EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los 4.000 trabajadores de la Torre Moeve (antigua Cepsa) y sus inquilinos, como Amazon, en el Paseo de la Castellana, 259. También al dispositivo de seguridad de los otros cuatro rascacielos del complejo.
- ¿Cuándo ocurre? El incendio se declaró el 23 de junio de 2026. La investigación policial está en curso y la próxima semana se realizará un último desescombro en la planta 25 que se espera que confirme la hipótesis principal.
- ¿Qué cambia hoy? Hoy se confirma que la línea principal de investigación apunta a la explosión de una batería de litio, no a un fallo genérico del cuadro eléctrico. Esto reabre el debate sobre la regulación de estos dispositivos en edificios de gran altura.
La Policía Nacional ha puesto el foco en una batería de litio como la causa más probable del incendio que el pasado 23 de junio obligó a evacuar la Torre Moeve en el corazón financiero de Madrid. Según ha podido saber ABC y ha confirmado esta redacción, los investigadores de la Brigada Científica centran sus pesquisas en un cuarto técnico de la planta 25, a casi 120 metros de altura, donde la batería habría estallado afectando al cuadro eléctrico.
El suceso empezó a las 17:06 de aquella tarde y no dejó heridos de gravedad. Un bombero sufrió una asfixia leve y una persona experimentó una crisis de ansiedad en el exterior. Pero el humo, y sobre todo el olor a cable quemado, desató el nerviosismo entre los miles de empleados. El edificio se desalojó en 18 minutos.
Lo que investigan los especialistas de la Científica
La hipótesis de la batería de litio no es la única, pero fuentes del caso admiten que es la que “más fuerza tiene”. El dispositivo, que podría pertenecer a un patinete, una bici eléctrica o incluso un sistema de respaldo energético, estaría en el interior de un cuarto técnico. Al estallar, las llamas alcanzaron el cuadro eléctrico de la planta 25, propagando el fuego.
Los iones de litio, aunque permiten una gran durabilidad, son extremadamente sensibles a las sobrecargas y al mal mantenimiento. Ya hemos visto explosiones similares en vagones del Metro o en viviendas de la capital. La próxima semana, un último desescombro en el área siniestrada buscará restos calcinados que confirmen de forma definitiva esta teoría. Todo lo que se recabe se enviará al juzgado que instruye la causa.
¿Estaban preparados los rascacielos de Madrid?
La evacuación fue un éxito que dejó poco margen a la crítica. Los protocolos se activaron sin titubeos. Los trabajadores de Amazon relataban a pie de calle que los compañeros de la planta 25 “no podían ni respirar”. “Escuchamos un mensaje avisando de que no era un simulacro”, explicaba Hugo, de Expedia. La torre cuenta con escaleras de emergencia estancas y ascensores especiales, con generadores propios, que no permiten la entrada de humo.
Sin embargo, el incidente desnuda una verdad incómoda: un dispositivo de uso cotidiano, como una batería de litio, puede poner en jaque a un mastodonte de 248 metros y 49 plantas propiedad del magnate Amancio Ortega. Se trata de un edificio con capacidad para 4.000 trabajadores y que ya sufrió otro incendio de origen eléctrico en diciembre de 2025, además de uno en 2007 durante su construcción.
Un simple fallo en una batería, del tipo que llevamos en el bolsillo o aparcamos en la oficina, puso en jaque a un coloso de 248 metros.
La sombra del precedente de 2025 y lo que importa
Aquí miramos también a lo que viene. El incendio de diciembre de 2025 fue un aviso; el de junio, un ultimátum. La propiedad, Pontegadea, acababa de renovar el alquiler con Moeve una semana antes del siniestro. El edificio alberga las oficinas de la petrolera y de Amazon. No es solo un centro de trabajo: es un nudo de actividad económica en el Paseo de de la Castellana, 259.
Que la investigación apunte a una batería de litio coloca a los gestores de los otros cuatro rascacielos del complejo en una situación delicada. Las medidas de prevención actuales, como las plantas cortafuego y los simulacros periódicos, han demostrado funcionar en la evacuación, pero no en la prevención del origen. ¿Debe regularse la entrada de patinetes eléctricos o de baterías de alta capacidad a las plantas de oficinas? Es una pregunta que ya se está haciendo, sin demasiado ruido, en las reuniones de comunidades de propietarios de los grandes edificios de la ciudad.
De hecho, no existe una normativa municipal específica que prohíba o restrinja la carga de estos dispositivos en las oficinas. Los protocolos del Ayuntamiento de Madrid y los Bomberos han sido impecables tras cada incendio, pero el vacío legal sigue ahí. La próxima semana, con el desescombro, no solo sabremos si fue una batería. Se abrirá un debate que Madrid lleva posponiendo desde el incendio de un patinete en la Línea 1 de Metro en 2023.
Mientras, la Torre Moeve ya reanudó su actividad tras varias jornadas de teletrabajo. Los trabajadores han vuelto a un edificio que, por ahora, oculta bajo sus alfombras una cicatriz que a punto estuvo de no ser solo material.
Hemos consultado con fuentes del caso para contrastar la información publicada por ABC y hemos añadido contexto sobre la regulación de baterías en la capital.
