Un grupo de familias ha reclamado ante los tribunales la nulidad de las calificaciones del examen de euskera de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), según ha publicado elDiario.es. La demanda, interpuesta ante un Juzgado de lo Contencioso-administrativo, sostiene que el procedimiento de corrección vulneró la garantía de anonimato de los estudiantes y del centro de procedencia.
El letrado Iñaki Picaza, que representa a los afectados —en su mayoría de colegios concertados del modelo A—, argumenta que los tribunales de la PAU conocían la identidad de los institutos durante la evaluación. “El procedimiento es nulo porque se han saltado la garantía esencial de anonimato. No pedimos una nueva corrección, sino que esa nota no se tenga por puesta”, declaró al medio.
La demanda se dirige contra la autoridad educativa y solicita que las calificaciones queden sin efecto. Además, como medida cautelar, pide que se permita a los examinados inscribirse en las carreras elegidas mientras se resuelve el fondo del asunto. “El tiempo juega en nuestra contra”, advierte Picaza, ante la inminencia del período de prematriculación.
Por su parte, la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha hecho públicos los resultados de la revisión de más de 8.100 pruebas. El rector Joxerramon Bengoetxea confirmó que en el 80 % de los casos la calificación apenas varió y permaneció próxima al cero, con incrementos que no superan los dos puntos.
En el caso del polémico tribunal 11 de Bilbao, el número de ceros absolutos en euskera pasó de 76 a 11, aunque muchas notas se mantuvieron muy bajas. Bengoetxea defendió el rigor del proceso y recordó que las rúbricas permiten penalizar hasta dos puntos por errores ortográficos, gramaticales o de coherencia, lo que puede convertir una nota de 1,9 en un cero.
“Las calificaciones no pueden determinarse por la presión social, política y mediática”, señaló el rector, quien pidió evitar discursos que sugieran arbitrariedad contra determinados colectivos.
Más de 4.200 estudiantes solicitaron la revisión de sus exámenes, pero en el 80 % de los casos la nota apenas varió y permaneció próxima al cero.
El modelo lingüístico vasco y la exigencia del B2
El debate sobre el examen de euskera se enmarca en un sistema educativo con tres modelos lingüísticos: A (castellano como lengua vehicular), B (bilingüe) y D (euskera como lengua vehicular). La Ley vasca de Educación de 2023 establece que todo alumno debe acreditar un nivel B2 en ambas lenguas oficiales al finalizar la enseñanza obligatoria, a los 16 años.
Los estudiantes que obtuvieron ceros en la PAU cursan mayoritariamente el modelo A, donde el euskera se imparte como una asignatura adicional. Picaza insiste en que la acción judicial “no es una campaña contra el euskera”, sino una defensa de las garantías procesales: “Es público y notorio que los tribunales sabían de qué centro eran los alumnos. Ese vicio no se puede subsanar”.
El Juzgado de lo Contencioso-administrativo deberá pronunciarse en las próximas semanas sobre las medidas cautelares solicitadas. La resolución puede sentar un precedente sobre los mecanismos de anonimato en las pruebas de acceso a la universidad en Euskadi.

