Dos concellos de la provincia de Ourense han comenzado a explorar su integración en un único ayuntamiento. Ribadavia (4.895 habitantes) y Carballeda de Avia (1.172 vecinos) negocian una fusión que, de prosperar, crearía un municipio de más de 6.000 habitantes, la primera operación de este tipo en la provincia desde que Acevedo do Río y Celanova se unificaron en la década de 1960. La iniciativa reactiva un debate casi olvidado en Galicia y anticipa el espíritu de la futura Lei de Administración Local que tramita la Xunta.
El reencuentro llega 166 años después de que Carballeda de Avia se segregara de Ribadavia en 1860. Aquella separación del siglo XIX, fruto de la burocracia de la época, podría revertirse en pleno siglo XXI por pura necesidad demográfica. Ambos regidores, César Fernández (PP) y Luis Milia (PSOE), han confirmado contactos preliminares y comparten la urgencia de blindar los servicios públicos ante el invierno poblacional que vacía el rural ourensano.
“Son moi prudente, pero o goberno de Ribadavia sempre estará disposto a estudar todo o que poida ser beneficioso para os veciños e, desde logo, isto pode selo”, declaró Fernández a este diario. Milia, en su último mandato, es aún más gráfico: “Podemos ir a pique se non o facemos. O barco pode ir a pique”. Su concello gastó 1,3 millones en nóminas el año pasado y solo 280.000 euros salieron de fondos propios; el resto fueron subvenciones. Con una tasa de envejecimiento del 57 % y un colegio que ha pasado de 210 a 45 alumnos en tres décadas, Carballeda de Avia roza los umbrales que autorizarían a la Xunta a forzar una fusión de oficio.
La nueva Lei de Administración Local de Galicia, aún en trámite, incentiva las uniones voluntarias con recursos del fondo autonómico —las dos fusiones gallegas previas, Oza-Cesuras (2013) y Cerdedo-Cotobade (2016), captaron más de 17 millones de euros en inversiones extraordinarias— pero también habilita a la Xunta a intervenir municipios de menos de 5.000 habitantes en riesgo extremo. El plan de Ribadavia y Carballeda de Avia, por tanto, no es solo una oportunidad; es una forma de tomar la iniciativa antes de que la administración autonómica decida por ellos.
El proyecto suma apoyos técnicos. Un informe de la Fundación Juana de Vega, coordinado por el profesor de la Universidad de Vigo Alberto Vaquero, sitúa en 5.000 habitantes el mínimo para que un concello sea financieramente viable. Superar esa barrera con la unión permitiría al nuevo ayuntamiento mejorar la captación de tributos estatales, optimizar equipamientos y habilitar suelo industrial para fijar población joven. “Se hai traballo, aséntase poboación”, insiste Milia, que se ha comprometido a consultar a sus vecinos casa por casa antes de dar el paso definitivo.
La fusión de Ribadavia y Carballeda de Avia no es solo una cuestión de eficiencia administrativa: es el intento de supervivencia de un territorio que pierde población a un ritmo insostenible.
Los plazos son todavía inciertos. El procedimiento exige la aprobación del convenio en ambos plenos por mayoría simple, un período de exposición pública y el dictamen preceptivo del Consello Consultivo de Galicia. Si todo avanza, la fusión se formalizaría mediante decreto del Consello da Xunta y la Diputación de Ourense coordinaría la integración de servicios. Para entonces, el nuevo municipio —con un nombre compuesto que podría evocar el río Avia y con un escudo que recoja ambas heráldicas— habrá dado un paso histórico en la antigua comarca do Ribeiro.
Los incentivos de la Xunta y el espejo nacional
El fondo gallego de fusiones ha demostrado ser un argumento económico convincente. Oza-Cesuras y Cerdedo-Cotobade recibieron conjuntamente más de 17 millones de euros en inversiones extraordinarias, según datos de la Xunta de Galicia. Esa cifra, sumada a la mejora de la financiación per cápita que obtiene cualquier municipio al ganar tamaño, convierte la operación en una tabla de salvación para concellos asfixiados. El gobierno autonómico confía en que la nueva ley multiplique estos casos y reduzca los 313 municipios gallegos —la mayoría por debajo de ese listón de los 5.000 habitantes— a un mapa local más racional.
