EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Toda la población de Barcelona, especialmente mayores, niños, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan al aire libre.
- ¿Cuándo ocurre? El pico de calor será este miércoles 15 de julio, con temperaturas de hasta 38°C y humedad del 70% que prolongará el riesgo hasta el viernes.
- ¿Qué cambia hoy? La sensación de bochorno será extrema, con un índice de hasta 63°C. El riesgo de golpe de calor es ‘peligro extremo’. Se recomienda evitar actividades al aire libre entre las 12:00 y las 18:00, hidratarse constantemente y buscar espacios frescos.
Barcelona se enfrenta a la cuarta ola de calor del verano con un enemigo inesperado: la humedad. Tras batir el récord histórico de temperatura con 40,9°C en el Observatori Fabra, la ciudad encara ahora un episodio que, aunque no superará esa marca, llevará la sensación térmica a niveles de “peligro extremo”.
Una masa de aire cálido y húmedo dispara la sensación térmica
A 1.500 metros de altura, las temperaturas alcanzarán los 27°C, una anomalía de hasta 12 grados por encima de lo normal para mediados de julio. En superficie, los termómetros marcarán entre 36 y 38 grados en Barcelona, con los registros más altos en las zonas alejadas del mar.
La diferencia crucial con la anterior ola de calor reside en la humedad relativa, que entonces rondó el 15%. Ahora, en los momentos más calurosos del día, oscilará entre el 50% y el 70%. Esta combinación produce un índice de calor que, según la Aemet, podría dispararse hasta los 63°C. La agencia advierte de que se trata de un escenario de “peligro extremo por golpe de calor e insolación inminente”.
¿Cuándo se irá el calor? Previsión para los próximos días
El miércoles 15 de julio concentrará la máxima crudeza. A partir del jueves, las temperaturas iniciarán un descenso gradual, aunque se mantendrán por encima de la media para un mes de julio. El Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) anticipa que durante el fin de semana las máximas quedarán entre uno y dos grados por encima de lo habitual, antes de que la próxima semana registren un leve repunte, sin la intensidad de las jornadas anteriores.
Pese a lo extremo del episodio, los meteorólogos aún deben determinar si se trata de una ola de calor en sentido estricto o de un pico. La distinción es relevante para calibrar el riesgo acumulado sobre la población.
El precedente: cuando el bochorno supera al termómetro
La ciudad ya vivió en años anteriores situaciones similares. En 2023, una combinación de 35°C y humedad alta disparó las urgencias hospitalarias por golpes de calor en casi un 30%. La diferencia ahora es que la temperatura de partida es más elevada, lo que agrava la amenaza. Las autoridades sanitarias recuerdan que el cuerpo humano pierde capacidad para autorregularse cuando la sensación térmica supera los 50°C durante periodos prolongados.
La sensación térmica de 63°C sitúa a Barcelona en un umbral de riesgo que no se veía desde hace décadas.
Para que un episodio sea catalogado como ola de calor, deben darse dos condiciones: temperaturas excepcionalmente altas y una duración mínima de tres días. El SMC utiliza el percentil 98 de las máximas de los últimos diez veranos, mientras que la Aemet emplea el percentil 95 del periodo 1971-2000 y exige que al menos el 10% de las estaciones meteorológicas superen ese umbral. Ambas instituciones coinciden en que, sin esos criterios, hablamos de un pico de calor, no de una ola.
