Mad Cool 2026: Metro, Cercanías y lanzaderas gratis en Madrid hasta las 3:30 h para 52.000 asistentes

El festival amplía a cuatro jornadas con un despliegue de movilidad que cubre desde Villaverde Alto hasta Atocha y Legazpi. Los trenes especiales funcionarán hasta las 3.30 durante el fin de semana y la organización asume el coste íntegro de 500.000 euros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A las 52.000 personas que asisten al festival y a los vecinos de Villaverde y Getafe Norte, que sufrieron aglomeraciones el año pasado.
  • ¿Cuándo ocurre? Del miércoles 8 al sábado 11 de julio de 2026.
  • ¿Qué cambia hoy? Metro y Cercanías prolongan su servicio hasta las 3.30 en fin de semana y se habilitan lanzaderas gratuitas para evitar los atascos de 2025.

El Mad Cool 2026 echa a andar este miércoles con un dispositivo de transporte público que amplía horarios de Metro y Cercanías y añade lanzaderas gratuitas para gestionar la movilidad de hasta 52.000 asistentes. La organización invierte medio millón de euros en un plan que intenta borrar la imagen de las colas interminables que el público sufrió en la edición anterior. La cita, que por primera vez se extiende a cuatro jornadas, concentrará a melómanos locales y a un 37% de público extranjero, según los datos de venta adelantados por ABC.

Cómo moverse hasta las 3.30 de la madrugada

La clave del plan es la Línea 3 de Metro. El jueves 9 circulará hasta las 2.00 horas y desde el viernes 10 hasta el domingo 13 –en la práctica, la madrugada posterior a cada concierto– alargará su horario hasta las 3.30. Solo se podrá subir en Villaverde Alto y bajar en Legazpi, Embajadores y Sol. En paralelo, la C4 de Cercanías opera con el mismo esquema: ampliación de 00.30 a 2.00 el jueves y de 01.30 a 3.30 el viernes, sábado y domingo desde Villaverde Alto.

A esos refuerzos se suman las lanzaderas gratuitas de la EMT que conectan las inmediaciones del recinto con Atocha, con parada intermedia en Legazpi sin coste alguno para los asistentes. La factura total de 500.000 euros la asume íntegramente Mad Cool, tal y como confirmó a ABC la organización. La intención es que ningún asistente dependa del vehículo privado en una zona donde el estacionamiento es muy limitado.

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El precedente que obligó a cambiar: filas, aglomeraciones y choque con Getafe

El año pasado, las imágenes de miles de personas apiñadas en los accesos y las quejas por la falta de previsión movieron a la organización a redoblar esfuerzos. La coordinación con el Ayuntamiento de Getafe volvió a ser tensa, como ya ocurrió en 2025, aunque en esta ocasión el festival ha optado por adelantarse con un dispositivo que intenta descomprimir los flujos antes de que el público llegue al transporte público. Las lanzaderas amplían el radio de dispersión hacia Atocha y Legazpi, dos nodos con buena conexión nocturna.

Mad Cool asume este año la factura completa de la movilidad para evitar que la experiencia de 2025 se repita.

La duración extra de un día también incrementa la exigencia logística. El sábado, la jornada con menor afluencia prevista, ya cuenta con aproximadamente 48.000 entradas vendidas, mientras que el resto de días rozará el lleno. La organización espera que el refuerzo de transporte público absorba a la abrumadora mayoría de los desplazamientos, sobre todo en las horas punta de salida, cuando los conciertos terminan pasada la medianoche.

El pulso que se juega más allá de los escenarios: ruido y licencia social

Más allá de la movilidad, el festival arrastra un procedimiento judicial por contaminación acústica. La juez de Instrucción número 34 de Madrid ha abierto juicio oral contra el director del evento, Javier Arnáiz, y la mercantil organizadora por presuntos delitos contra el medio ambiente durante la edición de 2023. La Fiscalía pide dos años de cárcel, multa e inhabilitación. La plataforma vecinal Stop Mad Cool, que agrupa a residentes de Villaverde y Getafe Norte, denunció entonces superaciones de los 90 decibelios autorizados, lo que derivó en una sanción municipal de 22.001 euros.

En la organización insisten en que monitorizan el ruido “cada micra de segundo” y que la legislación no refleja la realidad del negocio. A la vez, lanzan un mensaje claro: “Si Madrid no quiere el Mad Cool, que lo diga”. Este tira y afloja recuerda a otros macrofestivales que han tenido que reubicarse o reformular su propuesta, como el Primavera Sound en Barcelona, que ajustó sus horarios y límites sonoros tras años de protestas en el Fòrum. En Madrid, la cuestión es si el modelo de gran evento musical es compatible con el descanso de los barrios colindantes o si se impondrá un traslado definitivo.

Aun con esa sombra judicial, el cartel de 2026 promete atraer a un público variopinto: desde familias con niños hasta jóvenes que siguen a artistas como Jennie (Blackpink) y Nick Cave. El festival también ha confirmado que emitirá en pantalla grande el posible partido de la selección española si coincide con alguna jornada, y que ya tiene dos nombres cerrados para la edición de 2027.