Google redibuja el mapa del almacenamiento en la nube para millones de usuarios de Android. La compañía ha comenzado a notificar por correo electrónico que, en 45 días, las copias de seguridad del sistema —SMS, historial de llamadas, ajustes del dispositivo y preferencias de aplicaciones— empezarán a consumir el espacio de la cuenta Google. Un movimiento que pone fin a años de gratuidad ilimitada para estos datos y que empuja, de facto, al usuario hacia los planes de pago de Google One.
Claves de la operación
- El backup de Android deja de ser invisible. A partir de septiembre, los SMS, registros de llamadas y configuraciones del dispositivo consumirán los 15 GB gratuitos que Google ofrece por cuenta.
- Google introduce un control granular de los datos respaldados. Los nuevos ajustes permiten elegir qué aplicaciones y tipos de datos se incluyen en la copia, una respuesta directa a las críticas por falta de transparencia.
- El cambio refuerza la estrategia de Google One. La medida se interpreta como un estímulo directo a la suscripción, en un mercado español donde los servicios de almacenamiento en la nube crecen a doble dígito, según estimaciones del sector.
El fin del espejismo del almacenamiento ilimitado
Durante años, la copia de seguridad de Android ha sido un añadido silencioso sin coste aparente. Ahora, ese espejismo se rompe con un correo que ya está llegando a las bandejas de entrada, tal y como adelantó Android Authority.
La mayoría de los usuarios no tenía que preocuparse por el tamaño de estos archivos, que históricamente no se contabilizaban. El umbral de 15 GB compartido con Gmail, Drive y Google Fotos se ve ahora presionado por datos del sistema que, en muchos terminales, suponen entre 500 MB y 2 GB. Para quienes ya rozan el límite, la consecuencia inmediata es un aviso de espacio agotado que bloquea la recepción de correos.
Google convierte los datos invisibles del sistema en un activo de pago, sin cambiar la letra pequeña pero sí la factura.
Granularidad y control: la otra cara de la moneda
En paralelo a la contabilización, la compañía ha habilitado nuevos controles de backup que permiten seleccionar con precisión qué aplicaciones y datos se respaldan. Google busca así amortiguar el impacto del cambio ofreciendo al usuario una salida técnica que reduce el consumo de almacenamiento. Es una jugada de doble filo: otorga más poder al cliente, pero también evidencia que el modelo anterior era insostenible para el negocio publicitario y de suscripciones de Mountain View.
Esta granularidad era una demanda recurrente en los foros de soporte de Android. El correo electrónico, según el texto filtrado, anima a los usuarios a revisar sus preferencias antes de que el límite empiece a morder. Quienes no lo hagan verán cómo sus copias fallan o se interrumpen por falta de espacio.
La monetización del ecosistema Android: un paso más hacia Google One
La decisión se enmarca en la trayectoria de Google hacia la suscripción como pilar de ingresos. Desde 2018, la compañía ha migrado servicios como Google Fotos al modelo de pago y ha integrado funciones premium bajo el paraguas de Google One, que ya superó los mil millones de suscriptores a escala global. En España, donde más del 80% de los teléfonos móviles son Android, el impacto se amplifica: la penetración de Google One ronda el 30% de los usuarios de Android, según estimaciones del sector, lo que deja margen para un crecimiento sustancial.
iCloud, el competidor natural de Apple, también cobra por el almacenamiento más allá de los 5 GB gratuitos, pero la diferencia es clara: en iOS la copia del sistema siempre ha computado. Google, al equipararse, normaliza una práctica que hasta ahora le daba cierta ventaja comercial frente a los fabricantes chinos y los operadores que ofrecen almacenamiento propio.
El movimiento no afecta a las fotos, vídeos o documentos ya almacenados en Google Drive de forma explícita, pero sí empuja a muchos usuarios a revisar su situación. Lo que queda por ver es si la granularidad del backup será suficiente para calmar las críticas o si, como ocurrió con Google Fotos, los usuarios acabarán pagando sin rechistar. En cualquier caso, el aviso de 45 días es solo el prólogo de una cuenta atrás que, para millones de españoles con el buzón a punto de saturarse, se convierte en una factura mensual de 1,99 euros.

