Apple negocia los chips chinos: CXMT y YMTC, los nuevos proveedores para sortear la escasez

La compañía de Cupertino busca reducir costes y sortear la escasez global de memoria con semiconductores de las firmas chinas CXMT y YMTC. La operación, que necesita el visto bueno de la administración Trump, reaviva las tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China.

Apple ha subido los precios de sus Mac y iPads por la escasez global de semiconductores. Ahora, la compañía de la manzana negocia con dos fabricantes chinos –CXMT y YMTC– para abaratar sus chips de memoria, una jugada que pone a prueba las tensas relaciones sinoamericanas y la paciencia de la administración Trump.

Claves de la operación

  • Ahorro en la factura de componentes: Apple busca reducir el coste de las memorias DRAM y NAND, cuyos precios se han disparado un 40% interanual, para recuperar margen en sus dispositivos de consumo.
  • Luz verde política necesaria, aunque no obligatoria: Aunque no requiere aprobación expresa, la Casa Blanca tiene capacidad de bloquear la operación si considera que compromete la seguridad nacional. Tim Cook ya ha hablado con el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
  • Un intento similar fracasó en 2022: Apple ya tanteó a YMTC hace cuatro años, pero el Congreso estadounidense frenó la iniciativa por los vínculos de la firma con el Ejército chino. Ahora, el contexto es aún más beligerante.

El fenómeno de la memoria: precios disparados y la caza de alternativas

La voracidad de los centros de datos para inteligencia artificial ha desviado la producción de semiconductores hacia chips de alto ancho de banda (HBM). Esta prioridad ha dejado a los fabricantes de electrónica de consumo con una oferta menguante y precios al alza. Samsung, SK hynix y Micron han redirigido sus líneas, y el mercado de memorias para smartphones y portátiles sufre las consecuencias.

El impacto ya se siente en los lineales. Apple subió en mayo pasado los precios de sus iPad Pro y MacBook Air en varios mercados, incluido España, donde el MacBook Air de 15 pulgadas cuesta ahora 150 euros más que hace un año. La firma de Cupertino necesita urgentemente una fuente de suministro más barata para no seguir erosionando unas ventas que, según los últimos resultados trimestrales, ya mostraban signos de debilidad.

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Ahí es donde entran en juego ChangXin Memory Technologies (CXMT) y Yangtze Memory Technologies (YMTC). Ambas producen chips de memoria a escala industrial y a precios inferiores a los de sus rivales coreanos, pero cargan con el sambenito de figurar en la lista 1260H del Pentágono, que señala a empresas chinas con presuntos vínculos militares. YMTC, además, está en la lista negra del Departamento de Comercio, lo que impide a cualquier compañía estadounidense venderle tecnología sin una licencia especial.

A pesar de estas rémoras regulatorias, Apple ve en ellas una oportunidad para reducir su factura de componentes. El plan pasa por desviar esos chips exclusivamente a los iPhone y Mac que se venden en China, liberando así los suministros de Samsung y SK hynix para el resto del mundo del mundo. Una jugada que, sobre el papel, minimiza el riesgo de que los semiconductores chinos acaben en dispositivos del mercado estadounidense.

La memoria china es más barata, pero su precio geopolítico podría resultar demasiado elevado para una compañía que no quiere perder ni el mercado estadounidense ni el chino.

El baile con Washington: un espejo de las tensiones sinoamericanas

Aunque en teoría Apple no necesita permiso del Gobierno para cerrar el acuerdo, la coyuntura política convierte el visto bueno de la administración Trump en un salvoconducto indispensable. La Casa Blanca puede presionar a través de mecanismos indirectos, como la inclusión de CXMT en la lista de entidades del Departamento de Comercio, un paso que bloquearía la operación de facto. Algunos miembros del gabinete ya han mostrado su oposición, según fuentes de Bloomberg, y el debate interno está lejos de cerrarse.

Tim Cook ha intentado allanar el camino reuniéndose con Scott Bessent, el secretario del Tesoro, a quien ha presentado la propuesta como un simple ajuste de cadena de suministro sin implicaciones de seguridad. Pero la realidad es más compleja: YMTC y CXMT están vinculadas al estamento militar chino, y cualquier compra significativa de Apple podría interpretarse como una concesión a Pekín en un momento de rivalidad tecnológica exacerbada. En 2022, una iniciativa similar con YMTC naufragó tras una oleada de críticas del Congreso; ahora, con las listas de sanciones ampliadas, el clima es aún menos favorable.

¿Puede Apple ganar esta partida geopolítica?

En el mercado español, Apple ha construido una base de clientes fieles pero también muy sensibles al precio. La compañía desembarcó en España en 2010 con la Apple Store de Puerta del Sol, y desde entonces ha logrado que sus dispositivos premium sean aspiracionales, aunque cada subida de tarifas provoca roces. Si el acuerdo con CXMT y YMTC fracasa, el encarecimiento de los componentes se trasladará inevitablemente a los consumidores, castigando un canal de ventas que ya nota el frenazo del gasto tecnológico en Europa.

Desde el punto de vista financiero, la jugada tiene sentido: los analistas calculan que los chips chinos podrían reducir el coste de la memoria en un 20%, lo que devolvería margen a una división de hardware que lleva tres trimestres cediendo terreno a los servicios. Sin embargo, el riesgo reputacional y político es inmenso. Donald Trump ha hecho de la confrontación con China un eje de su política exterior, y permitir que una empresa icono estadounidense se abastezca de tecnología de empresas sancionadas por el Pentágono sería un regalo para sus críticos.

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Estamos, por tanto, ante un callejón con salida incierta. Si Apple quiere sortear la escasez sin enfadar a Washington, tendrá que demostrar que el flujo de chips chinos está herméticamente sellado para el mercado local. La misma semana que conocemos estas conversaciones, los inversores esperan los resultados trimestrales de Apple del tercer trimestre fiscal, que se presentarán a finales de julio. La presión es doble: contener los costes y mantener la paz en el Capitolio. Y en esta partida, aún no hay cartas ganadoras.