La lectura nacional emerge de inmediato. Mientras el debate sobre la fusión de Don Benito y Villanueva de la Serena sigue empantanado en Extremadura, Galicia vuelve a ofrecer la fotografía de dos alcaldes de distinto signo político que anteponen las cuentas al color del partido. No es casualidad: el modelo gallego de fusiones voluntarias incentivadas, que el PPdeG ha exportado en foros municipalistas, encaja con la doctrina que Alberto Núñez Feijóo ha defendido para el conjunto de España desde la presidencia del PP nacional. En cada intervención sobre financiación local, el líder popular recuerda que Galicia ya tiene experiencia práctica en reordenar su planta municipal sin imponer desde Madrid.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los concellos ourensanos de Ribadavia y Carballeda de Avia han iniciado conversaciones para fusionarse en un único ayuntamiento de más de 6.000 habitantes.
- ¿Quién está detrás? El alcalde de Ribadavia, César Fernández (PP), y el de Carballeda de Avia, Luis Milia (PSOE), con el respaldo del marco legal que prepara la Xunta de Galicia.
- ¿Qué impacto tiene? Sería la primera fusión en la provincia de Ourense desde los años 60 y activaría ayudas económicas extraordinarias del fondo autonómico de fusiones, además de mejorar la financiación del nuevo municipio.
El Laboratorio Gallego
Galicia es la única comunidad autónoma que ha completado fusiones municipales en la España democrática. Los precedentes de Oza-Cesuras (2013) y Cerdedo-Cotobade (2016) demostraron que, con incentivos autonómicos potentes y un acompañamiento institucional claro, es posible superar los recelos identitarios. Ahora, el caso de Ribadavia y Carballeda de Avia añade la particularidad de producirse en la provincia más castigada por la despoblación y entre dos alcaldes de partidos distintos. Es, por tanto, un banco de pruebas bifronte: mide la eficacia de la nueva ley de la Xunta y la capacidad de la política local para pactar soluciones de Estado.
El contexto parlamentario gallego refuerza la operación. El PPdeG gobierna con mayoría absoluta y ha hecho de la reforma local una de sus banderas de legislatura. El BNG, primera fuerza de la oposición, mantiene una posición crítica con las fusiones forzosas pero no se ha opuesto frontalmente a las voluntarias. El PSdeG ve con buenos ojos el acuerdo de sus alcaldes, aunque vigila que el traspaso de competencias no debilite la prestación de servicios en las parroquias más alejadas. La tramitación de la ley avanza en el Parlamento de Galicia y se espera su aprobación definitiva antes de que termine 2026.
A escala nacional, la fusión ourensana coloca sobre la mesa un debate que el Gobierno central ha orillado: España tiene más de 8.000 municipios, 4.000 de ellos con menos de 500 habitantes, y carece de un plan sistemático de reordenación. La apuesta gallega, con dinero autonómico sobre la mesa y plazos administrativos claros, se observa desde otras comunidades como un posible molde. Si la operación Ribeiro sale adelante, añadirá un nuevo argumento a quienes defienden que las fusiones no necesitan imposición si se acompañan de recursos suficientes. El próximo hito será la inclusión del convenio de fusión en los plenos municipales, probablemente a lo largo de 2027.
Ficha del Caso
- El caso: Ribadavia y Carballeda de Avia, dos concellos colindantes de la provincia de Ourense, han abierto conversaciones para fusionarse en un único ayuntamiento. La separación original data de 1860 y la caída demográfica empuja hoy a la reunificación.
- Datos importantes: Población conjunta superior a 6.000 habitantes; Carballeda de Avia sufre un envejecimiento del 57 %; las fusiones previas en Galicia captaron 17 millones de euros del fondo autonómico; la nueva Lei de Administración Local permite fusiones voluntarias incentivadas y forzosas en casos extremos.
- Resumen: La posible fusión no solo crearía un municipio más viable en el corazón del Ribeiro, sino que reactivaría el modelo gallego de reforma local basado en incentivos, con la vista puesta en un debate nacional aún pendiente.

