El Grupo Parlamentario Sumar, junto al PSOE y el BNG, ha conseguido este jueves en el Congreso la aprobación de la ley que transfiere la titularidad y la gestión de la autopista AP-9 a la Xunta de Galicia. La proposición de ley orgánica sale adelante con los únicos votos en contra del PP y Vox, e inicia ahora su trámite en el Senado antes de que los detalles concretos del traspaso se negocien en una comisión bilateral.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Congreso ha dado luz verde a la ley que cede la AP-9 a Galicia, tanto en su gestión como en su titularidad.
- ¿Quién interviene? PSOE, Sumar y BNG han pactado un texto ampliado que sustituye la propuesta inicial; PP y Vox han votado en contra.
- ¿Qué importa? La norma marca un hito en la descentralización de infraestructuras y consolida una alianza entre Sumar y el nacionalismo gallego dentro de la coalición con el PSOE.
La transferencia de la AP-9: qué se aprueba y con qué apoyos
La proposición de ley, nacida del Parlamento de Galicia, da un salto cualitativo respecto a los borradores iniciales. Hace apenas unas semanas, el PSOE manejaba una enmienda que esquivaba la cuestión de la titularidad y se limitaba a ceder la gestión de la autopista. El acuerdo final entre socialistas, Sumar y el BNG amplía el alcance: la Xunta asumirá tanto las competencias sobre el régimen jurídico de la concesión como la propiedad de la vía.
Los votos del PP y Vox se quedaron solos en contra, según ha confirmado el pleno del Congreso. Los grupos favorables defendieron la medida como una «reivindicación histórica». Sumar y el BNG fueron más allá y reclamaron abiertamente que la AP-9 pueda ser algún día libre de peajes. El diputado nacionalista Néstor Rego lo expresó con claridad: «Es solo una de las aspiraciones del pueblo gallego: la otra es ver una autopista libre de peajes, acabando de una vez con la discriminación de seguir pagando por una infraestructura ya amortizada».
El texto establece un reparto de responsabilidades financieras. El Estado mantendrá las obligaciones derivadas de decisiones tomadas mientras ostentaba la competencia, incluidas las revisiones de tarifas que de ellas se deriven. La comunidad autónoma, en cambio, asumirá íntegramente los costes de las modificaciones que promueva una vez efectivo el traspaso, desde nuevas tarifas hasta programas de descuento voluntarios de la concesionaria.
La dimensión interna: Sumar y el pragmatismo en la izquierda gallega
El respaldo de Sumar a la ley no es un gesto aislado, sino parte de un alineamiento profundo con las reivindicaciones del BNG que se remonta a la pasada legislatura. En Galicia, el referente de Sumar es Galicia en Común, la confluente que ha hecho del federalismo y la descentralización una de sus señas de identidad. La transferencia de la AP-9 conecta directamente con ese discurso y refuerza la cooperación entre Sumar y el nacionalismo gallego, un socio exterior a su coalición pero indispensable para cualquier mayoría progresista en la comunidad.
Para Sumar, el éxito de esta ley tiene un doble valor interno: demuestra que su espacio político es capaz de imponer un criterio propio al PSOE —la ampliación a la titularidad no figuraba en el plan inicial socialista— y al mismo tiempo consolida una alianza con el BNG que trasciende la mera coincidencia electoral. Si la reclamación de una AP-9 gratuita sigue viva, no es solo porque el BNG la mantiene en alto: Sumar la ha hecho suya en el debate parlamentario, según confirman fuentes del Grupo Parlamentario.
El acuerdo final sobre la AP-9 demuestra que cuando Sumar y el BNG caminan juntos, el PSOE no tiene más remedio que ampliar sus líneas rojas.
No todo es armónico, sin embargo. La inclusión de la titularidad ha incomodado al PP, que controla la Xunta, pero también ha reabierto el debate sobre hasta qué punto Sumar puede ceder competencias al gobierno autonómico sin renunciar a su propia voz en asuntos como los despidos de las subcontratas o las condiciones laborales de los trabajadores de la autopista. El equilibrio entre el apoyo a la descentralización y la defensa de los derechos laborales es una de las tensiones latentes que, de momento, se ha sorteado sin fisuras.
La Dinámica de Coalición
El recorrido de esta ley ilustra con nitidez cómo funcionan las mayorías en un gobierno de coalición cuando interviene un tercer actor externo. El PSOE, que en la Comisión Mixta de Transferencias hubiera preferido ceñirse a la gestión, se vio obligado a aceptar la titularidad para no quedarse solo frente a un Sumar y un BNG que compartían el mismo objetivo. Ese movimiento de pinza, lejos de ser una excepción, empieza a perfilarse como patrón: cada vez que Sumar alinea sus intereses con los de los nacionalismos periféricos, el margen de maniobra del PSOE se estrecha considerablemente.
El desenlace de la votación deja números concretos: todos los grupos del Gobierno más el BNG sumaron una mayoría holgada frente a PP y Vox. No se ha filtrado un desglose de los 31 escaños de Sumar, pero la ausencia de votos en contra dentro de su Grupo Parlamentario sugiere una disciplina interna que contrasta con los debates más agitados en otras proposiciones de ley. Sumar ha actuado con un solo pulmón esta vez, sin disidencias de sus confluentes. El siguiente hito será el Senado, donde la ley podría encontrar resistencias por parte de los populares, aunque la mayoría absoluta en el Congreso haría difícil un bloqueo definitivo. En paralelo, la comisión bilateral entre Xunta y Gobierno central deberá fijar en los próximos meses las condiciones concretas del traspaso, incluido el espinoso régimen de tarifas. Aquí podría reabrirse un segundo pulso: si Sumar y BNG presionan de nuevo para eliminar los peajes, la coalición se verá forzada a medir el coste económico de una concesión aún no amortizada.
Ficha del Caso
- El caso: El Congreso aprobó la ley orgánica que transfiere a la Xunta de Galicia la propiedad y la gestión de la AP-9, tras un pacto que amplió la propuesta inicial del PSOE para incluir la titularidad.
- Datos importantes: PP y Vox votaron en contra; la ley pasa ahora al Senado. La competencia económica se reparte: el Estado asume las obligaciones previas al traspaso y la Xunta las que genere después. El BNG y Sumar reclaman además que la autopista sea gratuita.
- Resumen: La AP-9 se convierte en el primer gran acuerdo en el que Sumar, gracias a su alianza con el BNG, modifica sustancialmente los términos fijados por el PSOE dentro de la coalición, ampliando las competencias autonómicas y abriendo la puerta a futuros debates sobre las peajes.
