rosa Martínez busca relevar a Lara Hernández al frente de Movimiento Sumar, el partido fundado por Yolanda Díaz, en un congreso extraordinario que se celebra en medio de acusaciones graves contra la actual dirección.
  • Datos importantes: El congreso se celebra el 11 de julio. El plazo de candidaturas finaliza el martes 1 de julio. La investigación interna contra Hernández no tiene fecha de resolución. Movimiento Sumar cuenta con unos 7.000 afiliados y negocia su encaje en la futura coalición Sumar junto a Más Madrid, Comuns e IU.
  • Resumen: La lucha por el control del partido no es ideológica sino de poder, y el resultado del congreso determinará la capacidad de Movimiento Sumar para mantener peso en la alianza de izquierdas y en la coalición de gobierno con el PSOE.